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domingo, 7 de junio de 2026

**La niña del Inglés.



Un inglés adinerado se había llevado a su hija, de Gibraltar, en su barco.
Vivía con su mamá, pues ellos estaban separados; él le dijo:
¡Me llevaré a la niña a dar una vuelta!
Pues era bastante cabrito, por llamarlo de algún modo.
Años atrás, antes que naciera la niña.
Este hombre llegó un día borracho de la playa; había estado tomando de todo, con unas chicas que se lo daban todo. ¡Claro, tenía pasta entonces!
Cuando llegó a casa, le dio una gran paliza a su esposa, quien estaba embarazada en ese momento. Los golpes fueron tan fuertes que tuvieron que ingresarla al hospital con hemorragias.
Los médicos informaron que en las próximas seis horas, posiblemente podría perder al bebé.
La mujer lloraba desconsolada. Ella era una chica andaluza de diecisiete años; de familia humilde... pero del barrio más bonito de Córdoba.

Pronto percibió como si alguien le dijera que se tranquilizara... ¡Era la niña que tenía dentro!


El tiempo transcurrió y la princesita nació. Después de esto, ella se separó del bruto del esposo.
Pues la niña, cada vez que lo veía, siempre lloraba... Nadie sabía por qué.
El hombre no se quedaría de brazos cruzados y, como era muy astuto y listo, buscó a los mejores abogados de Inglaterra.
Estos ingleses, a los españoles, no nos pueden ver y se rigen por sus leyes. En Gibraltar, el abogado le dijo a él:
¡Hasta los ocho años, no te la podrás llevar!
¡Ella no sabía nada!
Esto había sido redactado en un documento, cuando la chica estuvo tan delicada de salud. Le había hecho firmar, sin que ella fuera consciente.


Al leerlo, salió corriendo; era tarde ya... La chica no se explicaba cómo había firmado, o en qué momento había sucedido eso.

El malvado de su marido ya estaba muy lejos.
Ella pensó en buscar ayuda con la policía de Gibraltar; así que ella se personó en el lugar y les leyó el documento.
La policía le dijo:
Señora, este documento es legal, no le podemos perseguir, y si usted lo molesta, será a usted a quien detendremos.
Rafia... que así se llamaba la chica, se desmayó y cayó estrepitosamente al suelo.
La policía se quedó con ella hasta reanimarla. Ya un poco mejor, se marchó del lugar, con el corazón destrozado.
Rafia vivía en un embarcadero; la casa estaba cerrada a cal y canto. Allí lloraba y lloraba sin parar, y así se pasó mucho tiempo encerrada.



En el pasado, siempre había sido una chica muy alegre y llena de vida. Siempre que los pescadores llegaban, ella los alimentaba gratuitamente; pues tenía un restaurante allí mismo... en su casa.A los pescadores nunca les cobraba..., ya que ellos le daban las mejores piezas de pescado.
Ella guisaba como los ángeles, tenía a toda Gibraltar a sus pies en esto de la comida.
Los pescadores, al ver el restaurante cerrado, se extrañaron mucho. Entre ellos también había un chico de dieciocho años, mucho más joven que los demás pescadores.
Rafia siempre estaba bromeando con que se casaría con él. Los pescadores preguntaron a todos quienes la conocían por ella, pero nadie daba razón de lo que sucedía.
En lo único que todos estaban de acuerdo es que a la chica no se le volvió a ver por el pueblo... Desde aquel día, todo cerrado. Por igual, nadie la había visto salir nunca.
Este chico pescador venía cada seis meses, y al no encontrarla se quedó muy triste, y se imaginó que se marchó a Andalucía.
Ellos se hacían a la mar, sin sospechar nada, pero un día que volvieron los pescadores, el joven estaba un poco deprimido.
Pues el barco donde venían casi se lo traga una ballena inmensa; jamás habían visto semejante ejemplar. El capitán decidió no salir más, pues era muy mayor.
Ya Luis, el pescador joven, como estaba tan deprimido, se sentó junto al restaurante, echando su cabeza hacia atrás, pisándola sobre la puerta de la casa; esta era de madera.
Oyó un ruido dentro; eso a Luis le llamó la atención.
Pero creía que serían las ratas; no contento, la curiosidad le embargó y recordaba a su amada.
Pues él no sabía a dónde pudo ir, ni por qué. Ya todo el pueblo la había olvidado.
Este quiso entrar allí, pero para que no le vieran, lo hizo de noche; tenía que buscar algo que le dijera dónde está.
Entró por una puerta de atrás. La puerta ya estaba muy vieja; las polillas se habían apoderado de ella.
Él entró sigilosamente registrando todos los cajones, y no encontró nada.
Subió a una guardilla que estaba en el tejado; cuando al entrar había un olor horrible, a sucio.


