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domingo, 1 de junio de 2025

**El cementerio de. vorkuta en Rusia...1935.

 

  

Una ciudad a menos 25 grados bajo cero. 

En sus calles, bajo una extraña cosa caída del espacio exterior, ocurrió una gran explosión en su superficie a unos quinientos metros sobre el suelo.

Esta explosión ha dejado una gran nube grisácea, con un olor putrefacto, quizás levantado por los cientos de muertos asesinados por el régimen en toda la ciudad, convirtiendo todas las viviendas en este gran cementerio, devastador. Pues quedó sin vida a miles de kilómetros, algo así como ocurrió en la central nuclear de Chernóbil Bueno, a todos los efectos parece ser un virus desconocido.

Nada se mueve por las calles, carreteras muertas y, lo que es peor, a miles de kilómetros, poco a poco va pasando lo mismo.

Esta nube, además de esparcirse a gran velocidad, va tomando fuerza con los vientos y reforzándose en su esencia vírica.

Aquí dentro de los hogares parece haber personas que se mueven vistas desde las ventanas, pero parecen no tener cara ni ojos; es como si alguna clase de zombis fueran...

Este impacto es algo desconocido.

El aire helado de Vorkuta no solo corta la piel, sino que ahora transporta un horror indescriptible. La nube grisácea avanza sin obstáculos, devorando la vida a su paso, transformando cada rincón en una extensión del mismo cementerio. A medida que el viento la arrastra hacia territorios aún más lejanos, sus efectos se vuelven más evidentes: los rostros desvanecidos tras las ventanas, figuras que deberían ser humanas, pero han perdido toda identidad.

Los sobrevivientes, aquellos que aún conservan la conciencia, sienten el peso de una condena sin precedentes. ¿Es una enfermedad? ¿Una maldición? Nadie lo sabe, pero los cuerpos que deambulan sin ojos y sin expresión parecen ser prueba de que la humanidad está cambiando en formas que desafían toda lógica.

En medio de este paisaje desolador, un grupo reducido de personas se encuentra en una lucha silenciosa contra la niebla opresiva. Han visto lo que sucede a quienes permanecen demasiado tiempo bajo su sombra, y ahora intentan escapar, aunque el frío y la desesperación les dificultan cada paso. Uno de ellos, un hombre marcado por cicatrices tanto físicas como emocionales, sostiene un cuaderno donde ha anotado cada detalle de la tragedia. "Si alguien encuentra esto—" escribe con manos temblorosas. —Que sepa que el fin comenzó aquí.

Un grupo de científicos europeos está investigando esta anomalía; siempre van con trajes espaciales.

Por lo visto, estas personas inertes no son peligrosas para otros humanos, aparte de que los contaminen.

Ellos parecen alimentarse de partículas en el aire o de las plantas; son como si fueran plantas andantes. 

Todos van desnudos, pues sus pies necesitan el contacto del suelo.

La investigación de los científicos avanza lentamente. Con cada análisis, descubren que estas criaturas no solo absorben nutrientes de la atmósfera y el suelo, sino que parecen formar una red interconectada, como si fueran una extensión de algo mayor. Se comunican sin palabras, moviéndose en sincronía, como hojas arrastradas por el viento.

Uno de los científicos, el doctor Renard, un experto en biología extrema, anota sus hallazgos en un informe. Estos seres no muestran signos de agresividad, pero su estructura celular es completamente desconocida. Son más que zombis. Son algo... nuevo."

El virus se está modificando, según se acerca a Europa, por las altas temperaturas.

Ya en Alemania está pasando algo distinto, solo que las personas han dejado de pensar coherentemente; todo es un caos, nada funciona bien, todo son topetazos unos contra otros en las oficinas.

Y así sigue comiéndose a Europa entera. Y quizás pronto estará en todo el mundo. 

La niebla gris de Vorkuta, con su esencia viral y su expansión imparable, se ha convertido en una fuerza que reconfigura el destino de la humanidad. La incertidumbre es total. Con cada kilómetro que avanza, transforma no solo cuerpos, sino también la mente de quienes quedan atrapados en su influencia.

En Alemania, el caos ya se ha instalado. No es la muerte silenciosa de Rusia, sino una alteración profunda del pensamiento y la conducta. La gente se mueve sin rumbo, chocando entre sí, perdiendo el sentido de la realidad. El lenguaje se desintegra en murmullos incomprensibles, los sistemas colapsan y la sociedad empieza a fragmentarse bajo una extraña disonancia. Es como si la niebla reescribiera la conciencia misma.

Los científicos en trajes espaciales han intentado seguir el patrón de la propagación, pero cada región responde de manera diferente. Lo que comenzó como una infección silenciosa, ahora se adapta, muta, juega con los límites de la biología y la psique humana.

Mientras Europa sigue cayendo en esta distorsión, en un laboratorio oculto en Suiza, los últimos expertos en genética y virología estudian la posibilidad de un antídoto. El doctor Renard, el mismo que vio las criaturas sin rostro en Rusia, ahora lidia con ecuaciones que desafían toda lógica. “Esto no es un virus convencional”, murmura mientras observa un microscopio. “Esto es un organismo con propósito.”

Pero, ¿cuál es ese propósito? ¿Es una nueva forma de vida emergiendo de los restos del mundo? ¿O acaso es una fuerza exterior que reconfigura la existencia para algo aún desconocido?

La pregunta sigue sin respuesta, mientras la niebla sigue su marcha, inalterable, incontrolable, devorando fronteras, historia y humanidad misma.

Hasta ahora en la Tierra todo era en plan silencioso, pero ahora se ha convertido en un desastre mundial que solo se narra desde la plataforma espacial rusa y europea que vigilan la Tierra, todos con las manos en las cabezas viendo la destrucción total.

Los aviones militares y de pasajeros se precipitan en barrena contra la tierra provocando millones de muertos en todo el mundo; las ciudades están todas en llamas, todo explota, todo arde, mas no hay nadie que pueda arreglarlo.  Pero lo extraño es que todas las personas contaminadas vomitan como una leve espuma agachándose en el suelo, quedando envueltas en ella, que ni el fuego penetra dentro; es una forma de defensa...

No sé cuánto tardará la Tierra en ser destruida; lo que sí parece ser una realidad es que todas las plantas se comunican con estos, ahora seres extraños, y se defienden contra los incendios.

El mundo ha dejado de existir como tal, no queda vida humana dentro y solo quedarán los científicos que estén en el espacio y aquellos que hayan conseguido aislarse bajo tierra. 

Supuestamente, la humanidad terminará desapareciendo como tal.

Siendo un mundo vegetar, a no ser que alguien venga de otro mundo a vivir aquí de vacaciones, y que fueran ellos los que lo provocaron todo.   

Enrique Nieto Rubio.

Y Copilot.

Derechos reservados. 

Posdata.

 La humanidad, tal como se conocía, ha llegado a un punto irreversible. Los que permanecen en el espacio, aislados de la catástrofe, podrían sobrevivir… pero solo si sus recursos son suficientes para sostenerlos indefinidamente. Y los que están bajo tierra, en refugios ocultos, enfrentarán una elección difícil: seguir encerrados hasta que el mundo exterior se estabilice o arriesgarse a salir y exponerse a la nueva forma de vida que ahora domina la superficie.

Si el virus lo ha consumido todo, entonces cada intento de reintegración los llevará a ser parte de esta transformación. ¿Se adaptarán a esta nueva existencia? ¿Encontrarán una forma de restaurar lo que queda? O quizás, el planeta ya no será suyo, convirtiéndose en un reino vegetal, donde la antigua humanidad solo será un recuerdo lejano, un mito en la historia de esta nueva era.

jueves, 9 de enero de 2025

**El secuestro de don Anselmo, (relatos).

 El secuestro de Anselmo, de Enricostro.

