sábado, 10 de febrero de 2024

**Acércate mujer.

 


Acércate, mujer.
 Que quiero recordar contigo.
Los momentos del ayer,
de aquellos recuerdos vividos.
*
De esas noches,
 que eran tuyas y mías,
de esos suspiros de pasión,
que vivíamos entonces,
Rodeándonos de besos y de amor.
*
Y en esas dunas de plata,
donde nuestros cuerpos,
Inmaculados se bañaban.
*
Off, mi adorada mujer,
Qué loco me ponías entonces.
Cuando el tan adorado sol,
Acariciaba tu cuerpo.
Qué bronceado lo ponía.
*
Mientras yo en mi mirar,
Te iba siguiendo en aquella linda playa.
Entre olas de plata, tu cuerpo relucía.
*
Yo que por ti moría, y vivía a la vez,
No parecías humana, sino una diosa.
Que de las aguas brotabas.
*
Ooo, mujer, ven, quédate conmigo.
Que te pueda yo tener.
que nunca sería un castigo,
Aquel recuerdo del ayer.
*
Pues ya está vivido.
 Y disfrutado a la vez.
*
Enrique Nieto Rubio.
Derechos de autor.

viernes, 2 de febrero de 2024

**El escarabajo pelotero. (cuento)

 


El escarabajo pelotero (cuento)

Una mañana de agosto, un precioso escarabajo pelotero

Paseaba por el campo pegando trompazos a todo cuanto enfrente de él encontraba.

Así un buen rato, pues buscaba una hembra hermosa que por allí rondaba.

Al volver un tronco seco bien grande, un gran vendaval allí ocurrió.

Parecía como un huracán, pero sin serlo, claro.

El viento se lo llevó volando, y medio kilómetro más adelante, de un trompazo se pegó contra una gran montaña de excrementos de vaca que el granjero allí posó.

Hundiéndose hasta el fondo de aquel monto de mierda. "¿Uy, qué me quemo, coño?", dijo dentro del monto.

Salió pitando hacia arriba, y dijo: Joder, qué mierdón, que me vuelvo loco, ¿me la quiero llevar todo?

Pero al alzar una de sus patitas viendo aquella exageración de mierda, pues más alta que un camión, cayó de espaldas y riendo, arrastrando aquel montón.

 Fue dando vueltas y vueltas, haciendo un buen pelotón.

Medio metro que tenía aquel albondigón, y sigue dándole vueltas hasta llegar a donde empezó.

Allí que lo vio ella, que hasta parecía un rey, en lo alto de aquella mierda, sonriente como es él. 

Ella se volvió loca, saltando un montón de la alegría.

 Y él la miraba, pues ella sería su amor.

Un agujero hizo en la bola, y allí a ella la invitó, metiéndole aquella cola, y entera que la preñó.

Ufff, decía ella, que toda se la clavó, y pronto pondría sus larvas en aquel gran mierdón.

Y de allí comería la familia, dándose un gran festón.

Enrique Nieto Rubio.

Derechos de autor.