lunes, 24 de junio de 2013

**A ti mujer.



Siénteme cerca de ti, 
Siénteme con pasión.
Que quiero verte feliz.
 con mi dulce corazón. 

Siénteme en tus pechos, niña.
 Como si un niño yo fuera;
Que quiero sentir tu corazón.
 Con mucho cariño a tu vera.

No me despegues nunca de tu lado.
 Déjame aquí contigo.
¿Qué quiero ser de tu cuerpo?
 Como si me hubieras parido.

Y no me dejes caer.
 que quiero seguir contigo;
 Si quieres, seré tus besos.
tus sueños, o tu amigo,
 Ese que solo quiere
 Vivir junto a tu ombligo.

¡Porque quiero amor!
Que como un pinchazo en tu piel me poseas. 
¡Para de esta forma!
 Muy pegado me llevas...
¡Y así estar siempre contigo y a tu vera!

Enrique Nieto Rubio
*Derechos reservados*
Colabora en imágenes.
 Silvia Regina Cossio Cámara.

lunes, 17 de junio de 2013

**La madre de mis hijos...




Hoy he estado con la madre de mis hijos.
Ella es la diosa del amor y del deseo.
Toda la tarde juntos... hemos hecho el amor.
Todo este tiempo a su lado, ha sido maravilloso.
Es una chica fantástica, hermosa y esbelta.
con una cintura de avispa, y una carita preciosa,
Dulce como la miel. Quizás vivamos juntos.

Ella es amable y cariñosa; atenta como la flor.
Que mira siempre el agua, como teniendo sed.
Como las nubes que flotan en el aire, sintiéndose caer.
Hoy hemos ido a bailar, toda la noche hemos danzado; llena de dulzura, es, poseedora de rostro amable y sincero.
Ha sido una eternidad vivir tanto tiempo en soledad.
Hoy me siento libre, como pájaro que vuela por doquier.
Ella me mira con dulzura, mas yo me siento avergonzado.

¡Tanto tiempo perdido!
¿Cómo es posible que pude resistir?
¿Sin sus caricias, sin sus dulces y amorosos susurros?
Hoy ella me brinda su aliento, y me hace rejuvenecer,
Me siento joven y vivo... como nunca antes me sentí.
Tanto amor que me he perdido, por culpa de un error...
De un error cometido con otra mujer.
¡Estúpido de mí!
Pues más de diez años en coma.
Han pasado en la oscuridad de mi ser.


Porque un día en busca de otra salí.
Y a otra mujer yo conocí.
Y en la peligrosa curva de la muerte,
Sin querer, yo me vi.
Hoy por fin he despertado.
Después de tanta oscuridad;
Y con la muerte he hablado.
El que decide cuánto esperar.
Más Dios me ha reprendido.
Por ser insolente y mezquino.
Más la penitencia me ha levantado.
Y me ha dado su perdón.
Me ha dicho:
Deseo que disfrutes.
Este tiempo que te doy,
Pero esto será con una condición:
La cual después te diré.

Continúo con mi vida,
Mientras el tiempo,
Sigue su camino.
Viviendo intensamente,
Como si fuera un pequeño chiquillo,
Mas yo siento la muerte.
Como si la tuviera en el bolsillo.
Es mi chica, de todas la mejor.
Vivimos en armonía...
Con los chicos de la mano,
De la mano y del alma mía.
Hemos repetido nuestro amor.
El deseo del placer.
Ella me entrega su vida,
Todo a cambio de mi querer.
No puedo vivir sin su amor.
Sin ella me siento perdido.

Siempre la quiero conmigo.
No me separo de su lado.
Pues quiero sentir su olor y su calor.
Para sentirme vivo.
Cuando camina por mi lado,
Yo me agarro a sus pies.
Ella me pasa su mano...
su mano por mi cabello,
Y de forma coqueta me pregunta:
¿Qué te pasa, corazón?
Respondo: ¡Que eres todo para mí!
y te quiero mucho!
Y ella a su vez dice: ¿Sí ? Yo también.
¡Pero déjame trabajar!