Anselmo es un señor de 50 años; era muy modesto y tímido, casado, pero no pudo tener ningún niño, pues su esposa no lo permitió. Era una mujer muy rica, pero muy orgullosa y siempre quería tener razón en todo.
 En sus 20 años de matrimonio solo hicieron el amor dos o tres veces. Anselmo no recuerda nada de esas noches de pasión que quizás no fueron.
Los años se le iban, pues de la oficina a casa, pues ella era muy celosa y en las reuniones siempre lo vigilaba.
Un día de agosto, Anselmo tenía poco trabajo en la oficina y le dio por meterse en una página de contacto, así por pasar el rato. A esto que le contestó una chica que parecía de unos 20 años, preciosa; ella dijo: "Hola, él se quedó petrificado, no supo qué contestar..."
Ella, por Escay, le habló: Hola, ¿estás ahí...? Después de unos minutos, por fin contestó: "Sí, dime". 
¿Cómo estás, Anselmo? El cortado le dijo: "Bien, ¿y tú?", "Yo bien, ¿cómo te llamas, Graciela, por qué me has buscado?"
Ay, perdona, es que sí me iba a mi casa, unnnn, no quiero ver a mi esposa, que me tiene amargado y, entre sin pensar,
 Sabes, yo tengo 50 años. 
Así y yo 20.
Te gustaría pasar un buen rato, así. 
Pues charlaremos si quieres.  
Así estuvieron más de una hora charlando.
Después hicieron una amistad muy grande durante muchos meses.
Ella le abrió su corazón y él se enamoró de ella, pero era tan joven que creyó que ella se estaría riendo de él. 
Pero un día, Anselmo le preguntó: ¿Dónde vives?
Ella contestó en Buenos Aires. Y tú.
Yo vivo en Madrid.
Anselmo la deseaba tanto, que noches enteras se las tiraba sin dormir.
 Un día le propuso que lo secuestrara, para vivir con ella.  Por alguien de allí que fuera de confianza para ella. Bueno, solo fue una broma, jajaja, dijo él.
Ella, de broma, le dijo: "Por 3000 euros te secuestraré".
En ese mismo día, él le ingresó el dinero.
Era coña, todo, pero ella se lo pensó y con ese dinero mandó a su primo para que lo hiciera.
En dos días, un hombre llamó a Anselmo por teléfono; este le dijo: Soy el primo de Graciela, ¿podrías venir a la estación a recogerme? Tengo un mensaje para ti.
Ya en la estación le dijo: Estás secuestrado, lo sabes, ¿verdad?  
¿Él respondió sí, cómo lo harás?
Entramos en los baños del aeropuerto; le pusieron barba, bigote, peluca y un traje blanco. Te digo que se parecía a Juan Barder.  Y con un pasaporte falso.
Montaron en el avión camino de Caracas.  En 7 horas y algo estaría allí.
Al día siguiente estaban frente a Graciela.
 El cuándo vio ese bombón, hasta se le aflojaron las piernas.
Ella dio un paso agarrándolo y le dijo: "¿Estás bien?". 
Ay, sí, perdona, jamás pensé que fueras tan bonita y perfecta.
 Ufff, él temblaba por el paso dado.  
Tan mayor y ella tan joven. 
Ella lo invitó a su casa; era una casa muy grande, pero allí vivían con sus padres y hermanos. 
Aunque cada uno vivía su vida, sin importar lo que hicieran los demás. 
En ese momento salió su papá y le dijo: "E, hija, este es tu querido Anselmo, ? Sí, papá, mucho gusto, Anselmo..."
Y se marchó.
Ella le dijo: "¿Quieres tomar algo?". Él, nervioso, le dijo: "¿Sí, agua sí puede ser?".
Ya en la cocina, los dos, había una preciosa señora; casi tan joven como ella era su mamá. Esta se volvió ola, hija, y mirando a él le dijo: "Este es tu Anselmo..." Sí, mamá, muy bien, cielo.
Espero y se encuentre mejor que en su casa.  
Esto era mientras ella le daba el vaso de agua. 
Él estaba muy asustado. ¿De qué pasaría? Pensó que estos son traficantes; seguro era de un lujo tremendo.
Bueno, como que dio en el clavo; ella se lo contó todo en su dormitorio, donde esa misma noche él realizaría el sueño de su vida con ella.
Y así fue que disfrutó tanto con ella, que se creía que todo era un sueño imposible.
Anselmo decidió divorciarse de su mujer, y ella por teléfono lo puso de vuelta y media, y respondió: "Anda y vuelve a casa, granuja". 
Esa fue la última vez que habló con ella.  
Anselmo decidió buscar un trabajo de contable, y su suegro le propuso entrar en su empresa, pues además de ser lo que era, tenía muchísimas viviendas en alquiler y restaurantes.  
Justo a los nueve meses ella dio a luz a una niña preciosa; después de esto, se casaron y jamás tuvieron un mal bache, aparte de cinco hijos más.
FIN.
Enrique Nieto Rubio.
Derechos reservados de autor.
 

sábado, 16 de noviembre de 2024

**Don Anselmo una eminencia.

 




Don Anselmo era este buen hombre; hoy vive contento con una copa de brandy en sus manos y, de postre, su botella de vino. Ahora sí es feliz, pues así nadie lo persigue, y es su mejor disfraz.

Él vive ahora de las limosnas y una pequeña ayuda del Estado, que le ayudaron estos vecinos a arreglársela.




Ya volvió así a su pueblo, y en una casa en ruina que le prestó un vecino; ese es su domicilio.

Pero nadie sabe quién es, solo se llama Anselmo.

Él camina y pasea por donde quiere y lo respetan, pero jamás pasará cerca de un colegio.

Bueno, todos diréis a qué viene esta historia de un mendigo desapastroso.

Volveremos diez años atrás.

Don Anselmo era una eminencia muy respetada; se marchó a Cataluña.

Allí ejercía de maestro, en uno de los mejores colegios.

 Todo fue bien durante algunos años.

 Un día, en un nuevo curso, entró una adolescente; perdóneme por señalar, era muy mala, envidiaba a todos y además era de la familia más rica del país... tal.

Ella la tomó con don Anselmo y al salir le dijo: No me gustas, hueles mal y me repugnas.

Esto era mentira; él no olía mal, pues era una persona pulcra y excelente.

Así que se empicaron día a día; ella lo insultaba en público, lo humillaba y todo lo peor.

Más nadie la apoyaba porque todos sabían que era muy mala.

Como no conseguía hundirlo, pues sus padres de ella donaban una gran cantidad de dinero, y ni la molestaban siquiera.

Así que ella ideó una trampa a don Anselmo, se fue a su casa un domingo temprano con unas drogas en el bolsillo, entró por el sótano, y don Anselmo dormía, así que lo amarró y le dio esas drogas que eran bebidas; acto seguido, lo desnudó en la cama, quitándole toda su ropa, y seguidamente se desnudó ella completamente, puso su móvil en forma de grabar, se subió encima de él y se metió aquello dentro, pues esa droga también era un excitante; se grabó de todas las posturas posibles.

Cuando se hartó de esto, que hasta se excitó hasta culminar con su acto, se vistió, le soltó un brazo de su amarre y se largó como si nada.

El lunes en clase esperó a última hora, y a solas le puso el video, y le dijo: "O te largas o lo pondré diciendo que me has violado".

Don Anselmo se quedó blanco como la pared, pues él nunca fue consciente de aquel hecho.

Solo agachó la cabeza, recogió sus cosas y salió de allí como si de un zombi fuera.