En una pequeña cama vio un cuerpo; era ella, estaba casi muerta, las ratas le habían mordido, las cucarachas estaban por todos sitios, aquello era horroroso, ella estaba en los huesos. Luis abrió todas las ventanas y se llevó a Rafia al hospital.
Estuvo treinta días allí, a punto de morir por las infecciones que tenía.
Luis estuvo día y noche con ella, todo el día con una gasa limpiándole el rostro; cuando ella recobró el conocimiento, le dijo.
¿Por qué me has salvado? Quiero morir, yo soy la culpable de haber perdido a mi hija.
Pero, ¿qué ha pasado con Yolina?
Rafia le contó todo lo ocurrido, y él le dijo.
¿Te prometo que tu hija volverá, no te preocupes más?
Ella se abrazó a él, llorando mucho.
Luis le decía al oído.
¡Cuánto te he echado de menos, esas risas, ese modo de hablarme guiñándome siempre, me has tenido siempre enamorado!
Ya le dieron el alta en el hospital, y Luis primero la llevó a la pensión de María, en el pueblo.
Rafia, yo voy a arreglar la casa primero, vendré más tarde; el médico ha dicho que tienes que reposar.
Luis era un chico muy sensato, muy listo y experto en hacer de todo; ya arreglada la casa, ha ido por Rafia y la ha llevado a la casa.
¿Ella ha dicho: "Madre mía, ¿las has dejado nuevas?"?
Él le ha dicho.
¿Has cenado? Pues ya es muy tarde.
¡Sí, gracias, ya cené!
Se marcharon a la cama y, entre caricias y besos, han hecho el amor apasionadamente.
Él le ha dado un millón de besos, por tanto amor recibido.


A la mañana siguiente, él le ha dicho:¡Iré en busca de ese matón!
Ella le ha dicho.
Si me dejas, me moriré seguro.
Él se lo ha creído, al ver cómo la encontró.
Ha ido a ver a su patrón y le ha dicho.
¡Ehhh! ¿Patrón, te acuerdas de Rafia, la chica del restaurante? ¡La he encontrado casi muerta!
Le ha contado todo; él es un viejo lobo de mar, y le ha dicho:
¡Vaya qué lástima de chica!
¿Patrón, tú sabes que yo me moría de amor por ella?
¡Ya lo sé, Luis! ¿Qué quieres que haga?
Patrón, sé que vendes el barco, ¿podrías vendérmelo a mí?
Sí, chico, pero el problema es que este barco vale veinte millones de pesetas.
Patrón, solo tengo tres en el banco; lo demás te lo pagaré poco a poco... por favor, te lo pido. ¿Tengo que rescatar a Yolina, la niña? Acuérdate cuando se te subía encima llamándote abuelo.


¡Sí, es cierto! Me rompes el corazón, muchacho. Yo en esta casa vivo solo; la verdad es que se me estaba cayendo encima. Haremos una cosa: iremos a rescatar a la niña los dos.
¡No! Seremos tres... dijo Rafia. Si no voy con ustedes, me moriré aquí sola.
—Pues rayos y centellas que nos vamos los tres... —Respondió el patrón.
Se han dirigido hacia Cádiz. Allí, en la costa, han entrado en un mesón, preguntando a todos por el inglés, pero nadie sabía nada.
Cuando salían del mesón, un hombre que recién entraba le preguntó al tabernero:
¿Quiénes son esos?
- Están buscando al inglés.
El hombre ha salido afuera y se ha encaminado hacia el muelle... ¡Ehhh... oiga!
El viejo bucanero ha volteado... ¿Sí?
- ¿Buscan al inglés?
¡Sí! Lo estamos buscando. ¿Sabe dónde está? Agradeceré que nos diga dónde encontrarlo.
-


¡Sí! Pero antes, me tenéis que decir para qué lo buscáis.


¡Lo siento! No podemos decírtelo.- ¡Ahhh! Entonces no os lo diré.
¡Venga, hombre! ¡Dínoslo! Te pagaremos. ¿Cuánto quieres? Preguntó el viejo.
- ¿Cuánto? Ya os dije mi condición... Os lo diré si me decís para qué lo queréis.
El abuelo, ya nervioso, responde: Quizás para matarlo... tiene una niña secuestrada.
- ¡Ahhh, ya! Es la niña esa, que lleva en el barco.
¿La conoces?
- ¡Sí! Una cría que vive con él, la tiene muy abandonada y le pega cuando quiere.
¡Maldito bribón! Lo mataré... con mis propias manos, gritó el abuelo.
- Iré con ustedes, ese es el trato.
¡Bueno! Vale... pero puede ser peligroso.


