miércoles, 3 de julio de 2024

**Muertos en las minas de Colombia. cp. 1

 



Colombia, en una mina del departamento de Antioquia, una gran explosión en esta mina causada aparentemente por una bolsa de gas; van ya 18 personas muertas, pero siguen atrapadas hasta 50 que no se sabe si podrán ser rescatadas.





Por ahora siguen saliendo cadáveres; un superviviente, Braulio Zapata, ha salido con una pierna menos. Este dice: Que tras la explosión se ha descubierto una gran esfera dorada.

A la noticia, el dueño de la mina ha visto que se puede hacer multimillonario con este descubrimiento, y ha contratado 50 obreros más para que saquen a los atrapados.


Con esa excusa hace limpiar el sótano; están día y noche.


Para mañana por la mañana posiblemente estarán todos fuera, así ha sido. Son las diez de la mañana y empiezan a salir los mineros.


Ya han limpiado el socavón y ha mandado salir a todos los mineros.


Ha bajado el dueño con sus expertos de más confianza, y han visto esta gran esfera y se han quedado de piedra; no se lo pueden creer.


Calculando las dimensiones de la esfera, ya que solo se ve un trozo, se supone que tiene cerca de 50 metros de diámetro; más es imposible sacarla de aquí, y no se explica cómo ha llegado tan honda.

Ya que hasta aquí hay cien metros de hondo.


El dueño no podrá hacer pagos de este calado; ha tenido que hacerlo público, y con varios estados, y ponerlo en conocimiento de los presidentes de los gobiernos.


Más han contado con el presidente de los Estados Unidos.
 Barack Obama,

Ha armado un gran revuelo.


La gente se ha agolpado en la mina; son cientos de personas, todos quieren trabajar, aunque solo sea por ver lo que es esto.


Lo han estudiado los científicos y se han hecho cargo de todo, como siempre en estos casos.


Se calcula que pudo ocurrir que esta nave esté aquí desde los tiempos primeros de la Tierra; cuando empezó la lluvia de los grandes meteoritos, la Tierra fue aumentando de volumen hasta llegar a esta altura más o menos.


Las excavaciones lo dejarán al descubierto.


Ya han empezado las obras, solo con excavadoras gigantescas, de estas de las que usan las minas exteriores. Ya están haciendo el socavón; han calculado dónde está el centro de la esfera. Lo harán en círculo; están sacando millones de kilos de carbón desde el principio.


El valor de lo sacado será para el dueño de la mina, pero la esfera será para investigaciones científicas.


Los mineros se declaran en huelga, pues están ahora en paro. El gobierno ha dicho que todos los mineros serán reubicados en otras minas, y así lo han hecho; el problema se ha solucionado, pero la curiosidad de la gente sigue en los alrededores.


La gente está acampada y vienen personas de todo el mundo; ya se está especulando que es una nave celestial, pues creen que esto nos dará la explicación de la vida humana en la Tierra.

Han conseguido ver la punta de esta esfera; brilla como el sol... Solo es un metro el que asoma; la están analizando y es de oro puro.


Las autoridades han prohibido que las excavadoras se peguen mucho; solo se acercarán a cinco metros aproximadamente.


Un grupo de mineros estará derribando a mano el resto, y otros irán limpiando con mucho cuidado.


La tratan como si fuera de cristal... ¡Es maravillosa, cada cuarta que descubren!


Ya llevan 30 días; el agujero es tremendo, la circunferencia es de cien metros de lado a lado; pero no es suficiente, pues han calculado que se puede derrumbar y puede haber muertos. Han decidido dejarla completamente al descubierto; hacerlo a 500 metros de diámetro... ¡Es un socavón tremendo!


Han sacado a los mineros, pues va muy lento; van las máquinas a arrimarse un poco más y dejarán que las paredes caigan casi solas.



Ha pasado otro mes, ya está la altura total de la esfera; es tremenda... casi rozan las paredes con las máquinas. Lentamente, esta se cae sola... la están limpiando, es maravillosa.


Desde el satélite brilla como una estrella cuando le da el sol; con la luz del sol parece ser que se ha activado.


Ha empezado cinco círculos alrededor de la esfera, de unas lucecitas haciendo intermitentes.


A unos diez metros de separación, se le ha abierto como escamas de un metro a todo el alrededor; estas giran según va girando. A su alrededor tiene millones de grabados fuera.






de la esfera.


Está anocheciendo, todo el mundo está alrededor de ella. En la noche se ilumina, a unos pocos cientos de kilómetros... aquí es como si fuera de día, entre las iluminaciones de grandes farolas halógenas; y con las luces parece una discoteca.


