Mostrando entradas con la etiqueta Relatos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Relatos. Mostrar todas las entradas

domingo, 30 de marzo de 2025

**El Último Ángel.

  El último ángel


En los confines de un mundo invisible para los mortales, existía un ángel llamado Cael. Él era el último de su linaje, un guardián que había presenciado siglos de amor, esperanza y tragedia. Su propósito era mantener el equilibrio en los corazones de los humanos, asegurando que nunca se extinguiera la llama del amor verdadero.

Pero un día, en medio de su tarea, Cael se encontró con una joven llamada Alia. Sus ojos brillaban con una tristeza inexplicable, y su corazón estaba lleno de cicatrices que el ángel podía sentir como si fueran suyas. Alia no creía en el amor. Para ella, era una ilusión, un sueño que se había desvanecido tras años de desengaños.

Cael, intrigado y profundamente conmovido por su dolor, decidió acercarse a ella. Aunque sabía que estaba rompiendo las reglas del cielo, la necesidad de aliviar su sufrimiento lo superó. Se presentó ante Alia, no como un ángel, sino como un hombre común, uno que compartía su soledad y su vacío.

A medida que los días se convirtieron en semanas, Cael y Alia comenzaron a descubrir juntos los pequeños matices de la vida. La risa que brotaba inesperada, la calidez de una caricia y el consuelo de compartir silencios. Alia comenzó a sanar, y Cael, por primera vez, sintió el peso y la dulzura del amor humano.

Sin embargo, las estrellas miraban con preocupación. Los ángeles no podían amar como los humanos. Para hacerlo, Cael tendría que renunciar a su eternidad, a su divinidad, y convertirse en uno de ellos. Era un sacrificio inmenso, pero el amor que sentía por Alia era más grande que cualquier inmortalidad.

Con una última mirada al cielo, Cael decidió caer. Sus alas se desvanecieron en un destello de luz, y el ángel dejó de serlo. Ahora era simplemente Cael, un hombre dispuesto a vivir cada día con Alia, a experimentar cada latido y a amar hasta el final de sus días.

Y aunque el cielo lloró la pérdida de su último guardián, las estrellas también brillaron con un nuevo fulgor, celebrando el amor que había encontrado su hogar en los corazones humanos. ✨📖

SEGUNDA PARTE.

Así, Alia comprendió que él, en este conflicto entre el cielo y la tierra para la protección de todos los humanos, rezó ante el Altísimo del cielo que, si en verdad necesitaba a Cael, sacrificaría ese inmenso amor que él le dio.

Ya el Altísimo, viendo tan inmenso amor que se tenían, protegió a su ángel para que siguiera creando amor en el mundo.

Un día Alia se abrazó tan fuerte a Cael, de tanta felicidad que pozó una lágrima en su rostro. Él, al ver esa gotita de ese líquido salido de sus ojos, y en la puntita de su dedo, la gota del amor y la esperanza para el mundo entero, el ángel sonrió mirando al cielo, mientras ella le susurraba: "Estoy en estado".

Él la abrazó muy fuerte, pidiendo gracias al Altísimo por tanta dicha creada; más sus vidas serían tan divinas que el Altísimo les dotó, para que jamás pasaran fatigas y vivieran como ellos desearan.

Pasado el tiempo, tuvieron cinco hijos más y fueron bendecidos por todos los ángeles del cielo.

El Último Ángel - La Eternidad del Amor. TERCERA PARTE.

Los años pasaron en la tierra, pero para Cael y Alia el tiempo parecía detenerse. Su hogar se había convertido en un santuario, un lugar donde el amor y la esperanza florecían. Sus cinco hijos, cada uno con dones únicos, crecían bajo la protección del Altísimo y la guía de sus padres.

Cada hijo parecía tener una conexión especial con los cielos: la mayor, Lyra, podía comunicarse con los animales; su empatía creaba armonía en todo lo que tocaba. El segundo, Aiden, tenía el don de la música; sus melodías eran capaces de sanar corazones rotos. La tercera, Seraphina, iluminaba con su presencia, capaz de dispersar las sombras más profundas. Los gemelos menores, Eryon y Calia, eran inseparables; juntos eran el equilibrio perfecto entre fuerza y sabiduría.


Un día, una sombra apareció en el horizonte. Era una antigua entidad, un vestigio de los tiempos en que los ángeles caídos no tenían redención. Envidiosa de la felicidad de Cael y Alia, la entidad quería destruir todo lo que habían creado. Se hacía llamar Nox, la oscuridad personificada.

Nox comenzó a sembrar caos en el mundo, alimentándose del miedo y la desesperanza. Pero el Altísimo vio lo que sucedía y confió en que la familia de Cael sería la clave para enfrentar esta amenaza.

Cael y Alia reunieron a sus hijos y les dijeron: El amor es nuestro mayor poder. No enfrentaremos a Nox con armas ni violencia, sino con la luz que hemos cultivado en nuestro hogar y nuestros corazones."

La familia comenzó un viaje para restaurar el equilibrio del mundo. Cada hijo usó sus dones para tocar las vidas de los humanos afectados por la oscuridad de Nox: Lyra reunía familias separadas, Aiden llenaba las calles con música sanadora, Seraphina iluminaba ciudades enteras y los gemelos protegían y guiaban a quienes estaban perdidos.

Mientras tanto, Cael y Alia se enfrentaron directamente a Nox. El antiguo vestigio intentó tentarlos con falsedades, pero su amor era inquebrantable. En el momento más oscuro, Alia tomó la mano de Cael y dejó caer otra lágrima, una nueva gota llena de esperanza. Esta vez, no solo era para ellos, sino para toda la humanidad.

Esa lágrima se convirtió en un destello que iluminó el cielo entero. Nox, incapaz de soportar la luz del amor puro, se desvaneció en un suspiro, dejando atrás un mundo lleno de promesas y nuevas oportunidades.

Cael, Alia y sus hijos fueron reconocidos por todos los ángeles y humanos como los guardianes del amor eterno. Su historia no solo se convirtió en leyenda, sino en inspiración para generaciones futuras.


 🌟✨

El Último Ángel - Las Tinieblas de Pensilvania CUARTA PARTE.

Los hijos de Cael y Alia se habían casado y extendido su legado de amor por el mundo. Las historias sobre su familia eran contadas por los ancianos, inspirando a generaciones. Sin embargo, lo que nadie sabía era que Nox, la oscuridad que una vez fue derrotada, nunca desapareció por completo. Se había refugiado en Pensilvania, un territorio conocido por sus leyendas de seres malévolos y tinieblas ancestrales.

Entre los bosques densos y las colinas donde la niebla nunca se disipaba, Nox comenzó a reconstruir su fuerza. Aprovechó las supersticiones y el miedo de los habitantes, manipulando sus corazones y sembrando divisiones entre ellos. Pensilvania se convirtió en su bastión oscuro, un lugar donde las estrellas parecían apagadas y el aire estaba cargado de desesperanza.