Han subido al barco, y el hombre al ver a Rafia. Ha preguntado:- ¿Y esta chica quién es?
Luis rápidamente le explica que es su prometida y la madre de la niña.
- Ahhhh, ¡vale! A sus pies, señora, con todos mis respetos.
Acto seguido agregó: ¡En marcha! ¡Vamos a Formentera, allí anda este maleante!».
Han tardado algunas horas en llegar... pero lo han conseguido. ¡El informante le ha dicho!
¡Mirad aquel del mástil alto! ¡Ese de la bandera inglesa, ese es su barco!
Era un barco viejo, pues el yate que tenía lo había perdido jugando a las cartas. Ya no tenía un duro; solamente se dedicaba a beber en la cantina y armar gresca. Vivía en el barco y, como siempre, borracho.
Luis entró en el barco... la pasarela ya estaba muy mal, y se ha roto al entrar la mitad.
Ha registrado todo en el camarote, y en un rincón ha encontrado a la niña. La pequeña lucía desnutrida y con muchas ojeras, pues estaba enferma. Cuando se acercó, se dio cuenta de que tenía una cadena en los pies, con un pequeño candado.
Ha llamado al patrón, con señas.
- ¿Sí? ¿Qué sucede?
El muchacho y el informante se han encaminado hacia el barco.
Y el viejo les ha prevenido... ¡Cuidado con la pasarela! Que está casi rota. Trae una cizalla; necesitamos cortar un candado.
Cuando se acercaron, le dijo que la había encontrado a la niña, pero que estaba enferma, con heridas en los pies... y que en general estaba muy maltratada.


La trasladaron con mucho cuidado y se han llevado a la niña. En ese momento, se percataron de que el inglés salía de la cantina, y como siempre, armando bronca y muy borracho.
Ellos rápidamente se han alejado de aquella zona, para no llamar la atención.
El inglés ha cogido una lamparilla de gasolina, que tiene a la entrada, y al pasar por la pasarela, esta se ha roto del todo. Casi se cae al agua... Se ha agarrado por los pelos.
Bajó al lugar donde tenía a la niña, y al ver que no estaba, se ha cabreado muchísimo.
Maldiciendo al mundo entero, prendió en ataque de ira y estrelló la otra lámpara en la proa.
El viejo barco, de pronto, ha empezado a arder; el hombre se ha caído intentando salir, pero no hay pasarela y se ha debido regresar hacia dentro.

Desde doscientos metros más o menos, todos están viendo la terrorífica escena... pendientes de todo lo que sucede, pero imposible es salvarlo. Las llamas suben por las velas arriba, y por eso no le dio tiempo para abandonar... ¡El barco se ha quemado con él!


Hemos respirado con el corazón encogido. Seguidamente, hemos suspirado, una bocanada de aire fresco y suave... que hasta ha echado el barco a andar.Ya pasó todo, gracias a Dios, y nos enrolamos de regreso a casa.
Nos hemos casado y somos muy felices; ella ha abierto el restaurante, su niña bonita le ayuda en todo, el abuelo se ha quedado con nosotros a vivir.
Los cuatro creamos un fuerte vínculo, y salimos de vez en cuando; vamos a pescar, pero sin irse muy lejos.
El restaurante volvió a ser un éxito en Gibraltar, y si no lo crees, acércate al muelle y verás un bello restaurante llamado: "Rafia y Luis".


- Fin -
Derechos de autor
Enrique Nieto Rubio.
YR.A.DOYJ.

martes, 24 de septiembre de 2024

**Patric en España de vacaciones. (para mayores).

 





Patric vive en Inglaterra, es teleoperador. Ya en unas vacaciones por España, en la playa en Gran Canaria, conoció a Roberto y su esposa; entonces Patric era soltero.

Después de irse de la playa, Roberto y su esposa les presentaron a Anita, una preciosa muchacha de ojos verdes que trabaja en un supermercado aquí en Canarias, aunque está de contrato. Pues aquí difícil es que te hagan fijo.

Bueno, es domingo y, después de salir de la playa, decidieron ir a una discoteca a bailar.

Estuvieron tomando bien de tragos, y sin darse ellos mucha cuenta se marcharon a la casa de Roberto y, sin pensarlo, se fueron los cuatro al dormitorio de Patric y, sin más, comenzaron a desnudarse y, revueltos, se liaron, haciéndose de todo menos malo, hasta el amanecer, que quedaron rendidos unos encima de otros.


Por la mañana, sobre el mediodía, se fueron levantando y marcharon uno al baño, otro a la cocina y así los cuatro, sin reparar en lo sucedido. 

Jamás pensaron en lo sucedido; fue como un juego sin importancia.

Pasaron los días y, cuando terminaron las vacaciones, Patric se tuvo que marchar a su tierra. Terminado el verano, Anita se quedó en paro y se puso en contacto con Patric, y le dijo que se viniera, que tenía un trabajo para ella, y así lo hizo.

Cuando llegó a Inglaterra, él la esperaba en el aeropuerto y se abrazaron y besaron; ella se quedó con Patric en su casa.

Al poco tiempo se puso mala, fue al médico y resultó que estaba embarazada, así que decidieron casarse.

Roberto y su esposa Rosa decidieron ir a la boda, pero Rosa también estaba en cinta, pero muy contentos y alegres.

Como Patric tiene una casa adosada muy grande, se quedarían allí.

En esos quince días, que se quedaron, disfrutaron los cuatro de lo lindo, además de quererse mucho.