El caso es que de pronto ha empezado a hacer un ruido tremendo, algo ha echado a andar; dentro se oye un zumbido... (bou, bou, bouuuuu), pero... ¡Tremendo de fuerte!

La zona del medio se ha abierto las dos franjas por donde va el círculo de luces, y está empezando a girar tremendamente. Esto está desatando unas turbulencias tremendas; es como un huracán, todo a su alrededor lo está barriendo.


La gente corre asustada hacia lo más lejos; ha pillado a la mayoría de las personas, las ha mandado a muchos metros de distancia, ha matado a casi todos.


Todos los científicos han muerto, la guardia y todos los que estaban más cerca.


La esfera se ha levantado a cincuenta metros de altura y está ahora flotando en el aire. Ya ha amanecido... ¡La catástrofe es total!


Han enviado a la Guardia Nacional, con helicópteros armados por si tienen que atacar.


Un loco con un ala delta se ha posado en lo alto de la esfera; cientos de personas y coches de todas las televisiones están grabando la esfera en el aire.


Este del ala delta está saltando en lo alto y gritando... ¡Ya es mía!


Hay ventanas que se abren y se cierran; es como si tuvieran algún fallo. Este elemento está mirando por una entrada; parece que, dentro, hay
CONTINUARÁ.
Enrique Nieto Rubio.
 Derechos de autor.
Colabora en imagen.
Silvia Regina Cossio Cámara.

domingo, 26 de mayo de 2024

**Una historia imposible.



Una historia imposible

Os situaré en aquellos momentos vividos.
En todo el mundo la dejadez de las infraestructuras era muy intensa, y había una crisis muy grande que nadie era capaz de arreglar.
Y esto es lo que me pasó a mí.
Yo paseaba por un puente de piedra, así como un puente veneciano parecía.

Yo era muy mayor, así como ahora o algo más, jajajá.
Llevaba un disco de plástico de estos que lo lanzabas y jugabas con él.
Al pasar por el puente, se me escurrió y se me cayó al vacío, sin poderlo coger, pues era de mi nieto.
Por un lado, del puente, yo me asomé y estaba muy hondo y no había por dónde bajar; era una rampa hecha de piedras y escurridizas.
Uffff, no me lo pensé y bajé, y mientras bajaba, iba viendo que no había por dónde subir, y me asusté, pero tenía que coger este disco.
Abajo, en una gruta, allí estaba y conseguí cogerlo; ahora el problema era cómo subir.

Me eché las manos a la cabeza después de guardarme el disco por dentro de la camisa y, mirando a todo alrededor, no sabía qué hacer.
Mirando, vi que la mitad de este puente estuvo en reparación con unos tabiques en la mitad de sus arcos y todo el puente parecía que se estaba derrumbando, pues había unas grietas en sus arcos tremendas.
 De por sí, el puente estaba cortado al tráfico de vehículos.
Toda el agua que por allí pasaba estaba muy sucia y con basura, como si metros atrás estuviera taponada; todo eran babas y verdina, escurridizas en sus piedras.
Ya estremecido al volver la cabeza hacia la izquierda, vi un poco más abajo, en una grieta, como una caja cuadrada de unos treinta centímetros, y decidí bajar a por ella.
Estaba bastante sucia, y la subí hasta el pie del arco que tenía allí un descansillo.