Lyra, la hija mayor, fue la primera en notar que algo estaba mal. Los animales en los alrededores comenzaron a actuar de forma extraña, como si estuvieran aterrados. Alertada por esta señal, Lyra reunió a sus hermanos y sus padres. "El amor que hemos construido está en peligro", dijo. Las tinieblas están regresando, y debemos enfrentarlas.

LA FAMILIA QUINTA PARTE.

La familia viajó a Pensilvania, un lugar que parecía devorado por el tiempo. Las leyendas de los aldeanos sobre "la sombra que nunca muere" les llevaron al corazón de la oscuridad. Allí, en un castillo abandonado rodeado por árboles retorcidos, Nox esperaba. Su fuerza había crecido y su odio hacia Cael y Alia era más feroz que nunca.

Pero esta vez, la familia no estaba sola. Los humanos que habían recibido su amor y esperanza a lo largo de los años también se unieron. Con canciones de Aiden que resonaban en los corazones, las luces de Seraphina iluminando los caminos y las fuerzas combinadas de Eryon y Calia, comenzaron a disipar las tinieblas.

En el enfrentamiento final, Nox intentó usar las mismas estrategias de engaño que antes, pero no contaba con la unión de tantos corazones llenos de amor. Alia, una vez más, dejó caer una lágrima, y esta vez fue recogida por Lyra. Con su don, Lyra transformó esa lágrima en una luz poderosa que atravesó la oscuridad y envolvió a Nox.

La entidad se desvaneció finalmente, llevándose consigo las leyendas malignas de Pensilvania. Los aldeanos, por primera vez en siglos, vieron el amanecer despejar las tinieblas.

Cael, Alia y su familia, junto con aquellos que lucharon a su lado, regresaron al mundo con la certeza de que el amor no solo es una protección, sino una fuerza que puede vencer incluso a las sombras más profundas.


🌟✨

En Andalucía, SECTA PARTE.

No obstante, ante la lucha incansable de toda la familia en un rincón de Andalucía, España,

Nació otra nieta de uno de los gemelos que los dos vivían aquí y, aunque aquí el amor por todos era tremendo, los gemelos temían lo peor, pues en Pensilvania la maldad entre todos sus ciudadanos era aterradora. Todos, hasta en las aldeas más remotas, todos los animales fueron tocados por sus maldades: los lobos atacaban los animales de las granjas y las vacas mordían a sus dueños, que después morían por sus desgarros e infecciones.

Este nieto nacido del amor andaluz fue una niña muy linda a la que llamaron Rafaela por el ángel de Córdoba y custodio de todos los cordobeses, san Rafael. Rafi lloraba tanto, tanto lloraba, que llegó a crear una bruma en aquel hospital que ni los doctores se explicaban, pues ella estaba sanísima.

Todas esas lágrimas fueron vaporizándose y por las ventanas parecía como si todos estuvieran fumando, que hasta los bomberos acudieron.

En quince minutos todo se evaporó y se convirtieron en unas nubes inmensas que todo el cielo se oscureció. La gente se asustó y ese día nadie salió de casa, provocando alerta roja por los servicios de Protección Civil.

Esas nubes giraban como si de un tornado se tratara.
 De España se propagó por toda Europa, hasta que una mala chispa en el cielo desató el holocausto; parecía el fin del mundo.

En pocas horas el diluvio universal llovió durante 4 horas en la cual todo eran lágrimas de amor, que consiguió sanar toda la Maldà de Nox explosionando con rayos de mil colores que se esparcieron por todo el mundo.

Y así el amor consiguió su poderío sobre este mundo.

Enrique Nieto Rubio,
Y, Copilot.

miércoles, 27 de marzo de 2024

**En la posguerra.

 La fotografía de posguerra, psicología inmortal - Blog de Historia

En aquellos tiempos de pobreza absoluta, allá por el año 1936, recuerdo aquella historia tan impresionante. Entonces estaba sentado en mi puerta; era una casa en el casco viejo o nuevo entonces, bueno, aunque algo desbaratada por las bombas de la guerra.
Aquí frente a mi puerta están la mayoría de las tiendas; bueno, solo eran dos, una bodega de mi abuelo y una barbería, que por entonces poco, pero cortaba, pues apenas había dinero en la mayoría de las personas.
Todas las mañanas, aparecía un señor muy trajeado de negro y con un sombrero muy elegante; bueno, él siempre compraba aceitunas y un litro de vino de la bodeguilla. Abajo, en unos sótanos, estaban los puestos de verdura y alguna pescadería, el estanco y poco más, y yo que tengo esta tienda de espartos.
Él me saludaba casi todos los días.
Aunque en su rostro había mucha tristeza, se sabía que vivía solo desde muchos años.
También se ponía a las diez de la mañana el afilador que llegaba con ese armatoste con una rueda grande, con ese pedal de madera.
Y también recuerdo una triste mujer con una niña de unos siete u ocho años; ellas rebuscaban comida de los puestos o pedían algo de dinero.
A mi abuelo, siempre le sacaba unos reales porque decía mi abuelo que era guapísima y muy buena, pero casi nunca enseñaba el rostro, pues siempre llevaba un pañuelo algo desgastado por el paso de los años.
Bueno, sería de su mamá o de su abuela, qué sé yo.
Eran tan malos tiempos que incluso morían de hambre y enfermedades como la gripe, aquí en los soportales de la Corredera.
Amanecían algunos muertos, entre cartones, y eso era casi todos los días.
Esta mamá tendría unos treinta años o menos y el señor del sombrero, quizás cuarenta más o menos, y de aquí viene esta historia...
Sobre las doce del mediodía, salió este señor paseando por aquí, y la niña con su mamá se cruzaba ese día tropezándose con él.
Él siempre la miraba, todos los días, pues había algo en su mente que le atraía de ella.
Bueno, ella cayó al suelo, tropezó con él, que tenía unos zapatos bien grandotes.
Ella rodó y rodó, pero no se pudo levantar, pues estaba muy débil, ya que apenas se alimentaba, además de muy delgada.
Este señor dio un salto, tirando su bastón, y la tomó en brazos...
Qué cosas tiene la vida. La niña cogió el bastón de él y con esos pelos revoloteados se agarró también del brazo, y mirándolo a los ojos le dijo: "Ya has vuelto, papi, nos vamos a casa".
Ya él, con la madre de la niña en brazos, la miró y le respondió: "Sí, hija, ya nos vamos para casa".
Este buen hombre llamado Juan llegó a casa y la puso en una de esas mecedoras de entonces, hecha de mimbre; fue a por un vaso de agua y la reanimó dándole de beber.
Ella, repuesta, se quería marchar, y él le dijo que no se iría, así que se metió él en la cocina y preparó una sopa riquísima, y como ya era el mediodía, se sentaron los tres alrededor de la mesa, y tomaron la sopa y a la niña le dio embutido que él comía en las meriendas.
Así que ella ya se encontraba muchísimo mejor.
Después, por la tarde, tomaron café riquísimo.