Se dirigió a un puente muy grande, que estaba muy cerca; con su cartera se subió por su centro y se dejó caer.

Ella, que lo seguía de cerca, a ver qué hacía con esa cara de niña mala. Alber, que se tiró por el puente, en mitad de la carretera, empezó a saltar y aplaudir, disfrutando de esa escena, y saltando como loca.

Lo malo y sin percatarse de que un camión que pasaba pasó por encima de ella.

La llevaron al hospital, perdió piernas y manos, además de un ojo, y quedando toda desfigurada, ya jamás fue al colegio, ni nada, pues quedó lisiada para siempre.

A don Anselmo lo arrastró el río tres kilómetros, con toda clase de golpes, y la policía encontró su cartera del colegio, y lo dieron por muerto.

Unos campesinos lo encontraron y lo cuidaron; él se recuperó, pero jamás recordó quién era.

Enrique Nieto Rubio.
Derechos de autor.

domingo, 7 de julio de 2024

** La rata ancianita. (para mayores).

 

La rata ancianita de Enricostro
Érase una vez en un castillo
Por entonces tenían muchos creados; ellos eran los Duques de Chichi Nabo.
Vivían a lo grande y los criados dormían en los sótanos cerca de la caldera; bueno, allí se estaba muy calentito, y el duque, que vivía en lo más alto, siempre que tenía frío, en vez de acurrucarse con la duquesa, que ella sí que tenía calorías,
Que no se entere nadie, era como una bombona gigante pero muy torneada...
Pero eso no nos importa, ¿verdad?...
A lo que vamos, yo soy esa ratita anciana; hoy os escribo este cuento para que sepáis los secretos de esta casa.
Nosotros vivimos aún más abajo y más calentitos, pues mi marido sí que era friolero, además de ser un canijo de aúpa...
Arriba en la cocina sobraba la comida, a espuertas, y se tiraban todos los días cientos de kilos, aunque no se tiraba nada, pues lo que pillábamos nosotros y lo que se llevaba el mayordomo, que era todo, este sí que fue un listillo.
Saben, se hizo millonario, pues con todo lo que sobraba y lo que él arrastraba.
Cerca del castillo él tenía una granja que era de sus padres, y criaba de todo; tenía unos cerdos de dos metros de grandes y unas gallinas que ponían unos huevos... Ufff, qué grandes y hermosos...
A lo que vamos, en sus mejores años el duque todas las noches se la pasaba con una doncella que estaba de muerte; siempre le buscaba las vueltas al duque y la pillaba en aquella bañera en pelotas picadas Ella se lo afeitaba todo, pues gustaba de ser comida entera.
Mi marido acostumbraba a espiarlos; bueno, él decía que vigilaba…
Claro, el duque, con ropa y todo, se tiraba encima y siempre se la comía enterita.
Esto era día sí y día también.
Un día la duquesa, que carecía de entretenimiento, se dedicaba a espiar a la servidumbre, y pilló al mayordomo llevándose los desperdicios a su granja y lo siguió...
Este llevaba la carretilla llena; como era cerca, no tardaría mucho, además de pillar a su marido de pasada, fornicando con aquella mujer.
Pero le dio lo mismo. Pues ellos no lo hacían desde hacía muchos años, que su hija se fue a Francia a estudiar, y ya no vendría, pues era la más pequeña de los ocho hijos que tuvieron.
A lo que vamos, mientras el mayordomo echaba la comida a los cerdos, ella apareció de repente, frente a él, al otro lado de la valla; él, con los ojos desencajados, no supo qué decir, quedando estarcido.
Ella le quiso dar un escarmiento, y despacio se fue quitando ropa, y la fue tirando entre los cerdos, que entre ellos se devoraban la ropa, comiéndose todo el sujetador y las enaguas; ya solo le faltaban esas tremendas bragas, que también se las comieron los cerdos...
Así que ella se echó entre la paja y le dijo: "Ven, que tenemos que ajustar las cuentas".
Bueno, después de todo, el mayordomo hacía tiempo que tampoco se comía una rosca, así que se tiró encima y ella se abrió de piernas, y aquello parecía el túnel del tiempo, pero esos pechotes eran tremendos, que llenos de paja, él no desperdició ni un milímetro.
Así hasta terminar extasiado, pues ella no tenía hartura y estuvieron hasta tarde...
Él le dio unas sábanas, y se cubrió entera, pues iba desnuda al castillo, que el mayordomo la metió por su salida secreta.

Llegó a su dormitorio, se metió en el baño tan ricamente, que ese baño le supo a gloria, tocó la campanita del mayordomo para que él subiera, entró a sus aposentos y desnuda en aquella bañera gigante, hecha de bronce fundido,
Le dijo: "Ven, acércate". El mayordomo se acercó y, mirando aquel almejón, dijo: ¿Quería algo la señora?
Sí que me he dejado allí el jabón, y cuando fue a dárselo, ella tiró de él, metiéndolo dentro. Ya no te me escapas, bribón…
Pelearon amorosamente y, ya empapado, ella lo sacó de un empujón fuera y, riéndose a carcajadas, le dijo: "¡Esta noche te quiero aquí sobre las diez!".
Así que esto es lo que me contaba mi marido, y claro, yo me ponía cachonda, y lo pagaba con él, que también venía verraco de ver tanto sexo...
Así pasó muchos años, se hicieron muy mayores; un día el duque murió y estaba empalmado. Se supuso que estaría con alguien, pero nadie dijo nada, se la doblaron y lo metieron en una caja de pino; eso sí, la caja olía maravillosamente a piñones.
Ella murió pocos años después, y hasta hoy, como ya no había comida ni nadie que la pusiera, mis hijos se fueron marchando y ya me ven. Con mis libros, me paso los días y escribiendo a todos mis hijos; ¿qué otra cosa no me apetece hacer? Bueno, de vez en cuando llega Paco, una rata vecina que es de mi edad, y nos contamos nuestras batallas; que alguna vez se me pone meloso y tengo que arrearle meneíto, ja, ja, ja.
Fin.
Enrique Nieto Rubio.

Derechos de autor.

Relatos.

domingo, 26 de mayo de 2024

**Una historia imposible.



Una historia imposible

Os situaré en aquellos momentos vividos.
En todo el mundo la dejadez de las infraestructuras era muy intensa, y había una crisis muy grande que nadie era capaz de arreglar.
Y esto es lo que me pasó a mí.
Yo paseaba por un puente de piedra, así como un puente veneciano parecía.

Yo era muy mayor, así como ahora o algo más, jajajá.
Llevaba un disco de plástico de estos que lo lanzabas y jugabas con él.
Al pasar por el puente, se me escurrió y se me cayó al vacío, sin poderlo coger, pues era de mi nieto.
Por un lado, del puente, yo me asomé y estaba muy hondo y no había por dónde bajar; era una rampa hecha de piedras y escurridizas.
Uffff, no me lo pensé y bajé, y mientras bajaba, iba viendo que no había por dónde subir, y me asusté, pero tenía que coger este disco.
Abajo, en una gruta, allí estaba y conseguí cogerlo; ahora el problema era cómo subir.

Me eché las manos a la cabeza después de guardarme el disco por dentro de la camisa y, mirando a todo alrededor, no sabía qué hacer.
Mirando, vi que la mitad de este puente estuvo en reparación con unos tabiques en la mitad de sus arcos y todo el puente parecía que se estaba derrumbando, pues había unas grietas en sus arcos tremendas.
 De por sí, el puente estaba cortado al tráfico de vehículos.
Toda el agua que por allí pasaba estaba muy sucia y con basura, como si metros atrás estuviera taponada; todo eran babas y verdina, escurridizas en sus piedras.
Ya estremecido al volver la cabeza hacia la izquierda, vi un poco más abajo, en una grieta, como una caja cuadrada de unos treinta centímetros, y decidí bajar a por ella.
Estaba bastante sucia, y la subí hasta el pie del arco que tenía allí un descansillo.

