Caminando por la playa,
Me puse a pensar.
Estaba amaneciendo.
Y al sol vi llegar,
Por el horizonte,
Juntándose con el mar.
*
Y sentada en una roca,
Con los dos me puse a conversar.
Qué tristeza me dio.
Verlos, pero sin hablar.
*
Las olas venían hasta mis pies.
Como queriéndome acariciar,
Y le dije al mar:
¿Cuántas veces has sido testigo?
De amores que en tus aguas
¿Se han fundido?
*
¿Y cuántas veces?
Historias de tristeza,
¿Tu mar has producido?
¿Por tu belleza y gran murmullo?
A la gente le causas
¿Un gran embrujo?
*
Y tú, sol, con tus rayos de alegría,
Y calor, ocultas una gran tristeza.
Dentro de tu interior.
*
Porque tu amada luna,
Es tu gran amor.
Y a la que nunca puedes alcanzar,
Porque cuando tú sales, ella se va.
*
Solo tus rayos que penetran,
Hasta lo infinito,
Tú que entras en su habitación.
Tú, con tu luz, acariciándole las mejillas.
Y que suavemente despierte.
*
Piense que yo le estoy
Dando los buenos días,
Y si la lluvia cae de improviso,
Y moja su piel, dile, triste lluvia.
*
Que son lágrimas de mi alma.
Que están llorando por él.
Belén Herruzo.
*
Compañera de pintura.
Esta poesía la escribí con 20 años.
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