viernes, 7 de agosto de 2020

**La máquina del tiempo.

 



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25-2-2018, a las 5 de la mañana
Me desperté a las cinco de la mañana con un extraño sueño, en el que despierto seguí soñando.
Alguien me dio un extraño juego; lo encontró en una vieja caja cuadrada y una litografía vieja y con personas alrededor grabadas.
Alguien tiró un camión de basura en un camino, que acostumbra la gente a tirar, aunque esto está prohibido, y ahí estaba.
Se componía de unas cintas de estas que los camiones llevan para amarrar; son cintas anchas, como de nailon, de tres metros cada una, pues eran cuatro.
En sus puntas tenía como unos adornos dorados que apenas pesaban nada.
Parecían como estas plomadas de los albañiles, que parecen como unos trompos alargados.
En su centro de las cuatro cintas era como estas peonzas de juguete antiguas que sonaban una preciosa melodía de unos 50 centímetros de grande.
Por lo visto, el juego consistía en que le metías como una especie de llave en su centro; era una cosa alargada y puntiaguda que era de cristal o cuarzo, algo así, y se suponía que aquello comenzaba a girar en el suelo y los niños comenzarían a saltar las cintas, todos a la vez, y aquel que tropezara quedaba descalificado, al menos eso parecía.
Pero aquello no funcionaba, así que me lo llevé a mi campo y allí pensábamos mi hermano y yo.
¿Qué le podría pasar? Mi hermano me dijo: "¿Seguro que lo han tirado porque no sirve?"
¿Sí, yo contesté, puede ser claro?
Lo extendimos en el suelo y quedó como las aspas de un avión, que abarcaba casi nueve metros de un lado a otro.
Era grandísimo.
Mirándolo detenidamente, descubrí en una de las cintas que estaba casi suelta por su junta; tenía como unos tornillos y la fibra estaba casi para cortarse. Así que la desmontamos del todo y la volvimos a montar, como debía de ir según las demás juntas.
Le pusimos su llave en el centro y nos dimos un susto de muerte; aquello, de pronto, se alzó medio metro del suelo y comenzó a girar y girar. Nos apartamos, porque veíamos que aquello era peligroso; giraba tanto que el polvo de todo el campo comenzó a girar también, como si de un remolino fuera, las hojas y todo.
Al rato era tal la velocidad que nos asustamos, que hasta los árboles se movían.
Parecerá ficción, pero se convirtió en un agujero de gusano que se levantó sobre cinco metros de altura y dentro era superhondo.
Apareció en el suelo flotando frente al agujero una cápsula de dos metros y de pronto quedó todo tranquilo y silencioso; solo se veía el agujero y la cápsula flotando. La tocamos y se abrió; era como dos asientos y una serie de botones marcadores y lucecitas dentro.
Nos miramos los dos y dijimos: "Entramos". Mi hermano, que es muy echado para adelante, dijo: Sí, cómo no?".
Y nos sentamos, yo delante y él en el asiento de atrás.
De pronto aquello se cerró y salió disparada hacia el centro del agujero, que desapareció inmediatamente.
Se ve que a la hora o cosa así aparecieron unos hombres de blanco y se llevaron aquel aparato y el juego, digamos, y así quedó todo; nadie sabe qué hicieron con él.
Bueno, pues sigo.
Viajamos tremendamente rápidos, supongo que a la velocidad de la luz, no sé. La máquina estaba programada, con unos números en una pantalla que se encendió encima de nosotros.
Y lo más increíble, no se asusten, pues raro, de pelotas sí es.
¡¡¿Dónde creen que aparecimos?!!
En Egipto, junto a las pirámides, pero estábamos en una cueva cerca de ellas, como trescientos metros o algo así.
La cápsula se abrió, y aquello era fantástico, era una cápsula del tiempo. Nos asomamos por la cueva con mucho miedo y, si les digo: allí había cientos de seres extraterrestres de dos o más metros.
de alto, 
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Y estaban construyendo las pirámides, pero aquello era cientos de kilómetros de un suelo de piedra y grandes torres con luces y postes muy raros.
Un corredor de estos seres que se perdían en la distancia, es como si lo estuviera viendo ahora mismo.
Sobre sus cabezas, a unos veinte metros, levitaban grandes piedras completamente cuadradas, como si en una cinta transportadora viajaran, y una gran maraña de estos seres, en el centro de las pirámides, con sus brazos estirados, las iban poniendo cada una en su sitio, sin tocarlas siquiera, y aquello corría mucho.
Supongo que en varios días las terminarían. Todas estas piedras salían de una gran montaña que a unos pocos kilómetros estaba, de la que hoy en día no hay ni rastro de aquellas montañas.
Y mucho menos de seres humanos; todo lo que nos han contado y hemos leído de esto es una gran mentira.
Pues esto es una base ALIENÍGENA y las pirámides en su centro son donde las naves se posan para aterrizar.
Pues en la Tierra estas naves es imposible aterrizar, pues sus motores de fricción se atorarían con el polvo.
Viendo esto, no podíamos salir y, mirando alrededor de la cueva, vimos dos hombres con trajes espaciales muertos; estos sí sabemos de dónde vienen, del futuro, como nosotros sí.
Algo falló con este experimento y murieron.
Así que nos metimos en la cápsula y se cerró automáticamente, y volvimos a desaparecer por aquel agujero de gusano. Y aparecimos en Perú y era lo mismo, nada de seres humanos, solo cientos de extraterrestres, pero estos no eran iguales, eran más bajitos.
Sí, así como estos, que vendrán de otros mundos.