Unos trapos que allí había enganchados, que alguna vez el agua arrastró, cogí uno y, sentado en una de aquellas piedras, me puse a limpiarla...
No sé qué era, pero tenía una tira de pilotos, en su centro, como un reloj; alrededor de ese reloj, símbolos de cosas entendibles, algunas, y un símbolo de un humano, otro de rayos rarísimos...
En fin, muy raro.
Cuando terminé de limpiar, tenía por detrás un saliente como si fuera una batería y un cable desconectado, que por supuesto conecté, pues soy demasiado curioso con estas cosas...
Este artefacto comenzó a encenderse, todas sus luces y un sonido de pís, pís, pís; pues eso, pensé, que sería una radio vieja y muy antigua...
Así que lo manipulé y le di a la ruleta de aquel reloj y lo puse en construcción, pulsé un botoncito rojo que en su centro estaba y no se lo van a creer...
De pronto todo comenzó a moverse y todas las paredes del puente, y todo se encajonó en su sitio como si fuera nuevo, y todo el entorno lo mismo cambió de pronto. Uffff, me quedé soplando enfrente, este aparato sobre esta rampa de piedra, y dije unos escalones, aquí, y se formaron estas escaleras hasta la cima del puente... Soplaba y soplaba; no me lo quería creer. Jajajá y miedo a la vez.
Subí por aquellas escaleras escondiendo esta máquina con aquellos trapos, y desconectando de aquel cable, y me fui hasta mi casa...
Iba temblando... El puente, al ratillo, se inundó de personas, de policías, bomberos y de todo, como si de un gran desastre hubiera sido...
Llegué a mi casa todo asustado, escondiéndome como si de un asesino se tratara, agachado en un rincón y mirando con los ojos desorbitados.
Salió mi señora de la cocina y ella, como siempre, me trata como si estuviera loco.
¿Qué haces ahí escondido? Anda, sal de ahí, que tú no estás bien, ¿eh?...
Salí muy despacito y le dije: ¡No te vas a creer lo que me ha pasado!
Venga, dime el qué.
¿Mira lo que me he encontrado?
¿¡Qué es eso?!
¿Creía que era una radio, pero no lo es?...
Le puse aquel cable y lo encendí pensando todavía que sería un cuento... y le dije: "¿Esto sirve para arreglar cosas y restaurarlas?". "Anda ya", me dijo, "tú ves, no estás bien de la cabeza...".
Déjame hacer un experimento...
¿Desnúdate completamente?
¡¡Y una mierda!!
 Hazlo, verás qué pasa; ella no quería, así que lo hice yo.
Me desnudé delante de ella, puse la caja frente a mí, el símbolo de humano, y pronuncié: Treinta años de edad. Pulsé el botón, joder, aquello funcionó perfectamente.
Joder, tenía treinta años que mi señora quedó alucinando al verme, ese cuerpazo de chavalote...
Así que ella hizo lo mismo, se desnudó, lo puse en veintisiete años y le di. Uffff, qué hermosa que estaba...
Ya nadie nos conocería ni la familia sería un follón tremendo, pero nos dio lo mismo...
Se me ocurrió también salir a la mezquita; aquí hay unos arcos con rejas, en que hay pinturas grandísimas que ocupan todo el testero de la pared, y ya no se ven las obras por el deterioro del tiempo...
Así que, sin dar explicaciones, enfoqué la máquina en restauración y pulsé el botón. Ufff, todas las imágenes quedaron como si las hubieran pintado hoy mismo.
Aquello les ha encantado a todos que hasta las noticias han salido, pero yo me largué antes...
La mezquita toda llena de periodistas y muchos críticos, pero como la restauración es perfecta, no saben ni qué decir.
Todos preguntan quién los restauró, pero nadie sabe nada. Esto supongo que vale muchos miles de euros.
Así que me ofrecí como restaurador de obras imposibles y vaya que fue fantástico, ganando mucho dinero en todo el mundo.
Me llamaron hasta en el Vaticano, que tenían cientos de obras escondidas en los sótanos, que ya sus imágenes estaban completamente borradas...
Todos los museos sacaron otras obras muy vistas, poniendo las obras restauradas, y todo fue un éxito para la economía mundial, que empezó a moverse en todo el mundo...

Yo todas las obras las restauré en habitaciones cerradas y sin luz por si había espionaje...
Ya el mundo comenzó a funcionar; se tuvieron que reiniciar los países, reconstruyendo vías, carreteras y puentes, además de los aeropuertos. El tráfico entre ciudades era tremendo por tierra, mar y aire; los trenes, llenos de personas.
Aquí en España, en el Museo de Bellas Artes, se ha sacado un cuadro de tres metros por cinco, guardado en su sótano tan deteriorado que hasta la tela está rota, ya desahuciado por el museo, entre muchas obras.
Es titulado El paraíso terrenal, ya olvidado por el mundo. Antes de restaurarlo, ordené que lo colgaran en el mejor salón del museo, cerraron todas las puertas y me cercioré de que nadie viera nada. Bueno, un listo puso una cámara y un móvil grabando que, al revisarlo todo, lo descubrí.
Cogí las dos cosas y las tiré por la ventana que da a un patio...
Esta obra fue superfamosa y ahora todo el mundo querrá verla.
Muchos museos se plantearon no cerrar nunca ni los domingos.
Hay otras cosas que me dan mucho miedo, pues quizás quien la inventó vio que era demasiado peligrosa para todos, y quiso destruirla tirándola por aquel puente.

Cuando pasó todo esto de los cuadros, probé con restauraciones de vehículos antiguos y también tuvo mucha demanda.
Alguien me llamó, que querían restaurar algo muy peligroso, una puerta estelar en la NASA.
Y decidí desaparecer, por un tiempo, con mi señora...
Guardé aquella máquina en la caja de un banco, y desconecté aquella batería que me llevé a mi nuevo domicilio en mi chalé junto al mar. Allí la enterré debajo del chalé en un cobertizo secreto.

Enrique Nieto Rubio.
Derechos reservados.
DA.V.DODJ.II.VM.98.
No os cuento lo de mi mujer, pues sería un pecado muy gordo...

martes, 16 de enero de 2024

**La esperanza del mañana.(relato).

 

La esperanza del mañana,
Es que hasta viendo un dibujo,
Se te abre el alma.
Una cría en su linda camita, y segura de sí misma.
Ella se siente amada y protegida por toda su familia.
Sea de la raza o condiciones que sea, ella se siente segura y jamás es culpable de lo que sus mayores hagan.

¿Cómo así, Jesús, en su juventud, protegía a todos los niños que por sus calles andaban? Él jugaba con ellos incluso a la pelota y ya en la tarde, hora de partir, él besaba sus frentes y le daba gracias a su padre por haberlo educado, con tantísimo amor.
Jesús siempre luchó por ellos, porque tuvieran un hogar; aunque las luchas románicas dejaran cientos de huérfanos, él los reconfortaba dándoles su amor.
Él, aunque nació en un portal de lo más pobre, fue bendecido por los reyes más grandes de este mundo.
Pues aquellos regalos que recibió sirvieron para esa educación de amar al prójimo y, en su mente, aunque albergó mucho dolor por todos, también albergó mucho amor.
Así se hizo hombre, pregonando la fe para el bien de la humanidad, hasta sufrir su muerte y torturas por aquellos que nunca lo escucharon, y él ya en la cruz los miraba a todos y pronunció sus últimas palabras: Dios, ¿por qué me has abandonado?
Y así fue.
¿Dónde estuvieron aquellos niños ya hombres, para defender al que lo dio todo por ellos? No hubo nadie que pidiera por él, y el dolor se extendió por el mundo, para redimir nuestros pecados.