Don Juan parecía haber rejuvenecido veinte años; por lo menos, a la niña le puso un buen tazón de leche con galletas. Y la chica se abrazó a él diciéndole: "Gracias, papi".
A él se le saltaron las lágrimas.
Ella ya no se atrevía a moverse de la silla, pero se levantó y recogió la mesa, y limpió toda la cocina; aunque él intentó que no lo hiciera, ella lo dejó todo perfecto.
Ya terminado, ella se volvió mirando la puerta y a la niña y suspiró...
Él se dio cuenta y le dijo: ¿Por qué no te quedas aquí con tu niña?...
Ella se sentó en la mecedora y lo miraba fijamente... Él, cortado, miraba para arriba y, simulando, decía: Ui, hay arañas.
Ella echó a reír como loca y la niña con ella, jajajajaja, y él se contagió también y los tres riendo...
Juan, esa tarde, le sacó a la niña una muñeca preciosa de porcelana, rubia con tirabuzones, y se abrazó a él dándole un gran beso... ¡Gracias, papi!
Bueno, llegó la noche; él le dijo después de cenar: Mira, este será vuestro dormitorio, ¿os gusta?
Ahí era precioso, con sábanas de seda y muy bien amueblado...
Ufff, soplaba ella, pues ella no tenía más que lo puesto y sabe Dios desde cuándo...
Así que la acompañó al salón donde tenía su radio, y todos los días la escuchaba un rato antes de irse a dormir.
Acabada esa media hora, él le dijo: "¿Me perdonáis, pues hoy precisamente me toca mi baño?", y se metió en su baño llenando una gran bañera de agua calentita.
Era de esas bañeras grandes con patas de león hechas de bronce.
Una vez dentro, ella pensaba que no podían, ni la niña, meterse en aquella cama tan limpia, pero jamás se había metido en ninguna bañera, así que llamó a la puerta del baño y dijo: "¿Puedo pasar?". Si pasa, ella entró y, viendo esa bañera tan grande, llena de agua y jabón con ese vapor que subía, no pudo resistirse y le dijo: "¡Puedo meterme!". ¿Sí, cómo no? ¡Pero cierra los ojos, vale! Bueno,
Ella llamó a Lucía, la niña, y le dijo: "¡Lucía, ven!". ¡Quítate la ropa, que nos bañamos!
Así se desnudaron completamente y ella a los pies de la bañera y la peque en medio disfrutaron como nunca; jamás lo había hecho.
Empezaron a chapotear los tres y él, viendo lo hermosa que estaba y con el juego, sus piernas de los dos se tocaban sus partes y terminaron cachondos perdidos. Así ninguno quería salir, pues las toallas estaban algo lejos de la bañera, y si se levantaban, se les verían sus partes y les daba mucho corte a los dos.
Ya el agua se enfriaba y la peque le dijo: "¡Mami, yo me quiero salir ya!", así que se salió. La mamá le decía: "¡Sí, hija, tráeme la toalla!", pero la pollina salió corriendo con la toalla y se puso en la mecedora paseándose y ni caso, se quedó escuchando la radio.
Como sus piernas y cuerpo seguían rozándose a él, le terminó saliendo del agua su cosa bien gorda y dura; ella jamás había visto semejante aparato. Se subió encima de él metiéndosela dentro despacio, pues no recordaba siquiera cómo se hacía.
Poco a poco se balanceaba, excitándose los dos casi al instante...
Fue tan grande esa pasión, que ya jamás se separarían, siendo inmensamente felices siempre, y ella en ese meneo quedó en cinta, que nueve meses después tuvo un precioso niño... Él le dijo: ¿Que si quería vestirse con ropas de su viuda esposa, que tenía los armarios llenos y todo de gran elegancia? ¿Ella se lo agradeció inmensamente?"
Unos años después se mudaron fuera de Córdoba, en una casona inmensa con diez habitaciones y contrato de jardinero y ama de llaves y cocineras.
Pues la sorpresa de él era un militar retirado... Más tarde tuvieron dos hijas más y sus vidas fueron maravillosas. Fin
Enrique Nieto Rubio.
Derechos de autor. Relatos.

lunes, 10 de octubre de 2022

**Casilda después de su fracaso vivido.

 Casilda, después de una larga huida, de un matrimonio fallido,

Por un mal vivir que su esposo le daba.
Decidió separarse y huir a Francia.
Aquí, en esta cafetería, escucha una conversación de otra pareja y hablan de ese amor tan bonito que ellos tienen.
Ella los mira de reojo y recuerda aquellos tiempos donde pudo ser feliz, pues solo lo fue en su noviazgo con su marido.
Ella suspira mientras sostiene una taza de café, y en sus piernas sostiene un libro, que ni lo mira siquiera.
Pronto recibirá una visita de un primo de Clara, una buena amiga, que se vino hace muchos años a vivir aquí.
Bueno, él ya viene bien informado por su prima, que le ha dado una foto suya.
Él, sus intenciones son enamorarla, pues le ha gustado mucho en la foto.
Casilda tenía muchas dudas en esta cita, pues pensó que no saldría nada bien; se levantó para marcharse y en ese instante apareció ese hombre fornido y fuerte y además tan guapo que casi se les caen hasta las braguitas al suelo. 
Se le aflojaron las piernas y se tuvo que sentar.
Su corazón latía a mil por hora.
 Él se le acercó mirándola a los ojos y dijo: "¿Qué tal estás?".
Ella no pudo ni contestar, pues no sabía qué parte de sus anchas espaldas mirar. 
Creyó desmayarse; él la cogió del hombro y dijo: "¿Estás bien?".
—¡Sí, perdona por un instante, creí que subí al cielo porque me había muerto! ¡Eres un ángel, ¿verdad?!
—Bueno, más o menos soy bombero, jajajá. 
Ella miró sus bíceps y parecían que iban a explotar. 
—Podemos pasear —dijo ella. —¿Claro que sí?
Así pasearon por la playa y él le respondió: "¿Sabes? Estoy enamorado de ti desde hace un año".  
¡Ajá, y cómo es eso!
Pues mi prima me dio una foto tuya, y me enamoré de ti.
 
Pasearon durante horas y se contaron todos sus aciertos y desdenes. 
Sobre las nueve, él le dijo: "¿Quieres comer?".
Ufffff, ella miró para arriba, que todo el cielo estaba lleno de estrellas, y con esos moritos deliciosos, le dijo:¿si me muero de hambre.? 