Una noche en la casa, decidieron jugar a las prendas con una baraja de cartas, en lo cual antes de las diez ya estaban todos en la mesa sentados y como sus madres les trajeron al mundo...

Acto seguido, decidieron que el que perdiera se metiera debajo de la mesa y chupeteara al adversario; aquello fue orgasmo tras orgasmo, poniéndose guarritos.

Así pasaron toda la noche, otra vez revueltos los cuatro. 

Al día siguiente, después de la boda, Roberto y Rosa se vinieron para casa. 

Un año más tarde, aunque jamás se dejaron de llamar.

Tuvieron una niña cada uno, preciosas; después del verano siguiente, volvieron a reunirse y las niñas se parecían tanto que parecían hermanas, además de tener la misma edad.

Tiempo más tarde, sospecharon que podían ser hermanas; se hicieron las pruebas de ADN y cada niña era hija de la otra.

Otro, solo supuso un cachondeo por parte de los cuatro.

Así que Roberto y su esposa decidieron irse a vivir con ellos, que por siempre tuvieron ese secreto para los cuatro.

Y en muchísimas ocasiones, Arián el amor con distintas parejas y jamás hubo ni un mal rollo.

Y criaron a sus hijas y se colocaron allí y fueron de lo más felices siempre.

Enrique Nieto Rubio.

Derechos reservados de autor.


domingo, 16 de octubre de 2022

**El solitario Juan.

 

El solitario de Juan es un chico carismático, lleno de ilusiones, pero un solitario amigo.
Siempre salíamos juntos, con otros cuatro amigos más; sí recuerdo que todos los domingos íbamos al pueblo, donde unas chicas preciosas nos esperaban; después nos íbamos a la alameda y dábamos unos peroles fantásticos; lo pasábamos maravillosamente.

Juan tocaba la guitarra muy bien y disfrutamos con él y las chicas.

Él se pegó a la más bonita, era Laura, que preciosa era.

Así estuvimos años y también nos íbamos al cine; estaba bien, pero Juan era rarito.

De pronto le daba el volúnto, y se largaba sin decirnos adiós, y se iba a su casa.

Era un domingo en el cine; salió lloviendo, y Laura le siguió, pero él ni caso. Ese día llegó a su casa; Laura entró con él y discutieron.

Él, frente a su ventana, vio cómo ella se marchaba por última vez.

No era mala persona, solo un poquito rarito; él nunca daba explicaciones.
Ya hoy, con 60 años, vive con su esposa, pero sigue siendo un hombre distante.


De pronto lo ves en el bar, que sale y se va a casa o se pone a andar.


Yo me lo encuentro muchas veces, y nos saludamos; él sonríe cortésmente y poco más.

Este es mi amigo Juan; él toca la guitarra.
Bueno, lo que sí es cierto es que ninguno llegamos a cuajar con aquellas chicas.
Enrique Nieto Rubio.
Derechos reservados.

sábado, 11 de abril de 2020

**Detención ilegal por el virus.

Confinamiento con un familiar con Alzheimer: actividades para ...
Detención ilegal por el virus de Enricostro.
Hoy sábado 11 4 2020, llevo ya casi dos meses en reclusión domiciliaria, condenado por un maldito juez llamado coronavirus, un ser tan insignificante como mal bicho.

Él me vigila por la ventana, me vigila al sacar la basura, no me deja que me acerque a nadie, pues no quiere que nadie me libere, y me tiene aquí preso.
Me acusa de destruir el medio ambiente, por derrochar, por ensuciar el aire.
Dice que soy destructor.

Me asomo por la ventana, pido ayuda, pero no hay nadie; el mundo parece vacío.

Solo veo muchos pájaros cantar, mientras sigo aquí sentado comiendo hamburguesas, salchichas y todo cuanto está a mi alrededor. Miro televisión, oigo la radio, hago de todo y de nada.
Esta es mi prisión en soledad, no tengo ganas de nada, me tengo que resetear, mas no sé qué hacer.

He pintado, arreglado cosas, he escrito, me acuesto, me levanto; ya todo es igual, esto es de locos.
Soy mi mismo carcelero por algo que no se ve; aun teniendo las llaves, abro la puerta, pero no consigo salir. Dicen que me moriré si lo hago. Y me siento.
Hoy he cambiado de silla, y me parece otro lugar, pues todo está cambiado, nada es igual. He visto otras cosas, otros paisajes, otra forma de pensar. Y estoy sonriendo, ya nada es igual; si me meto en la cocina, algo se me ocurre, y me pongo a organizar. Ufff, otro día he echado; me volveré a sentar.
Ya es de noche y mañana, Dios dirá.

Suena el reloj de la iglesia, son las seis de la mañana, nada más; en el silencio de la mañana, un gallo se oye cantar. Qué extraño, jamás se escuchó un gallo cantar.
Bueno, qué más da, ya es otro día y un cafecito me he de tomar.