Hoy, en Tierra Santa, después de dos mil años, siguen matando a estos niños, que no pueden tener sus camitas y son sacrificados por un maldito usurero, que quien no piensa como él ya es un terrorista, cuando él y aquellos descendientes mandatarios, antes que él desde hace cientos de años, tienen a un país sometido y torturado... como Jerusalén y todo es Palestina...

¿Quién es el terrorista, quién es el asesino de niños y ancianos y sus madres?
Ellos que salieron de Egipto buscando una tierra libre, para salir de la esclavitud.
Y estos mandatarios salidos de Moisés, ahora matan en tierra santa, donde está su Dios, que los liberó; que él rinda cuentas al mundo por estos pecados, pues seguro se equivocó al liberar a este pueblo en su día.
Aunque no son aquellas personas de antes, sí son culpables por apoyar a este criminal de guerra en este genocidio.
Pido perdón porque la mayoría de estas personas son maravillosas y no quieren esta guerra.

Enrique Nieto Rubio.

Derechos de autor.

domingo, 17 de septiembre de 2023

**La bisagra de lucifer.



 La bisagra, de Lucifer de Enricostro y ChatGPT.

Se trata de lucifer, el demonio que cazando seres humanos para hacerlos pecar, en esta tierra y tenerlos pillados, apoderándose de sus almas, para un infierno eterno en el inframundo, donde allí su calvario jamás tendrá un descanso, y su caza de almas, El Pacto En lo más profundo de las sombras, en un rincón olvidado del inframundo.

 Lucifer, el ángel caído, planeaba su última caza. Había estado acechando a los seres humanos durante milenios, tentándolos a cometer pecados y sellando sus destinos con pactos oscuros. Pero esta vez, tenía una misión especial en mente. En la oscuridad de su morada infernal.

 Lucifer convocó a su leal servidor, Belcebú, un demonio de mirada astuta y sonrisa retorcida; los dos se sentaron en tronos de huesos y cráneos, rodeados de llamas eternas. "Belcebú, escucha atentamente", murmuró Lucifer en un susurro frío, que resonaba en el alma. He descubierto a un humano que posee un alma única, una que puede abrir las puertas del inframundo a un nuevo poder.

 "Debes traerme a este humano". Belcebú inclinó la cabeza en presentación y preguntó: "¿Cómo debemos proceder, mi Señor?" Lucifer, irritante, un gesto lleno de malicia. Debemos hacer un pacto con él, un pacto que lo atará a nosotros para siempre. Pero no será un pacto cualquiera. Este humano será la clave para nuestra redención".

 Se llamará La elegida. Una chica sexy y hermosa mujer, capaz de transformar a los hombres más buenos en seres de lo más malo conocido.

 Ellos serán endemoniados solamente con el encanto de un demonio angelical, y además capaz de transformarse en el hombre más varonil del mundo, capaz de arrastrar a la mujer más inteligente de todas.

Estos dos espectros hoy caminan por nuestra tierra, desplazando a los más débiles, incluso dándoles muerte en su camino. Pocos nos salvaremos, pues quien esté libre de pecado que levante la mano; guerras malditas que, llegado el día del juicio, no se salvarán ni vencedores ni vencidos.

 Así, casi el noventa por ciento de los humanos no nos salvaremos y lo peor es que no me salvaré ni yo, pues también serán pecadores todos los que tengan malos pensamientos, aunque lo pensado no se haya llevado a cabo más para continuar su Maldà también vendrán milicianos menores de edad invocando a cuantos se dejen ver. 

Nadie podrá tener más riqueza que Satanás, pues entra en pecado por la avaricia; ellos ya están condenados, incluso reyes y faraones; de ellos será el reino de los infiernos.

Solo se salvaría el humilde de corazón que, aun teniendo hambre, daría el último chelín a cualquiera.

Ya desde que nacemos vamos acumulando puntos de nuestra maldad, y ¿quién de chico no ha cometido algún pecadillo? Por muy chico que fuera, surf, pero si en esa edad no tienen conocimiento... pues eso de, hay el don de la vida. Cuando se nos ponen a prueba, difícilmente si erramos...

Y lo peor de lo más malo es que Dios perdona, pero él no; de por sí todos los malvados a lo largo de la historia viven en el infierno eterno; nadie fue perdonado por el creador de la maldad.

Se ve que aun los defensores de Dios mataron, pasando a ser los defensores del diablo. 

Enrique Nieto Rubio.

Y GTP.

Derechos reservados 




sábado, 4 de junio de 2022

**En otra dimensión dentro de su mente.



EN OTRA DIMENSIÓN, dentro de su mente,

Ocurrió en uno de esos días Este matrimonio,
Vivía en una auténtica monotonía.
Era un típico matrimonio, rodeados de hijos y nietos, pero con una vida efímera, pues carecían de todos los efectos amorosos entre ellos.
Pero, ¿qué pasó aquel día?
De pronto, todo el mundo quedó blanco, sus cielos helados; incluso vieron coches subir para arriba.
Toda la gente corría aterrada; el frío era muy intenso.
Las personas dejaron de salir a la calle.
Nada en las calles se movía.
Así pasaron dos semanas, pero ya en las casas faltaban los alimentos y productos de primera necesidad. Y habría que conseguirlo de cualquier modo, así que tuvieron que saquear tiendas, pero eso sí, muy tapados, pues al menos eran 20 grados bajo cero.
Muchos quedaron congelados antes de llegar a sus casas, en lo cual otros que los veían caer desde sus ventanas, y estaban más cercanos, salían a llevarse esos motines, ganados en la batalla.
Ya la desesperación fue muy grande; nuestro protagonista fue uno de ellos que estaba más cercano, así se arriesgó, pero otros muchos iban con pistolas y cuchillos, y habría que ser el más rápido, así que lo hizo.
Salió, cogió el botín y corrió, pero una chica perdida se encontró entre el fuego enemigo y de un manotazo la cogió de la cintura y se la llevó también.
Esta mujer, ya en casa, quedó en un rincón algo aislada, pues no era de la familia.
Este hombre le dio de comer y beber; aunque su esposa no dijo nada, él se sentó junto a ella.
Ella se abrazó a él dándole las gracias, pues hubiera muerto seguro, así cuando llegó la noche.
Él la acariciaba, y ella lo agradecía.
Convivieron como pudieron dos meses; ya el último día él la tentó para hacerle el amor y ella aceptó con agrado.
Y terminaron enamorándose en su misma casa y delante de su mujer.
A su esposa como que le daba igual, pues llevaban muchos meses sin hacer el amor.
Así, ya empezaba a clarear los días, el sol empezaba a entrar, pero aún caían esos coches que parecieron levitar.
Aunque se oían por ahí grandes explosiones, el frío remitía bastante.
Así salieron las gentes a las calles y empezó poco a poco a funcionar todo.
Una furgoneta que pasaba anunciando pan recién hecho y calentito; así todos se agolpaban para comprar el pan. Claro, que una barra de pan costaba cinco euros, bastante caro, pero a la gente se las quitaban de las manos, y, terminada la carga, este volvía a por más.
Esta chica salió con él y cogieron bastantes barras de pan, pues estaban muertos de hambre; supongo que como todos, claro.
Ella recordó que tenía una casa en el campo; la verdad es que es una barriada hecha de casas adosadas, de bastantes años ya.
Él le ha pedido a ella que lo esperara, subió el pan a la casa y le dijo a su esposa que se marchaba con ella, y así lo hizo.
Ya, en su casa, ella le contó que era de su padre, que se la dejó a ella antes de morir, y que era divorciada desde hace cinco años.
Se sinceraron totalmente; además, trabajaba cerca, en la oficina de correos de oficinista. Fueron a la tienda y compraron de todo, y así comenzó esta relación de amor y pasión.
Pasaba el tiempo y eran de lo más felices; ella nunca le negó a él lo que él quisiera con ella.
Así estaba loquito con la chica; él se dedicó a la casa mientras ella trabajaba en Correos. Eran muy felices. Esta chica era muy sensible; cuando algo le preocupaba, se le descomponía su preciosa cara.
Un día de pronto llamaron al timbre y era un hombre delgado y muy alto; este resultó ser el exmarido de ella. Él dio paso a la mujer para que debatiera el problema y se apartó.
Este le suplicó que lo dejara entrar, que se había enfadado con su madre y lo había echado a la calle.
Ella miró a Manuel y él se encogió de hombros como diciendo: "Tu casa es".
¿Así que ella, incapaz de decirle que no, le dijo: "Bueno, ahí tienes esa habitación, si quieres? ¡Él aceptó! Y se quedó, se veía que ella aún lo seguía queriendo. Manuel se sintió desplazado y le dijo:
Bueno, entonces me marcho, ¿verdad?
De eso nada, tú serás siempre mi amor más profundo; sin ti, ¿qué iba a ser yo?
Así se besaron y se marcharon a su dormitorio, donde hicieron el amor intensamente.
Fue pasando el tiempo, y su ex se iba pegando más y más a la relación, hasta que un día, le pidió a ella hacer el amor, y así lo hicieron, pero con su novio, que también participó en la acción amorosa. Cosa que quedó para siempre.
Ya para los ojos de los vecinos uno era el hermano del otro, y así todo quedaba tapado.
Al año, el exmarido le confesó a ella que se había enamorado de otra mujer y que se tenía que ir.
Nunca más se supo de él en esta relación que después duró hasta el fin de los tiempos, con un amor tan vivo como el primer día.