Unos trapos que allí había enganchados, que alguna vez el agua arrastró, cogí uno y, sentado en una de aquellas piedras, me puse a limpiarla...
No sé qué era, pero tenía una tira de pilotos, en su centro, como un reloj; alrededor de ese reloj, símbolos de cosas entendibles, algunas, y un símbolo de un humano, otro de rayos rarísimos...
En fin, muy raro.
Cuando terminé de limpiar, tenía por detrás un saliente como si fuera una batería y un cable desconectado, que por supuesto conecté, pues soy demasiado curioso con estas cosas...
Este artefacto comenzó a encenderse, todas sus luces y un sonido de pís, pís, pís; pues eso, pensé, que sería una radio vieja y muy antigua...
Así que lo manipulé y le di a la ruleta de aquel reloj y lo puse en construcción, pulsé un botoncito rojo que en su centro estaba y no se lo van a creer...
De pronto todo comenzó a moverse y todas las paredes del puente, y todo se encajonó en su sitio como si fuera nuevo, y todo el entorno lo mismo cambió de pronto. Uffff, me quedé soplando enfrente, este aparato sobre esta rampa de piedra, y dije unos escalones, aquí, y se formaron estas escaleras hasta la cima del puente... Soplaba y soplaba; no me lo quería creer. Jajajá y miedo a la vez.
Subí por aquellas escaleras escondiendo esta máquina con aquellos trapos, y desconectando de aquel cable, y me fui hasta mi casa...
Iba temblando... El puente, al ratillo, se inundó de personas, de policías, bomberos y de todo, como si de un gran desastre hubiera sido...
Llegué a mi casa todo asustado, escondiéndome como si de un asesino se tratara, agachado en un rincón y mirando con los ojos desorbitados.
Salió mi señora de la cocina y ella, como siempre, me trata como si estuviera loco.
¿Qué haces ahí escondido? Anda, sal de ahí, que tú no estás bien, ¿eh?...
Salí muy despacito y le dije: ¡No te vas a creer lo que me ha pasado!
Venga, dime el qué.
¿Mira lo que me he encontrado?
¿¡Qué es eso?!
¿Creía que era una radio, pero no lo es?...
Le puse aquel cable y lo encendí pensando todavía que sería un cuento... y le dije: "¿Esto sirve para arreglar cosas y restaurarlas?". "Anda ya", me dijo, "tú ves, no estás bien de la cabeza...".
Déjame hacer un experimento...
¿Desnúdate completamente?
¡¡Y una mierda!!
 Hazlo, verás qué pasa; ella no quería, así que lo hice yo.
Me desnudé delante de ella, puse la caja frente a mí, el símbolo de humano, y pronuncié: Treinta años de edad. Pulsé el botón, joder, aquello funcionó perfectamente.
Joder, tenía treinta años que mi señora quedó alucinando al verme, ese cuerpazo de chavalote...
Así que ella hizo lo mismo, se desnudó, lo puse en veintisiete años y le di. Uffff, qué hermosa que estaba...
Ya nadie nos conocería ni la familia sería un follón tremendo, pero nos dio lo mismo...
Se me ocurrió también salir a la mezquita; aquí hay unos arcos con rejas, en que hay pinturas grandísimas que ocupan todo el testero de la pared, y ya no se ven las obras por el deterioro del tiempo...
Así que, sin dar explicaciones, enfoqué la máquina en restauración y pulsé el botón. Ufff, todas las imágenes quedaron como si las hubieran pintado hoy mismo.
Aquello les ha encantado a todos que hasta las noticias han salido, pero yo me largué antes...
La mezquita toda llena de periodistas y muchos críticos, pero como la restauración es perfecta, no saben ni qué decir.
Todos preguntan quién los restauró, pero nadie sabe nada. Esto supongo que vale muchos miles de euros.
Así que me ofrecí como restaurador de obras imposibles y vaya que fue fantástico, ganando mucho dinero en todo el mundo.
Me llamaron hasta en el Vaticano, que tenían cientos de obras escondidas en los sótanos, que ya sus imágenes estaban completamente borradas...
Todos los museos sacaron otras obras muy vistas, poniendo las obras restauradas, y todo fue un éxito para la economía mundial, que empezó a moverse en todo el mundo...

Yo todas las obras las restauré en habitaciones cerradas y sin luz por si había espionaje...
Ya el mundo comenzó a funcionar; se tuvieron que reiniciar los países, reconstruyendo vías, carreteras y puentes, además de los aeropuertos. El tráfico entre ciudades era tremendo por tierra, mar y aire; los trenes, llenos de personas.
Aquí en España, en el Museo de Bellas Artes, se ha sacado un cuadro de tres metros por cinco, guardado en su sótano tan deteriorado que hasta la tela está rota, ya desahuciado por el museo, entre muchas obras.
Es titulado El paraíso terrenal, ya olvidado por el mundo. Antes de restaurarlo, ordené que lo colgaran en el mejor salón del museo, cerraron todas las puertas y me cercioré de que nadie viera nada. Bueno, un listo puso una cámara y un móvil grabando que, al revisarlo todo, lo descubrí.
Cogí las dos cosas y las tiré por la ventana que da a un patio...
Esta obra fue superfamosa y ahora todo el mundo querrá verla.
Muchos museos se plantearon no cerrar nunca ni los domingos.
Hay otras cosas que me dan mucho miedo, pues quizás quien la inventó vio que era demasiado peligrosa para todos, y quiso destruirla tirándola por aquel puente.

Cuando pasó todo esto de los cuadros, probé con restauraciones de vehículos antiguos y también tuvo mucha demanda.
Alguien me llamó, que querían restaurar algo muy peligroso, una puerta estelar en la NASA.
Y decidí desaparecer, por un tiempo, con mi señora...
Guardé aquella máquina en la caja de un banco, y desconecté aquella batería que me llevé a mi nuevo domicilio en mi chalé junto al mar. Allí la enterré debajo del chalé en un cobertizo secreto.