Hoy viajaré al otro lado de la casa, que allí hay una puerta que hace años que ni se abre; de por sí, está llena de cosas, le llaman guardilla o trastero, qué cosa, verdad. Pues no sé qué es lo que hay allí.
Quizás sea una cueva de brujas o de fantasmas, no sé, pero hoy será un día muy largo, ya lo creo, y además de tristón, pues está nublado y tal vez hasta llueva.
Así que veré qué hay en esa cueva.

Lo sacaré todo, sí, así que me dispongo a trabajar duro. Veo muchos libros, los llevaré al otro lado de la casa: una mecedora, un espejo, muchas cajas de no sé qué serán, más cajas, un mueble de entrada... Uff, cuántas cosas.
Son las doce del mediodía y queda casi todo y sigo sacando; hay de todo, hasta joyas, sobre todo sartenes y paletas. ¿A qué les dije joyas? ¡No! "Eran ollas".

Pero es divertido, hay muchos recuerdos de familia, hasta una cunita, una palangana, persianas, un reloj de pared, y es muy grandote, otro de cuco, qué gracioso, que a lo mejor hasta funciona, un gran televisor de esos grandísimos, que tiene un culo ancho, ufff, cómo pesa.
Cinco álbumes de fotos.
Me he sentado a ver las fotos, y me lo estoy pasando muy bien.

Todo lo que hay, ya son las nueve de la noche; se me fue el día y no me di ni cuenta. Así que comeré algo y me iré a la cama, pues estoy agotado.

Vaya otro día de confinamiento. Dios, ¿quién puso tantas cosas en el piso, que no se puede ni andar?
Off, ya ni me acordaba. Tomaré otro café; son las diez de la mañana, y me he propuesto averiguar el fondo de ese cuarto.

Así que seguiré sacando cosas: dos camas desmontadas, una lámpara de pie, sillas de playa, sombrillas, una pecera, un armario, y está lleno de todo. Abro la puerta y está lleno de fotos de boda, cámaras de video y de fotos, hasta una Polaroid en su caja. Madre de cosas, los cajones a reventar, mecheros, llaveros, más fotos; hay de todo, y unas colecciones de coches de época, chiquitos que de niño tenía. Qué bonitos que son.

Este trastero es una joya, pues tiene hermosos recuerdos de mi niñez, montones de fotos de los abuelos, que no entiendo por qué están aquí solas y no con los álbumes de fotos.
No sé, lo menos, doscientas fotos, así que con ellas tendré otro hermoso día para pasar.

Todo lo de los cajones lo clasificaré y lo dividiré en cajitas, y tendré más hermosos días.
Pues mi curiosidad es cada vez más grande, por ver el fin de este cuarto, así que sigo sacando y sacando, hoy, un diábolo, que quizás sería de mi hermanita.
ooooo, cuántas cosas hay en este mueble de coqueta; era de la abuelita, la pobre se quedó solita ya muy mayor, y mis padres se la trajeron a casa; era tan buena y se reía mucho con nosotros.
Pues, aunque no lo creáis, éramos diez, con papá y mamá.
¿Cuántos recuerdos hay aquí guardados? Con razón la puerta ya no se podía ni abrir.
He seguido sacando cosas: una aspiradora, rulos de pintura, un sillón donde el abuelo solía sentarse cuando venía a casa de visita; a él solo le gustaba este sillón, y recuerdo que cuando el abuelo venía, mis hermanos y yo nos quedábamos en este sillón todos sentados, haciéndonos los locos.
Y cuando el abuelo entraba al salón, con su bastón nos corría a palos, y todos nos cachondeábamos de él, corriendo por toda la casa, pero era maravilloso.
Él se sentaba, sacaba su pipa y se ponía a fumar como lo que era: un gran señor. Y cuando ya se marchaba por la tarde-noche, nos daba cinco duros a cada uno y qué contentos nos poníamos; era un abuelo maravilloso.
Bueno, ya me hizo caer una lágrima que hasta me pareció ver el sillón moverse.
Se me ha pasado el tiempo.
Ya es de noche y estoy viendo todas sus fotos; cuánto recuerdo se ve entre las fotos, aquella casa de ellos tan grande y hermosa en la que vivían en el casco viejo de la ciudad.
Hola a todos, ya por fin le vi el fondo a este cuarto de los recuerdos.
Y ya que está vacío, lo pintaré y se quedará precioso.
Esto me llevará dos días más, pero bueno, ya no me importa, no tengo prisa; total, nadie vendrá de visita. Ya que el mundo entero está recluido.
Buenos días a todos. Hoy me dispondré al arte de pintar, pues tengo pintura, rulos, brochas; sí, es divertido. ¡Ala, a pintar!

Se ha pasado todo el día, y ya está lista; ha quedado preciosa.
Ahora iré metiendo todo bien organizado.
Pero apartaré dos ordenadores de estos de torre; eran de mi hermano. Los limpiaré y los desmontaré, a ver si después funcionan; iré apartando todo cuanto quiero mirar, para arreglar, y los álbumes y fotos sueltas.