Enrique Nieto Rubio.
Derechos reservados.
En relatos cortos.


















martes, 4 de agosto de 2020

**Ámbar una chica enamorada. (relatos).

Ámbar, una chica enamorada, que una noche, justo a las doce de la noche, se despidió de su amado esposo, aquí en la vieja estación.
Ella decidió coger este tren de última hora.

Un viaje sin retorno, pues ella era muy inquieta y él no le tenía paciencia, ni ella a él, y aunque se querían, decidieron vivir separados.

Mas él se marchó resignado.
Ella quedó para coger el de las doce, cosa que ocurrió cuando él desapareció de su vista.
El tren no paró aquella noche; allí se quedó sentada esperando, no sé qué. 
Ella estaba como perdida esa misma noche; se marchó al bulevar y terminó haciendo la calle. Alquiló una habitación; así pasó la primera noche entre hombres, haciendo el amor uno y otro hasta el amanecer. 

A las ocho de la mañana, decidió dormir hasta las tres del mediodía, en que el hambre la llamó, y encontrándose toda la cama llena de billetes de los grandes. 
Comió y, por primera vez en toda su vida, se encontró maravillosamente bien, dándose cuenta de lo vivido con su marido.
Todo fue un fracaso. Pues ella deseaba más, deseaba. Todo de los hombres.
A la noche siguiente se marchó tan preciosa como todos los días, pero más orgullosa aún. Y se fue abajo de su hostal.

Ya tenía su primer cliente, para hacer el amor, pues realmente era una diosa del amor y el placer.

Tenía tanta clase que el rumor de una chica fantástica vivía junto a la estación del tren.

Así fueron tantos y tantos, que las noches se les pasaban volando.

Cierto, es que era feliz, pues hacía felices a todos los hombres.


Cuál fue que una de estas noches, un señor la pidió, de subir; ella estaba supercambiada ya, pues fueron muchos los meses, y ya en la habitación, este hombre se desnudó y cuando ella estaba encima haciéndole el amor, este se sentía morir de placer, que jamás lo había tenido.
Él, al mirarle, le dijo: "¡Ámbar, eres tú! ¡¡Ay, Antuan, mi querido esposo, mira en qué me he convertido!!".
Y Antuan, después de esta maravillosa noche, que jamás la tuvo con ella, le preguntó: "¿Te importa que vuelva otro día?". Ella le respondió: ¡¡Sí, como con cualquier otro!!

 Ella esta noche quedó satisfecha, y se quedó el resto de

 La noche, pensando en su marido, que se fue de lo más satisfecho. Así, hasta que fue muy mayor, y muy feliz, con todos los hombres, ya a los sesenta años, decidió retirarse, y se quedó con su marido, que desde aquel día la visitaba casi todas las noches. FIN

Enrique Nieto Rubio. 
Derechos reservados.

lunes, 13 de febrero de 2017

**Carina La muerte enamorada.(relato).

Carina, una chica de veinte años, en la mañana del día uno de abril de 2017, ha sufrido un lamentable accidente de coche... mientras iba conduciendo por un paraje en Cazorla.

La han encontrado casi moribunda dentro de su coche, el cual quedó completamente destrozado.

La han llevado al hospital, pero la Santa Muerte, que es muy caprichosa, ha aparecido al tercer día de su ingreso.

Se está muriendo, después de amputarle una pierna; ya la gangrena le ha subido al cuerpo.

La muerte, al verla, se ha enamorado de ella, y con su uña larga la ha tocado. Ella ha abierto los ojos.

Y la muerte le ha dicho:
¡¡Ya te estás muriendo, ven, sal de tu cuerpo y mírate!!

Ella ha salido flotando y se ha mirado toda destrozada y negra por la infección.

Ella se ha aterrado de cómo se ha visto.

La muerte le ha dicho:
¡Me he enamorado de ti, locamente!

Te propongo sanarte y que te vengas conmigo, para siempre... en esta vida, o llevarte a las tinieblas para los restos de tu muerte.


Ella ha respondido:
¡¡Me iré contigo, pues no quiero morir!!

Ella en este momento se acordó de aquel cuento de La bella y la bestia. ¡Pues peor es morir!

La muerte la hizo retroceder cuatro días, horas antes de estrellarse, y cuando iba a entrar en su coche, le ha dicho:
¡¡Vayámonos!!

La muerte la tomó en brazos y volando se la llevó a un tremendo palacio.

Allí le hablaba de amor, de lo mucho que la quería; pero como cualquier mujer que no conoce a un hombre... ella le rechazaba. 

No obstante, la muerte fue paciente y no la atosigaba, diciéndole siempre: 
¡¡No tengas prisa, come y duerme, mañana nos veremos!!

Así fue; al día siguiente la Muerte bajó de su aposento y la saludó cariñosamente a la vez que su rostro iba cambiando.

Se estaba transformando en un guapo hombre.

Ha pasado una semana, y la muerte ha descuidado su trabajo, pues solo está para ella.

El mundo ha sufrido un gran caos.

Nadie muere desde hace más de una semana. Los hospitales están saturados de personas enfermas y heridas de muerte que no mueren. Se agotan las medicinas en todo el mundo.

Las guerras están costando miles de millones, en balas, bombas y demás, pues nadie muere.

Las personas de las ciudades de clase baja y media se dedican a robar de todo... en las grandes y chicas superficies.

La policía de todos los países tiene orden de tirar a matar.

Esto acarrea cientos de heridos, de graves personas heridas por balas, que en los hospitales ya no pueden socorrer.

La seguridad social se hunde en su economía.