Allí, frente a ellos, en el paseo de la playa, estaba un gran restaurante de lujo. Entraron y, nada más entrar, todo iluminado, con unas lámparas superlujosas, y de pronto apareció el chef: "¿Van a cenar?". Él contestó: "¡Sí, por favor!". 
¡Por aquí, señor y señora!  
Se sentaron en una gran mesa de cristal, y ella le dijo a él: "¿Me excusas? Necesito ir al baño".
Un camarero que atento estaba le dijo: ¡Por aquí, señorita!
Ella entró en el baño, que era más grande que toda su casa, alucinando y soplando por el acontecimiento.
Pues ella era una mujer modesta y sencilla; jamás había visto tanto lujo junto ni en películas.
Entonces pensó: "UFF": "Yo no tengo dinero solo para el autobús, no sé qué hacer". 
Estuvo un ratito asimilando aquello y salió bien maquillada, aunque era tan bonita que no le hacía falta. 
Ella se sentó a su lado y le dijo bajito, e inclinando su cabeza hacia él: "Oye, ¿cómo te llamas?". ¡Juan!, ¡Juan, no tengo dinero para pagar esta cena! 
Él, casi rozándole con los labios, le susurró: "No te preocupes, que fregaremos todos los platos para pagarlo.
Ella soltó una carcajada, jajajá. ¡Perdón! —dijo ella.
El, como la vio tan preocupada por aquello, decidió tomar las riendas de la comanda.  
Aunque de todo lo más caro, él les iba preguntando si les gustaba o no, así que en dos minutos la mesa estaba llenita de deliciosos platos y el mejor vino.  
Bueno, se pusieron las botas comiendo y charlaron y rieron; fue una velada maravillosa. Tomó el mejor de los postres, y fue como una gran princesa; quedó coladita por él.
De pronto sonó una romántica melodía y él le dijo: "¿Vamos?". Se levantaron y entraron en otro salón contiguo; era una preciosa discoteca, y en esa penumbra bailaron varias canciones durante una hora más o menos?  
Ya ella se encontraba cansada, pues fue un día muy largo para ella. Él le dijo: "¿Estás cansada, verdad?". ¡Sí, bastante!
¿Quieres que nos vayamos? —¡Sí, por favor!
Ella pensaba que tendría que coger el tranvía de la una más, ya se temía lo peor; era demasiado tarde. 
Y al salir se asustó mucho; jamás estuvo tan de noche por las calles. 
Él, cuando se levantó, dijo a un señor que estaba en el fondo del restaurante: "¿Adiós, papá, ya hablamos?". ¡Vale!, a esto casi con señas, pues todavía había personas en él.   
Ella se quedó con la boca abierta, pues esa cena valdría más de mil euros.
Se sentaron por un instante en un banco del paseo; él le dijo: "¿Casilda, no te voy a dejar marchar ya tan tarde?". Así que te propongo que nos vayamos a mi casa, ¿vale? Pues te veo agotadísima. 
Ella dijo: "¡Gracias, estoy que me caigo de sueño!".
La tuvo que coger de la cintura, y a ella le parecía volar; no se dio ni cuenta, cuando de pronto ya estaba en una gran cama descansando.
Pues el mismo restaurante tenía un hotel de él.

De madrugada se hacía un pis y abrió la puerta, y allí descansaba aquel armario ropero... Hizo un pis y se volvió a su cama y ya hasta el día siguiente. 
Desayunaron y desde entonces jamás se separaron y fueron felices para siempre.
Enrique Nieto Rubio.
Derechos reservados.  

viernes, 25 de febrero de 2022

**Una vida, que me pasó, mientras dormía.

 Una vida, que me pasó, mientras dormía, de Enricostro,

Yo iba paseando con alguien, que no sé quién era,

y pasamos, por una vieja calle, donde Vivían cerca unos tíos míos, y no sé por qué decidimos llamar a una casa, y preguntar por Pepe Rubio, mi tío.

Que yo sabía, que por allí ya no Vivían, bueno abrió un señor,

y me dijo:¿si me acuerdo de él, era una buenísima persona?, y acto seguido me marche andando.

Un poco más adelante encontré un gran portalón, era una nave inmensa como cocheras de autobuses, y al fondo había un gran corro de personas cantando.

Ese que venía conmigo, me dijo:¿esto seguro es una cesta?

pero yo seguí hasta el fondo, y allí estaba,

haaa no recuerdo su cara, pero sí sé que era bellísima.

Estaba en el centro de rodillas, me agaché y comencé a acariciarla, era de piel suave y tersa, y ya la quería a morir, la deseaba mucho.

Ella, como si de toda la vida, fuéramos pareja, nos marchamos y desde entonces hacíamos el amor constantemente.

Más yo era muy feliz con ella.

Pasaron muchos años, creo, pues ya teníamos cinco hijos.

Pero un día que llovía a mares, me encontré en una plaza que estaba en la entrada de aquella nave, y en su centro todo embarrado había una farola y allí dos niñas entre cinco y seis años, yo las conocía, pero no entendía nada.

Las tomé de la mano, y nos fuimos hacia dentro de la nave.

Ya a lo lejos se veía varios autobuses, llenos de personas y de tras de los autobuses, otras a pie que se marchaban.

Todo en aquella nave estaba desmantelado, no quedaba nada,

Yo me estremecí de dolor, pues no encontraba a mi amada.

Allí con mis queridas niñas, así que me asusté mucho viendo que aquello era el fin.

las busqué entre todas las personas que allí quedaban,

hasta que todo quedo vacío, solo basura por todos lados.

Salí con mis dos niñas, y mirando aquella farola, estaban mis cinco hijos, y todos eran pequeños de dos a siete años.

Así me acerqué a ellos y nos abrasamos todos,

algunos me llamaban asustados: ¿papá, papá?

Ya las otras dos se unieron a ellos.

No recuerdo si las dos primeras, eran mías, o de ella, pero eso a mí, no me importaba, nada.

Pero donde estaba su madre, mi esposa.

Recordaba que tenía un piso, y allí nos fuimos todos.

Éramos nueve en total y el piso no era muy grande,

Pues unos cincuenta metros.

Bueno, sé que tenía dinero en el banco, de otros tiempos a tras

pero no recordaba nada,

ya al partir, pusimos en aquella farola, un cartel grande amarrado que decía.:¿Asunción, vendremos todos los viernes a las once de la mañana, espéranos por favor?

Así fue pasando el tiempo, yo me refugié con mis hijos, y fueron creciendo con mucho amor, y cada día hablábamos de la mamá.

ya se hicieron grandes, algunos se me casaron.

un viernes cualquiera, cuando me acercaba hacia la plaza de lejos, vi una mujer de negro, sentada junto a mi farola, me acerque y dije:¿Asunción?,

Ella levantó la cabeza y nos miramos, estaba muy enferma y triste.

Ya la levanté y la puse de pie. Ella aún tenía esa belleza de los primeros días.

