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miércoles, 9 de julio de 2025

**La humanidad.

 La mente humana.

La mente humana tiene casi un límite de pensamientos.

Los científicos más expertos dicen 

El Big Ben es el principio de la creación; una millonésima fracción de un átomo provocó todo lo que conocemos... bien.

Ellos dicen que eso fue una casualidad, pero las casualidades no existen; también dicen que el universo conocido podría replegarse. Creo que eso no es posible. Ejemplo: ¿Alguien ha visto alguna vez replegarse las ondas en el océano cuando se tira una piedra? Creo que no.

Otro ejemplo: miremos una cuartilla cuadriculada infinita.

Nos ponemos en el centro, en un solo cuadro metemos a la Tierra haciendo un punto con un bolígrafo, y en ese mismo cuadro metemos todo el universo conocido y el Big Ben... Eso en un solo cuadro es lo que corresponde con el infinito. Los demás cuadros supuestamente estarían vacíos; ¿no creen que es demasiado ese vacío...?

Yo pienso que el Big Ben ocurre cada segundo en el infinito, si lo queremos llamar así. Yo opino que el infinito es todo y todo está lleno de lo mismo: materia y energía, y no tiene fin...

Así que, en mi opinión, el Big Ben o nunca existió o existe cada segundo de nuestros tiempos... ¿Ustedes dirán?

¿Hay universos al infinito o no?

Enrique Nieto Rubio.

Derechos de autor.

domingo, 5 de enero de 2020

**Un Ángel imaginario. (pensamientos)

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Un ángel imaginario.
En una época remota,
 Decían aparecer ángeles.
 En especiales ocasiones.
 *
 Más hoy, en los tiempos que vivimos, 
 Ellos también se han transformado.
 Ya no llevan alas.
 Pero sí están aquí en la tierra.
Los hay a millones viviendo con nosotros. 
 Ellos, unos más lejos y otros más cerca. 
 Pero todos nos comunican bellos consejos.
 Para aliviar nuestros males y pesares.
*
 Siempre pasan desapercibidos para nosotros.
 Porque nunca pensamos claramente.
 Oímos lo que dicen.  
Pero no prestamos atención.
 *
 Y muchos también están.
 En nuestros pensamientos,
Hay que, cuando te escuchan,
 Te dicen y con mucha razón,
¿Eres un ángel, mi amor?
Ellos entran en las mentes.
 de tus amigos o compañeros,
 o a veces están.
 en algún desconocido,
 Que con palabras hermosas,
 Te dan consejos divinos.
 *
Siempre se puede probar.
 En la vida cotidiana,
 Solo hay que observar.
 Las buenas palabras,
 que salen de las bocas,
de aquellas personas,
 Que con corazón y sentimientos,
 Las pronuncian.
 *
 Pero ojo, que también está el ángel negro.
 *
 Ese que calumnia,
 Ese que insulta y maltrata,
 Ese que todo lo ve negativo y negro,
 que, por desgracia,
 También los hay a millones.
 En este mundo.
*
 Esos sí son los que no hay que escuchar.
 Siempre deben alejarse de nuestros pensamientos.
 Para que nuestra mente
 Viva en plena armonía.
Busca siempre lo positivo.
 Jamás lo negativo.
 *
En lo positivo está la belleza.
 La paz, la armonía,
 la cordura, el consuelo,
 Y el bienestar y mil adjetivos más.
*
Pero en negativo,
 El único aditivo que existe,
 Es no, no, no, no.
 *
La mente humana,
 Siempre debiera rechazar.
 Lo negativo,
Pues eso nos lleva,
 a sucumbir en nuestras memorias.
 Y nos guía a hacer daño.
 A los que más queremos.
 *
Si tú me dices que no me harás daño,
La felicidad será mía.
Si me dices que sí,
 Aunque nunca llegué
 La intranquilidad vivirá en mí.
 Por siempre.  
*
Si te pido un beso y tú me lo das
Me harás feliz, ya lo ves, es simple. 
*
 Él sí es más hermoso que él no.
 Por eso no, no, no es feo.
Quien escribe esto,
 Ángel o demonio
Uff,,,,,,,,
Será un ángel, tal vez.
 Fin
Enrique Nieto Rubio. 
Derechos reservados.