Las residencias de ancianos están abarrotadas, y no tienen medicamentos, así que muchos están sufriendo una muerte lenta y sin poder morir.

Se hunden las economías alrededor del mundo y la bolsa se desploma. Miles de conflictos en las calles, y más heridos todavía.

El padre y jefe de la muerte ha dicho:
¿Qué está pasando?


Ha buscado a su hijo en su palacio...
Hijo, ¿qué está pasando? ¿Por qué no muere nadie?
¡¡Padre, me he enamorado!!
¿Pero de quién? ¡Tú no puedes enamorarte de un humano!
¡¡La quiero, padre!!

En ese momento la muerte extendió su brazo, abriendo las puertas del cobertizo, y allí estaba esa hermosa muchacha.

El padre la miró y no dijo nada, solo agregó:
¡No te preocupes, yo me encargo de todo!

Así el padre se marchó y, para que esto no volviera a pasar, buscó un asesino de la guerra nazi, el peor de todos. Lo levantó de su tumba y le dijo:
¡Tú serás la muerte, pero no te daré ojos, así no podrás ver a nadie en esta vida de los hombres!

¡Y ahora sal fuera, y arregla este desbarajuste!
¡¡Sí, amo... como vos mandéis!!

Así la muerte se fue apareciendo por todos los hospitales, dando muerte a cuantos les tocaba; en las guerras hizo lo mismo, se paseó por las residencias de ancianos, acabando casi con todos.

Aquí se pasó un montón, y en las calles morían a cientos... a manos de policías de todos los países.

La bolsa se restableció y de pronto el mundo entero comenzó a relajarse.

Pero esta nueva muerte tenía ganas de más sangre, y se dirigió al palacio de su amo para darle muerte a la chica.

El hijo de la muerte ya era un guapísimo hombre y por fin se habían enamorado los dos.
Cuando se disponía a darle muerte a ella, entró él y le dijo:
¿Qué estás haciendo?
¡¡Soy la muerte, y me dispongo a llevármela!!
¿Quién te crees que eres? Estás hablando con la muerte; yo soy el príncipe de las tinieblas.  Lárgate de aquí. !!

Alzó la mano y lo destruyó, completamente. Llamó a su padre y le dijo:
Padre, la muerte que has mandado vino por mi amor y a tu enviado he destruido.

¡Bien hecho, hijo mío! Se ha pasado de sus obligaciones; buscaré a otro que sea más benevolente.
Y efectivamente así fue: el nuevo encargado de recoger almas viejas y personas con serios problemas de salud solamente actuaba cuando la hora de recogerlos había llegado.

Así los dos fueron muy felices en la tierra, para toda la eternidad... pues ellos jamás se harían viejos.
"Moraleja"

De este relato, es que cuando parten nuestros afectos, si bien es cierto, es muy doloroso; si esto no ocurriera, al final todos terminaríamos sacándonos los ojos unos a otros.

Enrique Nieto Rubio
Derechos de autor
Colabora en imagen.
Silvia Regina Cossio Cámara.
C

sábado, 6 de septiembre de 2014

**Muertos por las avispas.

Hoy día 8 de julio, quizás por el exceso de lluvia, no lo sé.

El caso es que cuando nos estábamos bañando en nuestra piscina, hemos sido atacados por cientos de avispas; nos hemos metido en el agua salpicando todo lo que hemos podido.

Encima de nosotros hay una gran nube oscura de avispas... son miles, pero estas son distintas de las normales, pues tienen rayas rojas y moradas.
Hemos tendido el mallazo de red que sirve para recoger aceitunas y con este hemos cubierto la piscina y así protegernos lo mejor posible.

El caso es que nos están rondando por encima; los niños están llorando desesperados, aunque por el momento no nos ha picado ninguna, pues no han conseguido entrar en la red.

Hemos estado presos toda la tarde, estamos todos aterrados y los niños con frío, aunque los tenemos abrazados; el agua está bastante fría.
Ya es tarde y empiezan a retirarse, no se sabe dónde; en las parcelas de los alrededores se oyen muchos gritos, les han atacado indiscriminadamente.
Han llamado a las ambulancias algunos de los vecinos.

Nosotros nos hemos salido del agua, ya los niños con los labios moraditos; lo hemos pasado muy mal, hemos determinado que ya no vendremos más, hasta que lo veamos más claro todo.

Este mes ha habido muertes por las picaduras de estas avispas, pues atacan todas a la vez; el hospital Reina Sofía está repleto de personas hinchadas totalmente... y según las noticias hay bastantes muertos.

Las autoridades no hacen nada. O al menos eso parece. Estos enjambres en la máxima hora de calor están atacando en todos los chalets de la brillante zona adinerada; y, como siempre... hasta que no se sucedieron ataques en esta zona donde viven todas las personas de dinero, han comenzado a moverse un poco más; aunque no consiguen detener a este enjambre.
Ya sobre las cuatro de la tarde han cargado sobre la ciudad, atacando a todo el mundo; en la mezquita de Córdoba han atacado a todos los turistas, causando un gran estropicio y muchos heridos.

También se han metido a cientos por las ventanillas de los sótanos del hospital, y han picado a todos los enfermos... muchos de ellos han muerto.

El gobernador de Córdoba ha implantado el toque de queda; las autoridades en las noticias han dicho que se cierren todas las puertas y ventanas de los domicilios.

Todo el que no hace caso de las indicaciones y opta por salir a la calle, es picoteado por cientos de avispas... al grado tal que las calles parecen zona de guerra, pues hay muertos por doquier.

Se ha pedido ayuda al Estado, y ahora estamos en alerta roja por los ataques de estos insectos. Hay que fumigar, pero no saben dónde; tienen que buscar el centro de su panal, mas no lo encuentran.


Es posible que nosotros tengamos una clara noción de dónde han salido, pues cuando se marcharon de nuestra parcela, se dirigían en dirección a un pozo que hay abandonado cerca de nuestro campo. 

Lo hemos comunicado a la policía y se han dirigido hacia mi casa a recogerme, pues ellos no saben dónde es.


Son las siete y media de la tarde y todo está tranquilo, no se ve un alma por los alrededores; la gente solo sale de noche. Por fin nos hemos acercado al pozo cuando el reloj marca las nueve de la noche; nos hemos asomado al pozo y hemos visto que son millones de ellas.
Han fumigado de forma generosa, pero se cree que hay más focos de estos... pero tendrán que buscarlas en los sótanos del hospital.

Se ha encontrado otro enjambre, y de nuevo indican que no se podrá salir de día, hasta que no informen de que ya no hay ninguna.

Han transcurrido dos semanas, y parece que las avispas ya han abandonado la ciudad, y se cree que en el campo tampoco hay ninguna.

En Jaén parece que también están estos enjambres, y pareciera que se van haciendo más resistentes a los pesticidas.

Misma situación en Almería y Sevilla, donde las fieras avispas han causado la muerte de personas.

No obstante, para los habitantes de Granada, la suerte ha estado de su lado, pues no se informa de la aparición de avispas... debido a sus bajas temperaturas.
Por error, nadie se ha percatado de que varios enjambres se han instalado en un barco que se dirige a las Canarias, por lo que la catástrofe está servida para los allí residentes.

En toda España se ha lanzado la alerta, y todos están pendientes por si aparece esta plaga... Sin embargo, pudiera ser... que estén en los barcos que salen fuera de España.


Enrique Nieto Rubio. 

*Derechos reservados*
Colabora en imagen.
 Silvia Regina Cossio Cámara.

martes, 27 de mayo de 2014

**Sin esperanza.





Resultado de imagen de chicas feas





Mariela era una chica poco agraciada, con un sentido del ridículo grandísimo.