No sé cuantos años pasaron, la llevé a casa y entre mis hijas la lavamos y la metimos en mi cama.

El tiempo parecía haberse parado.

Entre médicos parecía no tener solución, y que le quedaba muy poco tiempo. 

Cada día, cada minuto, estuve cuidándola.

Pasaron unos meses, y parecía estar mejor.

Un día muy bajito, me dijo, que el día que la recogí creía que la dejaría abandonada, en aquella farola.

Y me dijo que la perdonara por haberse marchado, porque como se iba a morir, por su enfermedad no podría con los niños. 

Así yo la abracé sin ningún reproche, más ese dolor lo tendría yo para siempre.

Algunos años después, mi amada Asunción, que tanta felicidad nos dio.

 Falleció un viernes a las once de la mañana.

Enrique Nieto Rubio. 

derechos reservados.

Esta historia la escribí,

una madrugada que sobresaltado,

me desperté. SALUDOS a todos.  

 








 

lunes, 10 de agosto de 2020

**Extraterrestres*

 Resultado de imagen de postales de marcianos





 Extraterrestres.
Soy un forofo de estos seres, de otros mundos.
Todo lo leído y lo visto en documentales,
Y documentos desclasificados de algunos gobiernos.
Me lleva a pensar que, durante siglos, ellos quieren ponerse en contacto con nosotros, las personas de a pie.
Pero los gobiernos silencian las bocas de cuantos intentan decir algo de ellos.
Dicen los gobernantes que es para que el pánico no cunda y creo que es falso.
Mi deducción es que a estos seres de otros mundos los están matando cuando aparecen.
Y quizás muchos estén muriendo en prisiones, para su silencio.
Nos hacen ver que son malos y que vienen a apoderarse de la tierra, y creo que es falso. 
Ellos quieren ayudar a los más pobres y desvalidos; ellos han dicho a los gobiernos: 
No más guerras, no más chabolas, no más pobreza, no a tantos millonarios, explotadores y criminales de alto postín. 

Le han dicho que no asesinen a las personas por minerales, plata, oro, diamantes, pirita y muchísimas cosas que se sacan de la tierra.
Les han dicho: "No al petróleo que tanto contamina". Le han contado: 
Que la tierra se está muriendo por estos desmadres.
¿qué millones de personas se mueren de hambre?
Mientras los países ricos derrochan comida, tirando miles de kilos a la basura. 
Por eso los están matando a estas personas, de otros mundos.
Desde tiempos astrales nos estuvieron enseñando lo bueno, pero nadie escuchó nada.
Los silencian, para que el mundo no vea que entre cuatro se lo reparten. 
Y por eso hoy estamos atascados sin poder entrar en la nueva era del desarrollo mundial.
Ellos, los extraterrestres, están preparados, pero crearían conflictos con nosotros, porque tenemos los demonios dentro. 

Y hasta que el mundo no esté preparado, ellos no volverán.

Y esto será cuando todo lo dicho aquí arriba. Está arreglado. 

Nadie debe pasar hambre en el mundo, nadie debe sufrir por nada, no debe haber ninguna guerra, ni conflictos de nada.
Ni mafias, ni bandas de malhechores, ni nada de nada que sea maltratar a nadie; solo cuando esto se cumpla, entonces volverán.
Y entonces explicarán al mundo nuestro desarrollo desde los tiempos. Pues ellos lo saben todo de nosotros.
Los humanos han inventado miles de enfermedades.
que no tienen arreglo y muchas más que están en secreto.

Ellos, los de arriba, pueden curarlas todas y hasta el cáncer.
Pero no les dejan, porque se mueven muchos miles de millones en enfermedades. Y prótesis médicas. 
Y esto no cambiará, mientras no nos demos cuenta de que solo se vive una vez.
Y sufrir no es vivir, y el mundo sufre y llora, demasiado.
Esto es lo que yo pienso y dicen ellos que sí.
Enrique Nieto Rubio.
Derechos reservados de autor.

ym. c.doym.m.oo.98

viernes, 7 de agosto de 2020

**Abraham, un escultor de grandes obras de mármol.

 


Una mancha de semen sobre la Afrodita de Cnido
Abraham, un escultor de grandes obras de mármol.
Un día, se empeñó en que quería hacer a la mujer perfecta. 
A tamaño real, 
Buscó a las mejores modelos, y fueron muchas. 
Pero a ninguna la veía perfecta.
De cada una de las modelos, fue creando primero en barro. 
Y después, en yeso, de una, le sacó la cara, la mujer más bella del mundo; de otra, el torso, y así fue, día tras día, formando a la mujer perfecta.
Era un encargo de un multimillonario, que le pagó una gran suma de dinero.
Conforme pasaban los meses, su inquietud fue aumentando por esta mujer, que en el fondo no existía en la tierra.
Pasaban los meses y, estancado, no podía seguir; los taladros se les rompían, hasta que terminó dejando la obra a medio hacer.
Su cabello no encontraba pose para él, y se agobiaba, y llegó a un punto estresante.
Le devolvió todo su dinero a este hombre, diciéndole que le era imposible hacerla.
Sus temblores, cada vez más grandes y largos, terminaron con su botella en la puerta del taller.
Abraham soñaba cada noche con ella y hasta le hablaba; incluso hacían el amor, llegándose a enamorar locamente.
Se despertaba cada noche asustado y con muchos sudores; su obsesión era tan grande que apenas si dormía. 
Y se asomaba a verla, aunque la tenía con unas sábanas por encima.
Un día de primavera, se fue al parque a pasear muy relajado y extraño, con una paz tremenda y alegre; no sabía por qué, pero lo estaba.
Se cruzó con una preciosa mujer, con sus cabellos negros ondulados al azote del viento, que los acariciaba.
Ella lo miró de reojo, como diciendo: ¡Este es un loco! ¡Y aligeró el paso!
Abraham se quedó mirándola fijamente y se fue girando conforme ella iba pasando.
Firmando en su mente esos cabellos preciosos que llevaba, pero él no dijo ni palabra.
Se volvió inmediatamente hasta su taller, la descubrió y comprobó que su obra ya estaba completa, con esos cabellos vistos por él.
Él, sin darse cuenta, cada noche se levantaba y la fue formando inconscientemente.
Realmente era tan hermosa, que no fue capaz de deshacerse de ella, y en su pequeño jardín, que daba a la espalda de la puerta principal, allí en su centro, la puso y todos los días se sentaba frente a ella y le hablaba.
Todas las personas que la veían se quedaban enamoradas de esta estatua de mármol puro, blanco como la leche.
Y todos le hacían fotos, y terminó por hacerse muy famoso, aunque nadie pensaba que él era su escultor.
Enrique Nieto Rubio.
Derechos de autor. 