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lunes, 3 de marzo de 2014

**En el paraíso terrenal.


En el comienzo de los tiempos, Dios creó todos los universos conocidos y aquellos que no conocemos.

En nuestra galaxia hay una estrella que Dios la enfrió de un soplido, y con una inmensa regadera, empezó a echarle agua, de la cual salían millones de litros de agua, para así convertir esta estrella en planeta.

Es por ello que en el centro de la tierra aún está esta estrella, muy viva y reluciente. Como era tan bella, Dios decidió crear a una gran diversidad de seres vivos para que vivieran en esa hermosa estrella, a la que llamó Tierra.

El mundo comenzó a crecer rápidamente, y todo era belleza y maravilla en todos los sentidos. 

Los animales se multiplicaron dando lugar día a día a nuevas especies; los prados eran majestuosos, los valles y montes imponentes... todo marchaba en perfecta armonía.

La vegetación rodeó la tierra, hasta cubrirla en gran parte... y por doquier se podían observar árboles con exquisitos frutos y, por supuesto, las flores terminaban de engalanar este esplendoroso paraíso terrenal.

Así transcurrieron millones de años, cuando un buen día, sin saber de dónde, unos seres extraños arribaron al planeta. Tenían grandes cabezas y ojos prominentes... de muy baja estatura, como de un metro más o menos.
Unos seres extraños vinieron, de donde no sabe nadie; tenían grandes ojos, eran muy cabezones, de cuerpos diminutos y pequeñitos, sobre un metro de altura más o menos.

Dios los pondría quizás en otro planeta, de nombre desconocido para nosotros; o tal vez provenían de otra galaxia, la cual, al pasar muy cerca de nuestro planeta, aprovecharon la ocasión para visitarnos...

Dios le dio el don de la inteligencia, pues era muy superdotado en este sentido... y decidieron quedarse en la Tierra... y pronto sabían todo de sus habitantes.
Estos seres guarros se tiraban a todo lo que se movía, provocando así infinidad de deformaciones entre los seres vivos... pues nacieron animales rarísimos, con dos cabezas, y muchísimos más.

Es por ello que existen "seres mitológicos"... Esto sucedió por algún tiempo, hasta que encontraron unas preciosas primates, subidas en un frondoso árbol, a quienes, al verles el rostro tan angelical y cuerpos exuberantes, dijeron: ¡Guau! ¡Qué hermosas y monísimas están!
Las engañaron tirando unos plátanos al suelo, y cuando fueron a recogerlos, las hicieron suyas cuantas veces les vino en gana... y con el tiempo, formaron una "amistad" muy especial con ellas... sus apegos eran divinos, por lo que juntos convivieron cientos de años.

Conforme transcurrió el tiempo, se fueron transformando en una nueva raza... mucho más parecida a la que originalmente Dios creó para este planeta, pero de inteligencia superior; puesto que los primeros habitantes carecían de entendimiento alguno, y gracias a los genes de estos seres invasores, los terrícolas obtuvieron por igual ese don.
O sea que la inteligencia la adquirimos gracias a ellos.
"¡Ni te creas todo lo que lees, ni ignores todo lo leído... pues de aquí, lo que tú has vivido!" Jajajá.
Enrique Nieto Rubio.
*Derechos reservados*
Colabora en imágenes.
Silvia Regina Cossio Cámara.

lunes, 30 de diciembre de 2013

**Conquistando a una mujer. (en protesta).




A la mujer amada,
 Se la conquista con frases hermosas.
 Con halagos y flores
Con infinitos te quiero,
 Te amo... Te ansío en la vida.
 y en la muerte.

...con hasta deseo en el fondo de los infiernos...
Con todo tu ser y corazón.


Amigo... si ella tan solo sentir, ⁣
 Y vibrar... ¿Por qué tan difícil es?
 Darle buena vida, haciéndola rejuvenecer.
 ...y sentirse más bella...

Y aún más, si fuera preciso;
 ¿Inclusive hacerla sentir más grandiosa?


A una mujer, imposible es conquistarla.
 Con riñas y tampoco con penas. ¡No!