 Todo esto lo apartaré para organizarlo y los álbumes irán al salón, y colgaré algún reloj de estos y ya cambió toda la casa, ja, ja, ja.
Bueno, ya me paso días bien ocupado, en lo que hago y tengo que hacer.
Ya por fin he metido todo bien organizado y, aunque las cajas llegan al techo, he dejado media habitación vacía.
  Todo esto ha sido una gozada y, de último, meteré todos los juegos de mesa bien puestos, pues antes nos divertíamos mucho todos los hermanos, sí.

Un día más, hoy les toca a los álbumes de fotos, y estos álbumes de sellos, este era del abuelo, tienen sellos antiquísimos y son preciosos. Los miré con una lupa y lo bonitos que son; hay unos de caballería lindísimos, sí.

Bueno, estoy calculando las fotos por su edad, según veo en ellas.
Las organizaré y las pondré en el mueble del salón.
Bueno, me llevará todo el día, pues no tengo prisa.
Ya cuando termine con todo esto, habrán pasado algunos días y, si me quedan más días, desmontaré cuarto por cuarto y, ya que estoy liado, los iré pintando todos, y el salón para el final.
Más para entonces, espero ser liberado de esta prisión, que es mi hogar.
Saludos a todos.
Enrique Nieto Rubio.
Derechos reservados de autor.



miércoles, 25 de marzo de 2020

**Un mundo como este.

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UN MUNDO COMO EL NUESTRO
Eran personas de hoy, todos teníamos de todo, el mundo avanzaba, las guerras habían terminado, todos éramos muy felices aparentemente.
El mundo era feliz, teníamos casas, familias, coches móviles, consolas, televisiones grandísimas.

Teníamos de todo, nadie pasaba hambre; la energía era derrochada, kilovatios en segundos.
Todos íbamos a lo grande, nadie pasaba hambre. Todo era derroche mundial.
África, los países islámicos, Irán e Irak, todos eran países ricos y las religiones quedaron en un tercer plano.

Pero había un planeta que a millones de años luz nos vigilaba.
Como nosotros intentamos ver otros planetas desde nuestras antenas, pero en este mundo, sus telescopios son cientos de veces más potentes.

Ellos nos vienen vigilando desde hace cientos de años.
Hace poco nos enviaron un mensaje cifrado.
De lo que para el año 5000 aproximadamente, este mundo iría escaseando todo, en alimentos y energía, pues nuestro derroche de todo era lo más.
 
Pero no le han hecho ni caso, y se lo han guardado este mensaje. Para ellos, la distancia es tan grande como para nosotros, a pesar de sus adelantos.
Ya que son millones de años luz.
Ellos quieren ayudarnos, pero un aviso a millones de años luz, son muchos millones de años, que quizás no llegue, pues para entonces quizás ya ni estemos.
La tierra está completamente iluminada día y noche, con luz artificial que casi parece una estrella, y somos un blanco perfecto para otras civilizaciones de otros mundos.
 
Estamos calentando tanto este mundo que pronto comenzaremos a pagar por los derroches y despilfarros.
Han pasado los años, y ya empezamos a sufrir escasez de todo.
El mundo es un caos, todo ha explotado, las gentes se matan a millares, saqueos, robos, no hay leyes ni mandos, todas las ciudades arden por los cuatro costados; los Estados Unidos son como una guerra. Los tiros salen de cualquier ventana, disparando a todo cuanto camina o a sus coches, incluso de ventana a ventana; todos matan y miles mueren.
 Pronto las plagas y enfermedades se apoderarán del resto de los humanos.
 Esto será el fin de una civilización, quizás la penúltima. Antes del 5000...

Año 4500: el mundo se muere. Ellos nos miran desde lejos y han visto la devastación de la tierra.
Militares tirando a matar, por todas las ciudades, millones de muertos.
Quizás para empezar de cero. Fin.
EL DERROCHE Y EL DESPILFARRO pueden que acaben con este mundo antes de tiempo.  
de Enrique Nieto Rubio
Derechos de autor.

domingo, 16 de octubre de 2016

**En una casa de citas solo para mayores.18.

Aurora era una vieja prostituta, de cerca de 70 años, aunque ya no ejercía.
 Tenía un hermoso cuerpo.
Tenía dos hermosas mujeres jóvenes a su cargo, y ella solo se dedicaba a cobrar y forrarse a costa de ellas.

камила давалос

Pues, siendo la dueña de la casona, todo eran beneficios, y era supertacaña con las chicas.
Les pagaba poco y les cobraba mucho por las habitaciones.

Además, se dedicaba
a la venta de joyas de oro y plata.
….An early 19th century gold and amethyst parure, circa 1820,

Un día, don José, un señor ya mayor. Él la visitaba muy a menudo, y cataba a cada chica que allí entraba.

Él era viudo de muchos años.

Пример стильного пожилого мужчины.

Ese día tenía la intención de comprar una sortija para un regalo a una vecina que estaba enamorada de él y él de ella.