Pero mi pregunta es: ¿dónde están los humanos?
Pero sí construyen igual que los otros, levitando las grandísimas piedras.
Quizás eso sea una nueva generación en la Tierra y nosotros seamos sus alimentos, quién sabe. No nos pararemos mucho; a investigar nos vayan a pillar. 
Los del futuro lo saben, se han dado cuenta de que estamos vivos y damos saltos en el tiempo.
lo que no sabemos, es si nos van a dejar volver, quizás no quieran que el mundo del futuro se enteren de esto.
Así que esta vez, vamos a manipular nosotros el tiempo y nos vamos al año 0.
donde supuestamente Dios hizo al hombre y la mujer.
Pero Dios nos ha pillado. Y nos ha dicho el porqué estamos aquí.
¿Venís del futuro por respuestas? No os bastó lo escrito en la Biblia, mi libro sagrado, ¿verdad?
¡Bueno, él solo se sentía dentro de un resplandor extraño!
¿Pero daba mucho miedo, sí, pues estábamos haciendo algo muy malo?
¿Pues lo ponemos todo entre dicho?
El gran Dios nos dijo: "¿Vean ustedes mismos?".
¡Y sí vimos un hombre y una mujer perfectos, relucientes e inmaculados, dos ángeles eran y muy felices!
¡Lo veis así? Yo los creé, pero ellos con el paso de los siglos han ido evolucionando sin mi consentimiento, a escondidas, y se han degradado ellos mismos, hasta donde estáis ustedes, la corrupción y el pecado, ¡pero creedme que eran perfectos!
Pasará un tiempo de miles de años y otros seres gobernarán la tierra y se mezclarán las razas. Después de estos, vendrán otros y otros; os harán esclavos y yo no podré hacer nada, ya que a ellos también los creé, en sus correspondientes mundos, ¡pero como ustedes desobedecieron mi palabra!
¡Enfermedades nuevas venidas del universo irán acabando con todos estos y renacerán otra vez, pero no los humanos, y así hasta el fin de los tiempos!
Y si no, ustedes mismos, viajar y lo veréis. En esta estúpida máquina que habéis creado, esta os enterrará a todos.
Pues en ella y sin querer meteréis la gran bomba, que acabará con toda la civilización y no, no os equivoquéis, ustedes lo habéis escrito, ¿al viajar en el tiempo?
Así que ya nos hemos marchado, con el corazón encogido, por lo que parece inminente que va a pasar.
Pero intentaremos que no suceda, aunque quizás sean los del futuro quienes nos manden otra cápsula, con algún artefacto para que muramos aquí en este tiempo.
Y, señores, ustedes lo han visto, esto de los neandertales y todo esto es mentira, también, pues eran monos y lo siguen siendo, pues el hombre y la mujer fueron los primeros que Dios puso en la tierra.
Así que continuaremos huyendo, en esta máquina, sin posibilidad, hasta ahora, de volver.

Viajaremos a China y la India a ver si todo lo hizo el hombre, o ellos los extraterrestres.
Enrique Nieto Rubio.
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**Si me sentara contigo.

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Sí, me sentaré contigo.
Un ratito para hablar.
No sabría qué decirte.
Pues sin ti, yo no soy nada. 
*
Si me sentara contigo,
Un ratito para ver.
Para verte, esos ojos tan bonitos,
que secaron mi querer.
*
Si pudiera recordar,
Aquellos besos prestados,
Que en un día de primavera,
Sin querer te había robado.
*
Hoy sí... me sentaré contigo.
Y pegado junto a ti,
Holiendo tu perfume,
que me hacías resurgir.