Enrique Nieto Rubio.
Derechos reservados.
DA.V.DODJ.II.VM.98.
No os cuento lo de mi mujer, pues sería un pecado muy gordo...

sábado, 11 de mayo de 2024

**Cuando el tiempo se va.

 



Don José se llamaba este buen hombre; les narraré un poco de su vida. De más joven, era diseñador de joyas y platero.
Este señor vivía en la calle de las Flores número tres, junto a la mezquita de Córdoba; aunque se casó algo mayor y su esposa era diez años más joven que él, y tuvieron una niña, que se llama Rocío, fueron maravillosamente felices hasta que murió su esposa a los 60 años.
Este señor, en este trágico día, al levantarse por la mañana, se le vino a la mente su esposa de joven.
Él, como todos los días, sale de su casa a andar un rato, toma la ribera y, cuando llega hasta la antigua lonja, se vuelve por el otro acerado.
Hoy estaba algo rarito y un poco pálido, que su vecina cuando lo vio salir le dijo: "¿Está usted bien?". Él, mientras salía, movió la palma de la mano hacia los dos lados.
Llega a uno de los bancos en la ribera. Él tocó un candado que en el Día de los Enamorados con su esposa de joven pusieron allí en aquellos barrotes de hierro, y vio que su amor creció mucho, pues se encontró con un gran enjambre de candados más chicos, enganchados en el suyo, y sonrió, diciendo: "Aquí hay mucho amor junto".
Intentaba descansar un poco.
De pronto, notó como si su corazón dejara de latir; se fue quedando muy pálido y sin apenas oxígeno que respirar.
Ya tenía 97 años; así como pudo, llamó a su hija con el móvil diciéndole: Hija, que me muero. La hija asustada le preguntó: "¿Dónde estás?". Ella vivía en Villarrubia, a pocos kilómetros de Córdoba.
Él se fue arrugando, poco a poco, sobre su móvil, sin poder contestar a su hija.
Por allí constantemente pasan muchas personas andando, pues es casi peatonal esta avenida, pero nadie se fijaba en él y el que lo hacía, daba por supuesto que se quedaría durmiendo.
Al rato pasó una niña, de siete años, llamada María, con su mamá de la mano.
María quedó parada frente a él y le dijo a su mamá: Mamá, ¿le pasa algo a este señor?". La madre trataba de seguir con su andar, pero la niña no se movía. "¿Le pasa algo, mami?", total, que la madre se acercó a él, le puso la mano sobre su hombro y le dijo: ¿Está usted bien?
Él solo movió el cuello un poco, dejando al descubierto el móvil. Ella lo cogió, que aún estaba en llamada, se lo puso en el oído y dijo: "¿Quién es?".
Al otro lado del teléfono alguien contestó: "Soy yo, su hija, ¿cómo está mi padre?". Ufff, mal, he llamado a una ambulancia.
Esta mujer ya había llamado a emergencias, que en tres o cuatro minutos llegaron.
Le pusieron oxígeno, pues apenas respiraba, y en la camilla se lo llevaron.
La niña se estremeció, como si algo se metiera dentro de ella.
Así, su mamá le dijo a la hija de este señor dónde estaba y en quince minutos llegó al sitio, que aún había un corrillo de personas hablando de lo sucedido.
Ella bajó inmediatamente del coche y dijo: "¿Mi padre dónde está?". Ella se volvió con el móvil y le contestó: Se lo han llevado al hospital. "Ay, Dios", dijo la hija.
Se dieron los teléfonos, pues la niña no paraba de preguntar por él.
A los dos días, la llamó la hija de don José y le dijo que estaba mucho mejor, pero que lo ingresó en una residencia para mayores, pues los médicos dijeron que no podía estar solo. Aquí en el brillante, y que estaba muy bien...
 Rocío, mi niña, que fue quien se dio cuenta, ella no para de llorar diciendo que quiere verlo. ¿Tú qué opinas?
Pues nada, que vaya a verlo, mujer, ¿no pasará nada?
Muchas gracias, esta tarde iremos a verlo si no va a caer mala.
Vale —dijo la hija de don José...
Cuando entraron a la residencia, don José ya sabía que la niña iría a verlo, y con su silla de ruedas estaba esperándola en la entrada. Él levantó los brazos diciéndole: "Ven", y se abrazaron fuertemente, y ya la niña lo hizo su abuelo...
Así pasaron dos años más y un día le notificaron a su hija que había muerto su padre, y a Mariluz, la madre de la niña.
Fueron un rato al tanatorio, las dos, y Nati, la hija de don José, le dio una cajita muy bien envuelta en papel de regalo para la niña, de parte del abuelo, que así lo llamaban ellas.
La niña, después de llorar un montón, se marchó con una paz tremenda, que se repuso de todos sus temores o qué sé yo.
Creo que el espíritu de don José se ha metido dentro de esta preciosa niña para protegerla toda la vida, y así ha sido.
Cuando Anita y su hija llegaron a su casa, abrió el regalo de don José y vieron que era un colgante de oro con su cadena, y todo, en forma de corazón.
Este corazón se abría; era como un libro y grabado en unas páginas de oro que se pasaban una a una.
Y tenía un precioso mensaje que decía:
Tú eres la luz de este mundo, y yo, para protegerte, viviré en ti siempre, pues ya estaba escrito que tú serías mi alma gemela.
Jamás se separó de este amuleto.
Enrique Nieto Rubio.
Derechos de autor.