A su lado han pasado nueve años más.
Y de nueva cuenta.
El Todopoderoso se ha presentado.
Para darme la condición:
Tú sabes que en siete días,
El mundo para ustedes construí.
Y a partir de este momento...
Los mismos yo te brindaré.
Para que puedas vivirlos,
Al lado de tu amor, como quieras.
Y después de cumplido este lapso,
A mi lado tú vendrás.
Enfermo y pálido me siento;
Y a mi amor le he contado.
Que me tengo que marchar.
para luego nunca más volver.

Ella, desconsolada, me mira llorando.
y pregunta ¿Por qué?
¿Por qué si yo te quiero tanto?
¿Él me quiere robar tu querer?
- Bueno... Él es el único que decide.
¿Cuánto tiempo yo estaré;
Y me dice que este es mi castigo...
Por culpa de otro querer.
Y yo no tengo reproches.
Porque Él me ha dado tu corazón;
Más ahora me lo pide...
y no comprendo por qué razón.
Pero en mi corazón te llevaré.
Y eso solo es para mí...

Para mí. Se ha agotado el tiempo...
El tiempo de mi vivir.
Yo te quiero más que a mi vida.
Y que el aire que respiro,
Más que el fuego del alma mía,
Porque tuyo es mi corazón.
No me llores, mi dulce amada.
Que yo contigo siempre estaré.
Pues haré un juramento.
Y este es que no, te dejaré de querer.
Incluso después de mi muerte,
Prometo que contigo yo estaré.


- Fin -





Enrique Nieto Rubio
*Derechos reservados*
Colabora en imágenes.
 Silvia Regina Cossio Cámara.

viernes, 14 de junio de 2013

**Así empecé....Malos tratos.



A los dieciocho años, tú me amabas.

A los veinte años, solo me querías.

A los treinta años, tú me despreciabas.
A los cuarenta años, ya ni existía.
A los cincuenta años, me pegabas.
Me pregunto:... ¿Ya no me quieres? ♥


Enrique Nieto Rubio
*Derechos de autor*
Colabora en imágenes.
 Silvia Regina Cossio Cámara.

martes, 11 de junio de 2013

**La escoba mágica. (cuentos).



Sabina, una niña, dentro de su habitación, jugaba con su casita de muñecas. 
Un día, un hada mariposa entró por su ventana y se le paró en su nariz.
Jajajajaja,
- ¿Qué haces, hada mariposa? ¿Me haces cosquillas? ¿Quieres jugar conmigo?   
 El hada mariposa le contestó:
¡Claro que sí!, ¿si no para qué crees que he entrado por tu ventana?


¡Ay, mariposa linda, ¿quieres jugar en mi casita de muñecas?! 
Sí, claro, a ver, ¿por dónde entró?
¡Va, pero no ves la puerta!
-¿Así que distraída... por aquí?
El hada mariposa entró en la casita de muñecas y se sentó en una de las sillas... Saltaba en su cama y hasta abría los armarios; lo estaba pasando, yupi, con todas las muñecas.
Sabina no paraba de reír, ja, ja, ja.
    Ella, para que su mamá no la molestara, decidió atrancar la puerta de su habitación, ya que su madre siempre estaba pendiente de ella, ya que la niña estaba un poco milita.

Tal como era de esperar tocaron la puerta:
¿Sabina, hija, estás bien?
¡Sí, mamá, estoy bien!
¿Vale, hija?
El hada mariposa tenía una escoba mágica y, con ella, se puso a barrer toda la casa. Diciendo:
¿Todo esto está muy sucio? Hay que ver cómo está todo.

- ¿Sabina, me quieres ayudar?
¡Sí, claro que hago!
¿Toca mi escoba y serás pequeñita como yo, quieres?