d.dd.doym.p.co.98

**Un día de domingo. (relatos.)

 Resultado de imagen de GRUPOS DE CHICOS Y CHICAS


Un día de domingo de Enri Castro,

Un grupo de muchachos de quince años decidió por primera vez reunirse para salir de paseo y, a su vez, ligar con las chicas que ese domingo vieron por primera vez.
Ellas en lo suyo, sin percatarse de que los chicos iban detrás, decidieron este domingo ir al cementerio.
No sé, era algo de una amiga que había muerto.
Y los chicos decidieron entrar detrás de ellas.
Resultado de imagen de GRUPOS DE CHICOS Y CHICAS
Quedaron maravillados de las grandes obras de arte que allí había de lujo, que están para morirse, algo precioso.
 Empezaron a cuchichear entre ellos, de las fotos que había en aquellos nichos, de niñas jovencitas, y los ángeles de mármol; todo les impresionó muchísimo. Uno de los chicos quedó rezagado de los demás, se quedó mirando una foto de una chica de su edad, preciosa, era como una diosa, y a este chico se le cayó una lágrima sin saber por qué.

Allí había un epitafio que decía: Mi querida niña, tú que en la flor de la vida te has marchado, por culpa de un conductor borracho, jamás te olvidaremos, cielo.

Imagen relacionada
Y al lado, un precioso ramo de flores relucientes; parecía no haber pasado mucho tiempo, pues bajo sus pies había muchas coronas frescas.
Este chico quedó extasiado, allí como hipnotizado, vamos.
 Lo llamaron sus amigos; de pronto reaccionó y salió corriendo, con escalofríos por la chica aquella. 
Ya continuaron toda la tarde detrás de las chicas; bueno, eran muy cortados y solo las siguieron de buen rollo toda la tarde, pero al llegar al barrio, uno atrevido se pegó a una de ellas y entabló conversación, y así se fueron incorporando los demás, menos este último, que se fue sin decir siquiera adiós.

Los demás quedaron para salir otros domingos, y allí acabó la tarde.

Este último llegó a su casa con mucha pena, y se subió a su habitación sin cenar siquiera.
Su mamá intentó hablar con él, pero él no quería escucharla.

Resultado de imagen de GRUPOS DE CHICOS Y CHICAS
Ella, preocupada, llamó a uno de sus mejores amigos por teléfono, y dijo:
¡Hola! ¿Eres Juanito?
¡¡Sí, soy yo, ¿quién eres!!
¡Soy la mamá de Luis!
¡¡Ah, y qué quería!!
¡Pues verás, ha venido Luis muy triste, y se ha subido a su habitación y no ha querido hablar conmigo! ¿Qué ha pasado? ¿Os habéis peleado o qué?
¡¡No, nada de eso, hemos estado toda la tarde juntos, solo que al final, cuando volvíamos, él se ha marchado sin decir nada, y no sabemos más, pero nadie de nosotros se ha molestado con nadie!!
¡Gracias, Juanito, no sé qué le pasará, adiós, hijo!
¡¡Adiós, señora.!!

¿Quién era? Dijo la mamá de Juanito. 
¡¡Nada, la mamá de Luis, que dice si le ha pasado a su hijo algo, que ha llegado triste, no sé, no sé, mamá.!!
Así acabó la conversación entre ellos.

Al día siguiente, se vieron todos los amigos en el instituto, pero

Imagen relacionada
A nuestro amigo Luis algo le pasaba, seguía triste y cambiado, parecía otra persona.
Pero entre ellos, no prestaron gran atención al problema; solo Juan preguntó a Luis, pero este no contestó nada.

Así transcurrió la mañana y los próximos días.
Pero solo había un matiz en estos días.
Que nuestro amigo Luis llegaba a casa, algo más tarde que de costumbre.

Su mamá le decía: ¡Has venido más tarde, ¿no?!
¡¡Ah, sí, es que me he entretenido un poco!! 
Pero igual de soso y distante.

Así pasó mucho tiempo, llegando tarde y el siguiente domingo, salió solo; él no decía nada a nadie, y los próximos domingos, también y los sucesivos.

Ya era como un desconocido para sus padres, como si tuviera ya veinte años, por lo menos.
Pero estaba más contento, días después, y hasta sonreía, a su mamá abrazándola y con unos suspiros de alivio, nada más entrar a la casa, pero la madre sabía que algo le pasaba a Luis.

Un día decidió hablar seriamente con él, en su habitación, y al fin consiguió sacarle la verdad.
Era un buen chico y jamás le mentiría a su mamá; le contó que estaba locamente enamorado de una chica muerta que vivía en el cementerio.

Imagen relacionada

Imagen relacionada
Resultado de imagen de cura confesando a una mujer
Después fue a un psicólogo y trató a este chico un tiempo, pero no surtió efecto.
Luis cada día estaba más delgado, pero eso no le impedía que en sus estudios flaqueara; es más, seguía sacando sobresalientes.

Un domingo de aquellos, alguien de la familia de la difunta vio a este chico y se lo comentó a los padres de la difunta. Que visitaba aquella tumba todos los días y domingos incluso, los familiares preocupados de lo que sucedía, pues no entendían quién era aquel chico, pues esta niña nunca tuvo novio ni nada, solo amigas, ni siquiera un amigo.

Luis estaba al borde de caer enfermo, pues ya casi ni comía.
Un día, una hermana de la difunta decidió ir al cementerio a investigar.
 Al entrar por la verja del cementerio, vio a este chico, de rodillas y hablando con la difunta; bueno, supongo que con aquella foto, claro.

Ella llegó por detrás y le tocó el hombro, diciéndole: Tú, ¿quién eres? Él, al volver la cara, la vio, y se desmayó.

Resultado de imagen de parejas junto a la tumba de su hermana

Ella tomó el celular y llamó a emergencias, avisando que un chico estaba allí, en el suelo. Llegaron con una ambulancia, y la chica se metió con él en ella. Hasta el hospital.

Allí quedó ingresado y la chica con él, pues estaba inconsciente y no podían avisar a nadie, pues "quién era".

Al caer la noche, la chica llamó a sus padres, diciéndoles dónde estaba y les explicó todo lo ocurrido, para que estos no se preocuparan, y que se quedaría toda la noche con él.

A las doce de la noche, él despertó pidiendo agua; ella le dio de beber con una pajita. Él, creyendo que era la muerta y creyéndose que estaba en el cielo con ella, le dijo:
¡¡Me he muerto, ¿verdad?, y por fin estaremos juntos!!

Imagen relacionada
Ella le tomó la mano y diciéndole:
¿Cómo estás y quién eres?
¡¡Soy Luis, no lo sabes!!
¡Yo soy Laura, hermana gemela de la chica que está muerta!

Como les dieron calmantes y relajantes, este solo le dio tiempo a decirle:
¡¡¿Por qué no llamas a mamá!!
Solo le dio el número de teléfono y quedó durmiendo.