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Cuando don José entró, Aurora le dijo: "¡Suba, suba, tengo una chica que le va a encantar!".

Don José subió y sí... la chica era maravillosa, joven y hermosa como ninguna.

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Así como era habitual en él, la tomó y la gozó extraordinariamente, y además le dio una gran propina a aquella chica y le dijo:


Та социальная несправедливость, которая сегодня наблюдается в России, остается очень острой темой. Граждане страны высказывают недоумение из-за огромного разрыва в заработных платах между чиновниками и рядовым населением.  Однако во властных структурах по этому поводу придерживаются довольно странной позиции, заключающейся в том, что ничего необычного в этом нет. В частности, подобную позицию озвучил политолог Константин Калачев, который приближен к партии "Единая Россия". Соответственно, его точку зрения можно рассматривать в качестве основополагающей в нашем государстве. В частности, Калачев прямым текстом указал на то, что сегодня в нашей стране имеется столь состоятельная прослойка населения, как чиновники. Однако россиянам он посоветовал на завидовать высоким зарплатам представителей власти. "Да, экономика страны в последние годы испытывает некоторые проблемы. Да, за кризисные годы зарплаты чиновников увеличились на десятки процентов. Но не стоит завидовать этим людям. На них с

¡Que no se entere ella, o te lo quitará todo, jajajj!

Bajó y le dijo: ¡Aurora!
¡Quiero una sortija, la más preciosa que tenga; es para mi novia!
Ella le sacó unas pocas y él escogió una, con brillantes, y tenía un cáliz tumbado y con un hermoso diamante dentro; era una pieza única en todo el mundo.
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Supuestamente, era de una prostituta que vino de Rusia y solo estuvo varios meses; supongo que se la robaría a esta chica. O la perdió; si no la mataron, quién sabe.


Se la metió en una cajita y le dijo:

¡Son treinta mil quinientas veinte pesetas!

Почему в России низкий уровень жизни? Можно ли что-то изменить?

Él sacó su cartera y primero le dio las veinte; después sacó un billete de quinientas.

Y a continuación sacó treinta billetes de mil pesetas; ella cogió los billetes y los dobló y se los metió en el bolsillo de la bata.

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Él salió con su cajita, en el bolsillo, pero cuando llegó a la puerta quiso verla otra vez, la abrió y allí no había nada.

Resultado de imagen de cajitas de sortija

Volvió enojado a reclamar la sortija; ella le dijo: "¡No la tengo yo!".

Él volvió la vista atrás y vio esconderse a una chica que vivía con la mujer, y estaban en complot.

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Él salió detrás de ella y la cogió de los pelos. Aurora cogió un cuchillo grandísimo de la cocina.

Y echó detrás de él.
Él, al quitarle la sortija, que ella tenía en la mano, se revolvió, y con tan mala suerte para ella, y buena para él, pues la habría matado.
Hizo que el cuchillo se le clavara en el cuello a Aurora, degollándola en el acto.

Resultado de imagen de mujer acuchillada en el cuello
Él, ya con su sortija en mano, no miró hacia atrás y salió de aquella maldita casa, para jamás volver.

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Al día siguiente, la policía detuvo a la chica, aquella, acusada de haber matado y robado a Aurora.

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La cogieron con todo su dinero en mano, casi tres millones de pesetas. Fin.

Enrique Nieto Rubio.
Derechos reservados. 
Colabora en imagen.
 Silvia Regina Cossio Cámara.

miércoles, 16 de marzo de 2016

**Sueños de partida.



Hoy, me levanté a las cinco de la mañana, sudando a chorros; estaba lloviendo y hacía un frío estremecedor... más mi corazón estaba encendido por la llama del amor y la pasión, porque soñé contigo.



En nuestra relación ha sido color de rosa... el sentimiento que nos une es fuerte; y sé que será un amor eterno y de locura... el cual siempre soñamos algún día poder concretar.

Mi amor sabes que son años tratándonos por la red. Hemos compartido infinidad de confidencias, fotografías, chismes, sensaciones... hemos conversado también de amor, de sexo y pasiones.


Sin embargo, hoy mi sueño fue revelado, por fin veo todo con claridad... ahora sé que ese día ha llegado, y debo ir a tu encuentro. 

He renunciado a mi trabajo, y casi todo el dinero que tenía, lo he gastado para irme contigo.


Deseo sorprenderte, así que no te comentaré acerca de mi llegada; pues con los datos que me brindaste, en cuánto, a que vivías cerca del aeropuerto, en una casa grande con singulares características... sé que será fácil ubicarte y cuando frente a ti me encuentre, seguro estoy que desfallecerás de alegría.

¡Así que sin pensarlo dos veces, me he comprado el boleto; he empacado algunas pocas posesiones... qué más da! Con mis ilusiones es más que suficiente; solo a tu lado deseo estar, y ansioso estoy por nuestro inminente encuentro.