Y nunca jamás se le conquista.
 ...con amenazas a nuestra propia integridad... ¡No!

Pero sí con sonrisas, encantos y con algún chiste o broma inocentes.

A la mujer soñada no se le puede conquistar.
 con sucias artimañas, 
con soberbia, ni con imposiciones,
 o asumiendo posturas machistas;
Y mucho menos con chantajes.
 y ridículos lloriqueos; o mezquindades.
Si amas a una mujer, respétala.
 ¡Y dale su libertad...! ¡Ámala! ¡No la menosprecies!
Siempre hazle sentir y vibrar...
¡Sí! ¿No es mucho pedir, verdad?
¡Eso! Inventando constantemente,
 Hermosas palabras y detalles de amor.

Porque cada mujer en este mundo terrenal
 Merece el mayor de nuestro respeto... 
Puesto que ellas son la máxima creación...
y representan el sentir de la vida. 
Tanto así que, sin su presencia,
 La raza humana no sería posible.


Más algunos... no las valoramos. 
Porque cuando nos aman, las hacemos sufrir.
Si nos hacen saber que nos necesitan,
 Les hacemos desaires; y si nos lloran, ¡unununu!...
¿Qué tonta y molesta nos parece la mujer... verdad?... ¿Entonces?



Si no estás de acuerdo... dime tú:
¿Quién te crees... poco hombre y miserable pecador? 
¡Vil gusano nauseabundo de los pantanos!...
Para hacerla sufrir de forma tan cruel. 
Dime. ¿Quién te dio ese poder?


¿Acaso no se merece toda consideración?
 ¿La mujer que dices amar? Sin duda alguna. ¡¿Sí?!
¿Acaso no es más bello recitarle poemas de amor?
 ¿O decirle? ¡Te amo, cielo! ¡Claro que sí! 
¡Que coartarles sus libertades! 
...y vociferando como haces tú... 
¡Llamándole "#hija de &%"!

Enrique Nieto Rubio
*Derechos reservados*
Colabora en imágenes.
Silvia Regina Cossio Cámara. 

miércoles, 27 de noviembre de 2013

**Cuando la creación comenzó.




En una época, cuando la creación comenzó, 

...y los ángeles emigraban a los cielos... 

Un cóctel de amor y esperanza comenzó a brotar... 

Eran tiempos de magia y, sobre todo, de amor. 


Dios decidió que cada raza encontrará su pareja. 
Y en una armonía absoluta se empezaron a formar. 
Con el tiempo, todos los seres habitantes de este mundo 
Se fueron esparciendo sobre la faz de la tierra. 


Pero de entre todos ellos... Dios se enamoró. 

de una pareja en demasía especial y maravillosa; 
A quienes observó, se abrazaban con mucho cariño... 
Despertando de esta forma en Él toda su atención. 


En ese tiempo, Dios decidió que esta pareja 

Dominaría el mundo... y así mismo aconteció. 
La tierra se iluminó de singular belleza... 
Y todos vivieron en el paraíso terrenal. 


En ese entonces... esa gracia era para todo el mundo.  

Pero para ello... Dios impuso algunas normas que 
Deberían ser cumplidas por todos los hombres y mujeres. 
Sin embargo, un fatal día desobedecieron sus mandatos. 


Dios con sumo pesar y lágrimas en los ojos 

Se sintió tan desilusionado... que terminó por llorar tanto. 
Y tanto... que la tierra se nubló y así llovió por muchos años... 
Al final, el Creador decidió romper el trato con ellos. 




Desterró el paraíso de la tierra, para siempre... 

Así pues, por la falta de los hombres... animales y personas 
Se enfrentaban y terminaban matándose los unos a los otros. 
Sucedía sin importar raza, credo o religión... nadie estaba a salvo. 


Desde entonces, la pobreza, el terror y la desolación 
Se volcaron sobre todos los seres que habitaban el planeta; 
Pues la destrucción gobernó y la sangre envolvió la tierra... 
Y para infortunio de todos, esto prevalece hasta el día de hoy. 


Enrique Nieto Rubio 
*Derechos reservados.* 
Colabora en imagen.
 Silvia Regina Cossio Cámara.


<Dedicado a mi querida amiga y poetisa Trina Mercedes>