viernes, 18 de octubre de 2024

**Los niños y el perro Ruffo,

 

Una mañana muy temprano, unos niños fueron abandonados en el bosque; sus papás los dejaron en un banco y les dijeron
Hijos, no os mováis de aquí, que pronto volveremos.
Bueno, el caso es que sus papás estaban muy necesitados, y a lo que fueron era a robar la caja de ahorros del pueblo.
Ella sacó un hacha que tenía debajo del vestido, y él llevaba una pistola.
Pero la mala colaboración entre ambos, por no calcular los movimientos de ellos mismos.
No se dieron cuenta de que esa mañana esperaban un cargamento de billetes de Prosegur.
Estos, al entrar después de ellos, sacaron las pistolas, matando al marido que estaba en el medio de la caja de ahorros y después a ella, que iba a atacar a la cajera.
Llevaban unos pasamontañas los dos.
Los niños esperaron toda la mañana y muertos de frío,
Pero de pronto apareció el perro Ruffo; este los miró como diciéndoles que lo siguieran.
Ruffo echó a andar después de dejarse querer por los chicos, que, tomando confianza, les hizo que lo siguieran.
Cuando alguno se quedaba rezagado, Ruffo le daba un empujoncito para que anduvieran.
Así el perro los llevó a un albergue que era donde él vivía.
Él, pero cuando llegó, comenzó a ladrar y salió un señor.
Viendo que venían arrecios, los llevó a un comedor que tenía muy grande, y les dio de almorzar a los tres.
Ya este hombre les preguntó algunas cosas sobre sus padres y, como no venían, llamó a la policía y entendieron que los muertos en la caja. Eran ellos.
Este señor del albergue les dijo a la policía que si se podían quedar mientras con él, pues era fin de semana y no tendrían dónde dejarlos mientras.
Así que se quedaron con este señor temporalmente.
Él estaba dispuesto a adoptarlos, pues vivía con su señora, que no tenía hijos.
Así pasó el tiempo y muchos meses después la policía se había olvidado de ellos. Este señor mientras arreglaba los papeles de adopción, pues nunca los reclamó nadie.
Así fueron unos niños muy felices; jamás se enteraron de que sus padres murieron en un atraco.
Enrique Nieto Rubio,
Derechos reservados. 

viernes, 11 de octubre de 2024

**Viajando a un mundo nuevo, Facción.

 Año cinco mil.

Científicos de todo el mundo, pero solo los mejores.
Se han reunido en Japón.
Para llevar a cabo un experimento científico secreto.
Ya se han hecho experimentos con ratones, y ha sido todo un éxito.
Consiste en encogerlos hasta el tamaño de un átomo.
Los miran con microscopios y siguen vivos y en buen estado.
Ellos ni notaron el cambio.
Bueno, ahora quieren ensayarlo con personas sin que ellos lo sepan.
Solo sabrán que es un experimento y cobrarán un sueldo cuantioso.
A su vez, están fabricando una nave en minúscula del tamaño de la cabeza de un alfiler.
Será del tamaño de larga unos diez centímetros, pero eso muy fina.
Esta viajará casi a velocidad de la luz, rodeada de fotones negativos que viajarán con partículas positivas solares.
Siendo así, viajarán en dirección al sol, y harán un giro cogiendo fuerzas descomunales y enfocando hacia una enana roja a 40 años luz, que se ha investigado creyendo que puede ser apta para la vida.
Cogerán 20 parejas, no mayores de dieciocho y además con estudios de robótica y de ciencias que seguirán formándose en ella, y los siguientes descendientes...
Estos solo sabrán que estarán en una nave muy avanzada, con toda la mejor comida y bebidas, todo para cientos de años o miles de años.
Ellos jamás se darán cuenta de que son pequeñitos, pues la nave parecerá ante sus ojos gigantesca.
Vivirán en pareja y podrán tener hijos, y todas las libertades dentro de lo posible para que así sean los más felices de este universo y el otro.
Viajarán y vivirán, nacerán y morirán algunas generaciones, hasta llegar a ese planeta.
Cuando lleguen allí, los planes serán evacuar la nave, ropas y todos los alimentos que lleven.
Bueno, contando con que no haya fuerzas hostiles en ese planeta, habrá un dispensario de armas de defensa que es secreto y solo se abre una puerta secreta cuando aterricen.
Una vez fuera de la nave, todo el mundo, estos y todos los materiales, volverán a tamaño original.
Más todos creerán que la nave ha desaparecido, pues ante sus pies solo es el tamaño de una hebra de hilo.
Más a la vez han mandado diez naves más solo con reservas de alimentos que serán lanzadas en paracaídas desde el cielo y convirtiéndose en tierra a tamaño normal. Y esta vez con instrumentos de toda clase para sobrevivir. Continuará.
Enrique Nieto Rubio
Derechos de autor.