Un sapo saltarín que por una ciénaga saltaba con alegría, cantaba croando y sin fin.
Un mal salto se pegó y al río fue a parar, y de bruces que se dio con una ranita que cantaba croa, croa.
Dándose de óxicos, sus lenguas toparon ya. A qué asco dijo la rana.
El sapo de ella se enamoró, saltando entre las aguas, con la orilla se pegó, en una piedra afilada y él dijo, hay que dolor.
Al atardecer del otro día el sapito la fue a buscar, saltando con alegría al río fue a parar.
Croando se pasó toda la tarde, esperando a su amor, a que saliera del agua, y su ociquito asomo.
¿Dijo el sapo?
Hay ranita que te quiero, y la rana dijo: no, pues tú eres muy feo, la madre que te parió.
Hay si soy un sapo, como quieres que sea con mus bultos blancos, son lindos aunque tú no lo creas.
Si ranita, es que yo te quiero, pasearías un rato conmigo y verás que listo soy.
Así, a la luz de la luna, pasearon los dos, él le contaba cosas hermosa, cosa que solo eran de dos.
Saltaron un poco más, y a la carretera fuero a parar, de pronto una luz los cegó sin poderlo evitar.
Ella saltó y salto, y contra el coche fue a parar, pegándose contra el faro, e inconsciente quedo allá.
El sapito, que era muy listo, a su grupa la llevo la agarro entre sus verrugas saltando hasta su rincón.
Vivía en una cueva, cerca un manantial de agua pura y fresca, allí la fue a lavar, con sus patitas muy sucias que Blanquita la dejo, le hizo el boca a boca, y se puso algo mejor.
Así la metió en el agua, que casi mágica sería, curándole las heridas y croando se puso a nadar,
y el sapo que la miraba sin quitarle el ojito unnn, qué linda eres ranita como nadas mi amor, estaría toda la vida viéndote ese cuerpo de ilusión, que bien sabes que te quiero y te entregaría mi corazón.
Hay sapito caprichoso que tú me quieres tener, y trincarme descuidada y poseerme después.
La ranita presumida, no le quitaba el ojillo, pero con él se quedó estuvieron mucho tiempo hasta que de él se enamoró.
Los dos cantaban a dúo y se casaron los dos, y tuvieron sapiranas en la charca del amor, y tuvieron mucho hijo y cantaban a la vez
formando una orquesta, siendo muy felices pues.
Y paseaban por las noches, con la luna sobre sus pies.
Enrique Nieto Rubio.
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J.D.DODA.YM,VJ.