Laura llamó a su mamá y le explicó dónde estaba su hijo, pero que no se preocupara, que estaba bien.

Y la mamá le dijo: "¡Voy para allá, no lo dejes solo, por favor!".

Cuando llegó la madre de Luis y entró por la puerta, vio a una preciosa muchacha de ojos azules.
Rubia muy linda, sí.
Le explicó que se había enamorado, locamente, de su hermana muerta, y que llevaba muchos meses yendo al cementerio y que ella no podía hacer nada por él.

Y así se tiraron toda la noche, las dos hablando de todo lo ocurrido.

Resultado de imagen de madre he hija hablando
Hasta el día siguiente, que le hicieron a Luis toda clase de pruebas, y a las once de la mañana, les dieron todos los resultados, y solo le sacaron algo de anemia, y tenía un poco de endeblez, por comer poco.

Le dieron el alta y se marcharon, todos juntos. Laura lo acompañó hasta su casa y estuvo con él todo el día, y así comenzó una nueva amistad, que le duró muchos años, que ya casados y con dos preciosas niñas, igualitas que su mamá, vivieron felices para los restos de sus días. Y además, todos los domingos le llevaban flores a su hermana.
FIN.
Enrique Nieto Rubio.
Derechos de autor.
c.dj.doym.yd.co.68.

Imagen relacionada

jueves, 6 de agosto de 2020

**La mujer perdida. (relatos Para Mayores).

Resultado de imagen de casitas de campo


Aquí en esta casita,

Vivía un humilde granjero de 50 años.

Vivía solo y con toda clase de animales de granja. Resultado de imagen de postales de hombres de 50 años



Él era muy feliz aquí, pues lo tenía todo cuanto podía desear. Y por apodo le llamaban Carlos.

Pues de vez en cuando, se marchaba al pueblo.

A comer y divertirse en la cantina.

Aunque últimamente, no se le veía por allí, ya que el pueblo, estaba a 30 Kilómetros de donde vivía. Se dedicó a construir una preciosa baya que iba pintando en blanco.

Resultado de imagen de vista de una baya blanca de una granja

Un día de agosto, que hacía una calor tremenda. Estaba liado como de costumbre, alzó su vista al horizonte,

Cuando vio un busto a lo lejos, desplomándose en el suelo. lo vio de re filón, sin fijarse siquiera.

Y supuso que sería un animal. Pero como tenía mucho tiempo. Y ya estaba algo cansado de la brocha. Decidió ir a ver que era. 

Cuando se acercó, vio que era una mujer.

Imagen relacionada

Vestida, de unos 30 años.

La ayudó a levantarse y la acercó a la casa, pues estaba como perdida y parecía una momia en su forma de andar. Carlos le dio agua cuando pasó un rato; ella abrió los ojos y lo miró, pero parecía que ni lo viera.

Carlos, viendo que no respondía, la tumbó en una hamaca que tenía en el porche.

Resultado de imagen de mujer desmayada en el campo

Allí estaría más fresca, así que la dejó descansar.  

Él creyendo que, cuando se repusiera, seguiría en su caminar. 

Se ha echado la noche, y ella sigue allí tumbada.  Intenta hacerla reaccionar, haciéndole preguntas de quién era y qué hacía por allí. Pero ella, como si estuviera muerta, él le dio agua varias veces.

 Y ella parecía tranquila, como drogada o algo así. Él no podía hacer más por ella, pues no respondía a nada. 

Intentó darle de comer, pero ella no se inmutaba.

Así que opto por meterla en una pequeña cama, que tenía en su salón, y él se marchó a su habitación. 

Resultado de imagen de mujer desmayada en el campo

Estuvo toda la noche con la puerta abierta, por si ella se quejaba o algo así.

Estuvo hasta las cuatro, de la madrugada viendo la televisión. Hasta quedarse rendido.

A la mañana siguiente, se levantó y vio que la mujer estaba sentada en el porche, mirando la salida del sol.

Carlos le dio un tazón con leche y galletas, pero ella no hacía nada, así que se decidió a dárselas con una cuchara.

Bueno, ella abrió la boca y se las fue comiendo, poco a poco, hasta comerse el tazón entero.

Menos mal, dijo él.

Ella se levantó y se dirigió al baño, que ni cómo lo sabía ella.

Hizo lo que fuera, y salió muy recta y se volvió a sentar.



Carlos le hablaba, pero ella como si no le oyera.

Así que se fue a su trabajo de diario y allí la dejó.

 Llegó al mediodía y, viendo que seguía sentada, la metió en la casa y la sentó a la mesa. Puso la televisión y preparó algo de comer.

Ella, fija en la televisión, como si no estuviera.

Así hizo una sopita, pero ella por sí sola no comía.

Así que se la tuvo que dar él, y ella la comió, como si fuera una niña pequeña.

Ya han pasado varios días, y lo cierto es que esta mujer tiene que bañarse, pues sus cabellos los tiene con muchos caíllos, de estos que se enredan tanto en el pelo. 

Carlos se los está quitando, poco a poco, y le da algún tirón que otro, sin querer, pero ella ni se queja siquiera.

 Él le dice: "¡Tienes que bañarte, pues estás muy sucia!".

 Ella solo lo mira, pero no responde.

Él ha llenado la bañera y la ha tenido que desnudar, completamente. 

Nude couple embracing in shower, mid-section : Foto de stock

Ella sigue de pie, sin pestañear; la ha metido en la bañera, con agua templada, y parece que le ha gustado, pero Carlos la tiene que enjabonar. 

Ya hacía mucho tiempo que no veía a una mujer desnuda y no paraba de soplar.

Una vez la enjabonó, la dejó un buen rato metida en la bañera, pues hacía una calor

Resultado de imagen de ella en la banera

Tremenda. 

Sobre las siete de la tarde, la sacó de la bañera y la estuvo secando con una toalla.

Él no quería ni mirarla, aunque estaba muy hermosa. Le puso una bata, que tenía en un armario; era de su madre, ya muerta hace años.

La sentó en el salón y le puso un plato de comida; ya parecía que reaccionara mejor y cogió la cuchara, aunque con algún trabajo, y se la llevó a la boca.

Carlos le preguntó: "¿Cómo te llamas?". Ella lo miró, pero era como si su memoria no la tuviera.

¡Bueno, tranquila!, le dijo.

Ya tarde la llevó a la cama y la acostó; ella sin más se dejó llevar.

Resultado de imagen de mujer desmayada en el campo



Sobre las cuatro de la mañana, 

Se sentía gemir, con mucha tristeza.

Él se levantó y se dirigió hacia ella.

Se sentó al lado y le dijo:

Chica en bata de baño Foto gratis

¡¿Qué te pasa?! Ella, como asustada, le puso la cabeza junto a él y cerró sus ojos, quedándose más tranquila.