¿En el colegio, ya de chica, todo el mundo se burlaba de ella, sobre todo las amigas? Bueno, aunque ¿quién podría llamarles amigas, verdad?

Ella siempre se mantenía sola, no iba a ningún baile; pero siempre soñando que, algún día, llegaría su príncipe enamorado. Así pasaron los años.

Ya con dieciséis, gustaba por las noches salir a caminar.

Una noche oscura, cuando el reloj marcaba las once de la noche, la chica caminaba cerca de un salón de baile.

Al atravesar la calle, sintió que alguien la seguía; mas ella no sintió temor de que algo malo le pudiese acontecer, pues en ese pueblo todos se conocían.

Sin embargo, al ver a lo lejos a un hombre alto y fornido, tuvo el instinto de salir corriendo... más al llegar a un puente un poco siniestro, de estos que cruzan un arroyo pequeño, el hombre la alcanzó.

Le pegó todo lo que pudo, pues Mariela se resistía; le arrancaba toda la ropa y la iba tirando al agua. Ya cuando estaba completamente desnuda, y ella ya no podía luchar más con él, este se dispuso a penetrarla.

Cuando de pronto algo golpeó la cabeza de él, cayendo al arroyo.

Ella desnuda no se atrevía a moverse, pues tenía que pasar por delante de la fiesta para ir a su casa. 

Alguien escondido, de pronto le echó un jersey un poco largo; ella miraba, pero todo estaba muy oscuro.

Se puso el jersey y, como era largo, le cubría todo el culito. Pasó muy despacito... pues se encontraba mal. ¡Iba destrozada!

En la puerta de la casa donde era la fiesta, había un chico sentado en los escalones; superguapísimo. Este la miró y le dijo:

¡Hola, Mariela!
Ella iba llorando, pero el chico insistió.
¿Te pasa algo?
Ella lo miró como pidiéndole ayuda; este se lo leyó en la cara, y le dijo:
¿Quieres que te acompañe a tu casa?
Ella le dijo:
¡Por favor! Estoy muy mal, me han pegado.

Este rápidamente la subió en un pequeño coche que tenía aparcado y la llevó a su casa.

Cuando llegaron, le dijo al chico cogiéndolo de la mano:
¡¡Gracias por traerme!!

Pero se le aflojó el cuerpo, pues estaba agotada de pelear con aquel tipo, y cayó al suelo desplomada.

Este salió del coche, rápidamente cogiéndola en brazos; la llevó hasta la puerta llamando con insistencia al timbre.

Ella había perdido la conciencia al caer... Bueno, la cosa es que a este chico, cada vez se le complicaban más las cosas.

Como ella no tenía nada más que el jersey, por supuesto, al tomarla en brazos, le cogió todo el culo... pero él no le dio importancia; y del auto la bajó.

Como nadie habría, cogió debajo de la alfombra la llave de la puerta; abrió... y la subió a su dormitorio, recostándola en su cama.

Este chico la limpió como pudo y la arropó con las sábanas; y estuvo casi toda la noche con ella.

Al amanecer, el chico se percató de que ella se encontraba mejor, así que decidió partir... Cuando él iba saliendo de la casa, la chica de reojo vio que alguien se iba, pero sin poder identificarlo.

Los padres llegaron casi al mismo tiempo que el chico salía.

Ya eran sobre las diez del mediodía, y la madre, al ver que su hija no se levantaba, fue a ver qué pasaba.

Pues la había llamado varias veces, mas la chica no contestaba... Se acercó y, al tocarla, se percató de que estaba ardiendo en fiebre y con toda la cara hinchada; llamó al médico urgente.

Este tardó poco tiempo, y cuando llegó, rápidamente se percató de que la chica tenía grandes moretones... ¡Alguien la había atacado! Y le dijo con certeza:

¡Señora, alguien ha estado curando a esta niña!

La madre respondió:
¿Quién habrá sido?

Ya sobre las doce, Mariela se levantó de la cama con el jersey... y la madre le preguntó:

¿Qué te ha pasado, hija?

¡¡Mamá, anoche un hombre en el puente viejo me pegó muchísimo!! ¡Me quería violar y alguien le golpeó antes de que lo hiciera! Pero no sé quién es... Me dio este jersey.

Después me trajo otro chico guapísimo del colegio, que me vio en la calle. ¡¡Ohhh, mamá, qué miedo he pasado!!

¡¡Venga, ya ha pasado todo.!!

La policía ha encontrado muerto a un hombre dentro del arroyo; es forastero y se había escapado de la cárcel. ¡Era un asesino muy peligroso!

Pasaron las semanas y ella no sabía quién había sido su salvador.

Ya casi para las vacaciones, vio una foto de fin de curso escondida entre los papeles en el tablón de anuncios del colegio; que solo asomaba un poquito. Apartando los papeles, vio a Alejandro, el chico guapo que tenía un jersey igual que el que le habían dado.

Nunca antes nadie había lucido otro jersey como ese en todo el pueblo... Era una foto de fin de curso, con todos sus compañeros.

Salió de clase y empezó a fijarse en Alejandro, que estaba en las escaleras; este siempre la miraba, pero ella nunca echó cuentas. 

Alejandro vivía en dirección del puente viejo; ella salió detrás de él sin decir nada, y cuando cruzaba el puente, Mariela dijo:
¿Alejandro?
Este se volvió, y se quedó blanco como la pared.

¡Chico! Aunque sé que soy fea, tampoco es para que te quedes blanco.
- ¡Ahhh! ¡Perdona! ... Dijo Alejandro.

¿Qué quieres?
¡¡Sé que fuiste tú!!

- ¿Yo quién?
¡El que me rescató del puente!

Alejandro no sabía qué decir, pues mató a aquel hombre.
¡No sé de qué me estás hablando!

- ¡El jersey que tengo en casa es tuyo!

Él se vio acorralado y rápidamente preguntó:
- ¿Me vas a denunciar?

¿A ti? ¡Jamás! Lo que debiera es comerte a besos, por haberme salvado la vida.

Se acercó dándole un beso por haberla salvado; este se desmoronó por tanta tensión y se le aflojaron las piernas, pues era demasiado tímido. Se sentaron los dos en el suelo, y Mariela le preguntó:
¿Cómo me metiste en casa?
Alejandro le dijo:
- ¡¡Cogí la llave del felpudo.!!
¿Y cómo sabías lo de la llave?, ¿y cómo sabías cuál es mi habitación?

¿Yo... yo? ¡Titubeaba el chico!

Mira, siempre me has gustado, pero nunca me miraste. Te seguí muchos días hasta tu casa, me sentaba debajo del pino y te observaba por la ventana de tu dormitorio... durante muchas horas. ¡Lo siento!

¡Anda, tonto! ¡Ven aquí! Eres lo más bonito de este mundo.

¡El chico se hizo una canasta!

La agarró de la mano, la llevó hasta su casa y le dijo a Mariela:
- Yo te quiero desde siempre. ¿Quieres que salgamos juntos? Es que siempre he deseado estar contigo.

¿De veras quieres salir conmigo?
¡¡Sí, con toda el alma!!

Ella lo ha cogido de las solapas, dándole un beso en los labios, dejándolo flojito.

Así se vieron siempre, hasta que ya un día decidieron casarse. Todas las chicas del pueblo siempre les tuvieron envidia, pues se llevó al chico más listo del pueblo y el más guapo.

- Fin -

¡Ahhh! Jamás se supo quién mató a aquel asesino, tampoco investigaron nada... Supusieron que el atacante pudo caerse por accidente.

El día que se casaron fue la boda más sonada de la comarca.

Enrique Nieto Rubio
Derechos de autor.
Colabora en imagen.
 Silvia Regina Cossio Cámara.