¡Sí, yupí, gracias, hada mariposa!
Sabina tocó la escoba y de pronto se convirtió tan pequeña como el hada mariposa.
Empezaron en aquella casita, jugando las dos; tomaron té y hasta se echaron una buena siesta.

Sabina, tumbada con sus manitas debajo de su cabeza, preguntó:
¿Hada mariposa, podríamos salir a dar una vuelta?
¡Claro que sí! Dime dónde quieres ir.
¿No sé... a la calle, al campo?, a dar una vuelta por el mundo... ¿No?
¡Vale, súbete en mi escoba que nos vamos!
Subieron en la escoba, no sin antes esparcir por la casa unos polvos mágicos, para tener a los papás tranquilos, y surcaron mares, tierra, y llegaron hasta la luna, donde descansaron un rato y tomaron el sol en unas maravillosas playas que allí había.
 
Seguidamente, bajaron hasta unas nubes esponjosas, blancas como la leche.
Se quedaron allí jugando y saltando todo el día.
Era hermoso; desde el borde de las nubes esponjosas veían las casas de la ciudad muy pequeñitas.
Así estuvieron disfrutando de lo lindo. 
Sabina le pidió prestada la escoba al hada mariposa.
Ella se la brindó preguntándole:
¿Qué vas a hacer?
¡Voy a barrer todas las nubes, y las pondré lícitas! 

¡Ah! ¿Vale? ¿Yo soplaré los picos para que se vayan?
Dejaron en el cielo un largo reguero de pequeñas islas de nubes.
Después, comenzaron a saltar de nube en nube; disfrutaron de lo lindo. 
A media tarde, se bajaron de las nubes en un hermoso prado que allí relucía, lleno de flores; allí, toda la tarde, saltaron de flor en flor entre preciosas margaritas que olían maravillosamente.

Jugaron con los insectos, cantaron con los grillos y hasta jugaron con las ardillas. 
Ya casi de noche, Sabina le dijo al hada mariposa:
 Hada, la luna desde aquí, ¿verdad que se ve preciosa?
¡Sí es preciosa y allí cuando hemos estado, también lo es!
¡Subimos a ella, otra vez!
-¿Bueno, si tú quieres?
-¡Sí, sí quiero!
¿Vale? Agárrate a mí, que volaremos muy alto.
Cuando llegaron, de nuevo le dio por coger la escoba mágica, y se lio a barrer toda la superficie de la luna, y la dejó que brillara de limpia.

 Se tumbaron en un sitio precioso, y plantaron hasta unas plantas moradas, preciosas, que también eran mágicas. 

Ya era muy tarde y su mamá estaría muy preocupada.
Bajaron y miraron a través de la ventana, viendo que sus padres estaban de lo más tranquilos; estuvieron jugando el resto de la noche, hasta quedar rendidos.
El hada mariposa, viendo que la niña estaba exhausta, la volvió a su estado normal y abrió la puerta de la habitación, acostándola en su cama, y durmió como los ángeles, aunque en sus sueños seguía jugando.
Con el hada mariposa.



Cuando la mamá
Entró en la habitación y la vio durmiendo; no quiso despertarla.
Y la dejo dormir toda la noche.

El hada mariposa decidió volar a la otra parte del mundo, que allí era de día.
 Se montó en su escoba mágica y hacia allá voló para hacer feliz a otras niñas. 
Y si alguien no cree en este cuento, que mire a la luna cuando sea luna llena, y se fije en su centro, y verán allí una hermosa flor morada. 
Colorín colorado, este cuento ha sido narrado.
Este cuento va dedicado a todos los niños y niñas piel de mariposa, con todo mi cariño. 

Resultado de imagen de niñas piel de mariposas

ENRIQUE NIETO RUBIO.
*DERECHOS DE AUTOR*
Colabora en imágenes.
 Silvia Regina Cossio Cámara.