domingo, 16 de octubre de 2022

**Un sol para ti. (poemas).

 



En poema Un sol para ti, de Enricostro.

Hoy quedaré en la playa.
para encontrarme con mi amor,
Y regalarle de mis propias manos.
Lo más hermoso, este gran sol.

Para que la tenga siempre bella,
y hermosa como él,
Que un amor sin una estrella,
Tenderá a fallecer.

A ti, mi adorada amiga,
Tú, hermosa como este sol,
Te lo pongo en tus manos.
Para que alumbre nuestro amor.

En esta playa, yo me postro,
Rindiéndome ante ti.
Delante de este inmenso océano,
que nos verá relucir.

Y que nunca se te apague,
será la luz de mi vivir,
Como tú serás, cariño mío,
Esta luz de mi sentir.

Vivamos siempre unidos.
con la esfera de la vida,
que reluzca los cien mil años,
Y que su llama siga viva.

Que la llama del amor,
No se pierda en esta vida.

Enrique Nieto Rubio.
Derechos de autor.

**Dos enamorados.

 


Dos enamorados,
que corriendo por la playa van,
después de haberse enraizado,
Para siempre en la felicidad.
*
Llenos de vida y hermosura,
Las aguas sienten en sus pies,
y la espuma de las olas,
Los enlazan en su querer.
*
Que aunque esté algo nublado,
en su amor nunca empañará,
pues van tan ilusionados,
Que nada los podrá parar.
*
Que su felicidad será grande.
hermosa como este mar,
Vivirán una gran aventura.
De amor y felicidad.
*
Esto ya no hay quien lo pare.
Esto es todo amor.
correrán como locos,
hasta alcanzar una flor.
*
Enrique Nieto Rubio.
Derechos de autor.

**Rosinda una preciosa niña.

 


Rosinda, una preciosa niña,
Soñadora y llena de vida.

Esperando ese amor,
Que nunca llegará.

Pero ella aún sigue soñando.
A que lleguen sus papás.

Todas las puestas de sol,
y en su columpio siempre está,
Todos los días esperando.
A que lleguen no más.

Que aun pasando el tiempo,
Esos nunca llegarán.
pues quedaron en la cuneta,
Fuera de la ciudad.

Rosinda sigue esperando.
En este atardecer,
y las cigüeñas ya se marchan,
Para recogerse también.

Qué mala suerte tuvo.
Rosinda, en este sentir.
Pero llegará el día,
Quien se enamore de ti.

Rosinda, pasan los días,
y ya es una mujer,
y un pillín, que la vigila,
Ya se la quiere comer.

Y sus días de felicidad,
Para siempre ha de tener.

Enrique Nieto Rubio.
Derechos reservados.

**Nati y su osito. (cuento)

 

Nati era una niña muy buena, y buena en los estudios y en la escuela.
Pero vivía bastante lejos de la ciudad y por allí no, había amigos para jugar, así que los fines de semana, lo dedicaba a su viejo osito que nació con ella, y jamás se separaban.
Por las mañanas, le leía cuentos a su osito, pues en la cama era donde mejor estaba.
Y su mamá siempre le traía galletas.
Más cierto es que se lo pasaba maravillosamente,
Pues este cuento decía.
En un prado muy frondoso, corría un osito pequeño con una linda niña de trenzas doradas.
Saltaban, se revolcaban por la hierba e incluso comían miel de las colmenas.
Siempre Nati estaba riendo en su cuento, pues se metía tan adentro de él, que era vívido de verdad.
Cuando ya se cansaban, se sentaban a la orilla de un precioso arroyo de aguas cristalinas, y el osito atrevido se metía en el agua sigilosamente, mientras ella se tumbaba y descansaba.
Pero este oso nunca se cansaba, y con sus grandes manos, cogía el agua fuaaaa y la ponía chorreando.
Ella lo miró, diciendo: "¡Te vas a enterar, oso!". Saltando encima de él y terminaban los dos revolcándose en el agua y riéndose a montones.

Ya, cuando atardecía, el oso se sacudía y la completaba de mojar, jajajá, jajajaja.
Así ella se quitaba su ropita, y la ponía sobre unas piedras que la secaban muy pronto, pues esas piedras de tanto darles el sol hasta quemaban.
Ya cuando se secaba la ropita, se vestía y marchaban hasta su casita, donde estarían los dos, en su sillón, viendo la televisión.
Otro día, os contaré cuando Nati y su osito fueron a la feria y cómo lo pasaban, ¡síííí!
Enrique Nieto Rubio.
Derechos de autor.