Al rato, Carlos, ya cansado, se marchó a su habitación y hasta la mañana siguiente.

ya sobre las seis de la mañana, olía a café.

COFFE SEXY



Carlos, sorprendido, abrió los ojos y dijo: ¡Qué raro, qué es esto!

Se puso sus zapatillas y allí en la cocina estaba la mujer, preparando un buen desayuno a Carlos. Ella se dio la media vuelta, bien peinada, con un pelo precioso tanto arriba como abajo. Y le dijo:

¡Buenos días, señor, ¿se quiere sentar?! 

Él no sabía que responder, se sentó y ella le puso un delicioso desayuno, y le dijo: ¡soy María y tú! ¡Yo Carlos.!

María le pregunta: ¡¿Qué hago en tu casa? Y él le responde: ¡Hace algunos días, apareciste en un mal estado!

¡AH, pues no sé, no recuerdo nada!

¡ni quien eres! ¡No! ¡Y como que estoy desnuda.! Él se puso colorado como un tomate, y no sabía cómo responderla, y titubeando le dijo:

¡Sí es que ayer te tocó tu baño del día, jajajá! ¡Perdón!

¡Ay, no me habrás mirado, verdad!

¡No... para nada!

¡Ni me habrás tocado, verdad!

¡No... bueno, con la esponja, tenía que quitar todo el barro que traías!

¡Ay, ay, a saber qué me has hecho tú!

Ella sonriendo.

Lo cierto es que la mujer tenía que ser de buena familia, pues tenía un cuerpo muy bien cuidado.

Así hablaron de muchas cosas, menos de su pasado que no quería recordar.

Ella le dijo: «¡Aquí me siento muy feliz, y me quedaré para siempre!». ¡Si tú quieres, claro!

¡Y cómo no, iba a querer, si eres una mujer preciosa y hermosa!

 Con el paso del tiempo y poco a poco se fueron enamorando. Y vivieron muy felices en todos los tiempos; ella jamás recordó nada de su pasado. Llegaron a tener cinco hijos preciosos.

Fin.

Enrique Nieto Rubio.

Derechos reservados de autor.

Colabora en imagen.

Silvia Regina Cossio Cámara.

DA.D.DOYA.D.OO.98.


**Érase un hombre solitario.


Resultado de imagen de postales de hombres mayores

Érase un hombre solitario. De Enricostro.


Érase un hombre solitario, que vivía en una hermosa casa, de cuatro mil metros. 

Pues ya con el paso de los años, había realizado toda una vida. 

Tuvo, cinco hijos, tres mujeres y dos varones.

Resultado de imagen de fotos de una familia de 5 hijos

Ellos, crecieron de lo más felices. Una infancia, maravillosa,

con sus padres.

Su esposa, era una mujer preciosa, culta y muy, muy elegante. 

Además de múltiples criados, que se ocupaban de toda la casa.

A este hombre de su casa. Le llamaremos Adrián. 

Fue durante toda su vida maestro y espeleólogo. 

Él se perdía por las montañas, con su equipo, siempre descubriendo y encontrando. Grandes hallazgos.

A los treinta y cinco, murió su esposa, que aún hoy la sigue llorando. 

Pocos años después, sus hijos se fueron casando uno tras otro, y marcharon lejos, de allí, por cuestiones de trabajo. 

Y la casa, se le quedaba muy grande.


Sus sirvientes se hicieron mayores con él, y uno a uno terminaron, dejándolo solo.

Entonces comenzó a cerrar sitios de la casa, solo quedó su linda Nanita, una ama de llaves que era como de la familia muy querida por todos.

Resultado de imagen de postales de un palacio

Ella, crio a los niños como se suele decir.

Hoy, ya solo él se dedica a escribir, en los blogs, en su viejo ordenador. Pues la poesía era su sueño, que a su esposa la tenía maravillada siempre, y ahora supongo que en el cielo también la tiene.

Adrián. Este humilde señor, escribe cosas de amor y llanto, y para su consuelo, él elogia a cuantos amigos y amigas les comenta.

Pues en esta soledad, solo ellos son sus apoyos en esta vida, y los quiere y les agradece siempre, ese arropa miento y les ayudan a continuar, en su soledad. Resultado de imagen de postales de un hombre con ordenador.

Él solo así se siente vivo. Cuando no les comentan, él se siente triste y perdido. Que deja días sin escribir. 

Pero siempre hay esa luz que parece adivinar, su tristeza y le vuelve a comentar. Y él se pone de lo más contento. Pues así no se siente solo. Se siente vivo, porque con su lectura, aunque sea buena o mala, le alza su iluminación a su amada.

Adrián se tira noches enteras sin dormir apenas, ha veces queda en su butacón durmiendo. 

Con solo la luz de la pantalla del ordenador.


Resultado de imagen de postales de hijos en navidad

Sus hijos, aunque no coinciden todos, solo vienen en Navidad. Y les piden. Que se vaya con ellos, pero él no quiere molestar a nadie. Y en reyes. les compra muchos regalos a todos. Porque, aunque esté muy mayor, sigue la pista, a todos los nietos, que van viniendo al mundo.

Ya este año, no han podido venir ninguno, y ha decaído mucho.

Tanto es así, que ha decidido hacer un hogar. De personas mayores, y uno de sus hijos, que no le ha ido bien el trabajo. Le ha dado el visto bueno y será quien lleve esta residencia.


Se ha traído a su mujer y a sus hijos, a la casa, y les han dado vida todos.

Adrián se siente mucho mejor. Ya rodeado de nietos y muchos amigos de su edad, que entran en su habitación a incordiarlo, para que se una a la partida de dominó.

Esto le está haciendo un gran bien, pues incluso deja de pensar en su amada. Y vive la realidad de otra manera.

Los viernes, da fiestas en su salón, un salón inmenso. y con todos se lo pasan maravillosamente. Él incluso osa bailar con la más guapa, señora que allí vive, con todos.


Resultado de imagen de personas mayores bailando

Un día no muy lejano, él dará el paso a la otra vida, como el hombre más realizado, y más romántico. 

Pues sus poemas han vuelto a renacer, entre sus lectores. 

Posdata.

Cuando comentamos, a otras personas, no solo le incentivamos a seguir. Si no que fomentamos su memoria para que siempre siga viva, y no envejezca ni se sienta nunca sola. O solo, nunca, sino que también nos tienen y nos necesitan. pues somos parte de ellos, y ellos de nosotros. 

No vale solo escribir nosotros, no tiene sentido, si nadie nos comentan,

hay que aprender a dar un poco de nuestra amistad.

Saludos a todos, es, una inspiración, de buenas tardes, noches.

ENRIQUE NIETO RUBIO.

DERECHOS RESERVADOS DE AUTOR.


yd.da.doym.r.oo,98.