 

Estoy a bordo del avión y las horas parecieran ser eternas; no hago otra cosa que pensar en todos los momentos maravillosos qué juntos viviremos.

Por fin hemos aterrizado, y me dirijo directamente a tu casa; y tal como imaginé...no ha sido difícil ubicar tu residencia.

Sintiendo que el corazón se me salé del pecho por la emoción; he tocado a la puerta de tu casa. Después de esperar unos segundos, salió una chica... y con ese acento vuestro, que tanto me encanta; a mí se ha dirigido:

-Buenas tardes, señor... ¿A quién busca?
Nervioso pregunté... ¿Está la señora?
-En este momento le informaré, solo dígame... ¿De parte de quién?
Por favor, dígale que es Ernesto...de España.

Los minutos comenzaron a transcurrir, así que poco a poco, la emoción se convirtió en pena... pues no se necesita ser muy inteligente, como para entender cuando alguien no desea recibirlo.

Allí mismo me quedé, dispuesto a morir, si fuera preciso. Me senté en la entrada por más de dos horas. Trataba de ser positivo pensando en que, quizás, estabas buscando un lindo vestido para así lucir preciosa... o quizás estabas en shock por mi repentina llegada.

De reojo podía observar, que en momentos te acercabas a la ventana, para así controlar si seguía esperándote.

Para mis adentros me decía, que debía de continuar esperando... Además, que más podía hacer, me encontraba en otro país, a miles de kilómetros de casa. Así pues, solo podía esperar, esperar y esperar... y con suerte que todo fuese para bien.




Cuando por fin te presentaste en el portal, me puse de pie... y en tu mirada se reflejaba tristeza, por lo que te pregunté:

¿Qué sucede?
¡Respondiste con una vocecita muy tenue...!No esperaba tu llegada!

Solo pude lamentar lo que escuchaba... y te expresé que creí te sentirías muy feliz al verme...

Esta vez no hubo respuesta alguna... solo un silencio devastador.

Por lo que pasados unos segundos, contrariado te pregunte: ¿Qué fueron de las palabras de amor y ternura que me dijiste, apenas ayer?

Nuevamente estabas sin palabras... y sin atreverte a levantar la mirada, me invitaste a ingresar; y nos sentamos a conversar.

 

Estabas preciosa, mucho más que en fotografías; tu piel suave como el terciopelo, tus ojos chispeantes llenos de vida... y tus labios, pidiendo ser besados... más no por mí, porque yo me iría sin tan siquiera haberlos acariciado.

¡No sé, pero por algunos momentos, esbozabas una sonrisa, medio triste o medio alegre... que sé yo!

No obstante, por tu forma de actuar... sabía cuál sería el desenlace de mi historia de amor... Sentí que el mundo se hundía a mis pies y me inundó un profundo dolor y temor.

No podía creer que después de renunciar a todo en mi tierra, me dejaras con tremendo palmo de narices, en tierra extraña... Para ese momento no sabía qué más decir, o hacer, y mucho menos a donde ir.

Al término de nuestra conversación, tal cual presentía, de tus labios escuché: Lo siento Ernesto...no puedo y no es mi deseo estar contigo.


Imposible fue contestar en ese preciso momento, pues sentía un nudo en la garganta... imposible se me hacía respirar, y solo alcancé a mirarte por unos segundos de frente <para cerciorarme que todo era realidad>... Con mis ojos anegados en lágrimas; no supe qué más agregar.

Sin embargo, mi alma un grito ahogado guardaba... puedo decir que en mi corazón y en cada poro de mi piel, sentía el infame dolor de mil agujas atravesando mi ser.

No cruzamos más palabras... Tú permaneciste sentada e incómoda, inclinaste tu rostro, mientras una lágrima rodaba por tu mejilla... Yo tembloroso me levanté, y salí de tu casa como lo que era..."Un extraño, en un paraíso perdido""

 

Me pasé todo el día en un banco de la plaza, que allí cerca quedaba... recriminándome una y otra vez, lo estúpidamente iluso que fui; pues renuncié a mi familia, mi casa, mis ahorros... todo por una mujer que no me amaba; pues para ella... todo era simplemente vana fantasía.

Solo Dios sabe cuánto deseaba morir... pero ni eso podía darme el lujo de hacer; pues me encontraba en tierra de nadie.

Revise mi billetera y tenía justo lo necesario para comprar mi boleto de regreso; porque he de confesaros que ni siquiera para una taza de café me alcanzaba.

Os prometo que si me hubieran dado de ostias, eso hubiese sido una tontería... con el dolor que esta desventura me causó.


En este momento he subido al avión... mis ojos no se pueden controlar, pues constantemente amenazan con estallar, empañan mi visión... y mi corazón se niega, aún, a aceptar la realidad.

¡Mil interrogantes vienen y van, algunas acerca de ella, otras en cuanto a qué haré a volver; y la verdad es que nada me importa; porque morirme ahora mismo es lo que anhelo; pues nada me importa ya!


Enrique Nieto Rubio 

*Derechos Reservados*