viernes, 10 de mayo de 2024

**La golondrina y la gorriona.

 Pintura de pájaro acuarela cardenal rojo 1 Impresión de descarga digital imagen 1La golondrina y el gorrión de Enricostro

Ya a finales de mayo se ven las golondrinas por Córdoba.
Y un grupo se mueve por la ribera; esta siempre vuelve al mismo sitio para criar a sus polluelos.
Pero han tirado una casa donde algunas solían criar, y se sienten desorientadas.
No paraban de dar bandazos por la linde de las casas una y otra vez sin saber qué hacer.

Pegado al río hay muchos árboles lindando con el agua y la muralla, una gorriona cantando, a pecho partido y sin atender nada de su entorno.

La golondrina pasaba, una y otra vez, cerca de ella y les decía. —¡Oye, gorriona, podemos hablar! —y ella, como si nada, seguía cantando.

Ya la golondrina cansada embistió sobre ella y le dijo: ¡Podemos hablar, llevo media hora llamándote!

¿Y qué quieres? ¿No ves que estoy cantando y si me distraigo, ya pierdo el hilo?Tree Swallow acuarela pájaro pintura 1 Descarga digital Impresión imagen 1

Jocc: Dijo la golondrina: ¡Vaya, pierde el hilo, la cantante, prui, prui, prui, eso es cantar, joccc!

Pues sí, eso es mi cante, ¿y qué quieres, dijo: la gorriona?

¡Pues verás, yo tenía mi nido en la casa que había aquí, y ahora me encuentro perdida, sin saber qué hacer!

¡Pues mira, ese árbol que es el más grande, ahí está mi nido, pero este año mi marido se ha marchado a no sé dónde y no criaré; si te quieres quedar con él, pues hazlo!

¡Muchas gracias, ahora mismo me iré a él!

Así, la golondrina se dirigió al nido, y cuando se posó en él, ¡plun!, un palo atravesado había en él, y otra sorpresa que había: ya una gorriona incubando sus huevos que allí estaba.

—¿Eh, pero qué haces? —dijo la gorriona.

¡Ay, perdona, es que la dueña de este nido me mandó a él para criar a mis pollos!

Ah, pues ya estoy yo, ¿qué hacemos?

Dijo: "La golondrina, ¡por qué no criamos los pollos entre las dos!"
¿Y no será mucho lío?...
¡No se lo intentamos!
¿bueno háber?...

Así se acoplaron las dos, y entre las dos empollaron los huevos...
Sobre los 14 días, empezaron a salir los pollitos y eso era un escándalo, para darles de comer, a unos y otros.
Así dijo la golondrina: "¡Es un lío, lo mejor es, si te parece, que le damos de comer por igual a unos y otros; entre las dos podremos".
Sí, claro, así lo haremos.

Y así, aunque fue difícil adaptarse, lo hicieron.
...cosa que los humanos no somos capaces de hacer...

Ya grandecitos, a fines de julio, decidieron emigrar, porque ya estaban grandecitas.
Los pichones de los gorriones se pasaban el tiempo saltando de rama en rama, y las golondrinas pequeñas se agarraban al nido clavando sus uñas, abrían las alas y ensayaban vuelo sin soltarse.

Ya, en estos últimos días, las mamás se abrazaban con el pico despidiéndose y además muy contentas de esta vivencia que nunca se dio en ellas, prometiéndose que el año que viene repetirían sus hogares juntas...
Y lo que es mejor, las crías estaban dispuestas a hacer lo mismo... FIN.
Enrique Nieto Rubio.
Derechos de autor.