Solo un recuerdo me queda.
Un recuerdo de mujer.
Tus susurros en mis oídos,
que me hacían estremecer.
*
Solo si me sentara contigo,
Y viera un nuevo amanecer.
Sabría que sigo vivo.
Y viviendo, por ti, mujer.
*
Ya pasó mucho tiempo.
Se me olvidó la pasión.
Solo vivo del recuerdo.
de aquellas noches de amor.
*
Si me sentara contigo,
Y me dijeras por qué.
de aquellos sueños vividos,
de aquella noche de hotel,
que entre sábanas de seda,
Encontramos la pasión.
Y soñamos con estrellas.
Esa noche de ilusión.
*
Pero ya no te preocupes,
Todo fue una ilusión.
de aquellos años pasados,
Donde me dabas tu amor.
*
Hoy solo vivo en mi sillón.
con una silla delante,
Y la miro con ilusión.
Que allí tú te sentaste.

Una silla vacía,
Desde que tú no estás,
Solo es ya un recuerdo.
del pasado, ya no más.
*****
Enrique Nieto Rubio,
DERECHOS RESERVADOS.

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**Hoy por fin a entrado por mi casa, mi querida primavera.

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Hoy por fin ha entrado.
 Mi querida primavera,
Fresca como una rosa.
 Hermosa como una flor.
*
Hoy, por fin, me visitaron.
 Mis queridas abejas, 
Ellas me anuncian. 
¿Qué viene, mi amor? 
con sus amorosas flores, 
con su luz y su pasión, 
Con cantares e ilusiones,
 Con besos del corazón.
*
Tú, mi dulce primavera,
 Generosa en tu sentir, 
Me acaricias todos los días. 
Y no me dejas que sea infeliz.
*
Tú, mi bella primavera,
 Hermosa como tú no hay dos. 
Que me llenas en las noches.
 Con frescura, mi corazón.
*
Déjame quererte, bella.
 Que las flores son tu canción. 
que iluminas mi mirada, 
Y me devuelves la ilusión.
*
Si tú fueras mujer,
 Tan fresca como las flores,
Yo viviría siempre a tus pies.
 Rodeándote de canciones. 
*
Esas caricias,
 que tu viento me trae.
con ese olor a vida,
 Enloqueces mi sentir.
Me conviertes en avispa.
 Para chupar todo el néctar,
Que tus flores dejas en la pista. 
*
Tú, mi dulce primavera,
 Que me llenas de ilusión, 
Y me haces que te vea. 
Con los ojos del amor.
*
Enrique Nieto Rubio 
Derechos reservados.



c.do.doym.yo.co.98

**Un día de domingo. (relatos.)

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Un día de domingo de Enri Castro,

Un grupo de muchachos de quince años decidió por primera vez reunirse para salir de paseo y, a su vez, ligar con las chicas que ese domingo vieron por primera vez.
Ellas en lo suyo, sin percatarse de que los chicos iban detrás, decidieron este domingo ir al cementerio.
No sé, era algo de una amiga que había muerto.
Y los chicos decidieron entrar detrás de ellas.
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Quedaron maravillados de las grandes obras de arte que allí había de lujo, que están para morirse, algo precioso.
 Empezaron a cuchichear entre ellos, de las fotos que había en aquellos nichos, de niñas jovencitas, y los ángeles de mármol; todo les impresionó muchísimo. Uno de los chicos quedó rezagado de los demás, se quedó mirando una foto de una chica de su edad, preciosa, era como una diosa, y a este chico se le cayó una lágrima sin saber por qué.

Allí había un epitafio que decía: Mi querida niña, tú que en la flor de la vida te has marchado, por culpa de un conductor borracho, jamás te olvidaremos, cielo.

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Y al lado, un precioso ramo de flores relucientes; parecía no haber pasado mucho tiempo, pues bajo sus pies había muchas coronas frescas.
Este chico quedó extasiado, allí como hipnotizado, vamos.
 Lo llamaron sus amigos; de pronto reaccionó y salió corriendo, con escalofríos por la chica aquella. 
Ya continuaron toda la tarde detrás de las chicas; bueno, eran muy cortados y solo las siguieron de buen rollo toda la tarde, pero al llegar al barrio, uno atrevido se pegó a una de ellas y entabló conversación, y así se fueron incorporando los demás, menos este último, que se fue sin decir siquiera adiós.

Los demás quedaron para salir otros domingos, y allí acabó la tarde.

Este último llegó a su casa con mucha pena, y se subió a su habitación sin cenar siquiera.
Su mamá intentó hablar con él, pero él no quería escucharla.

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Ella, preocupada, llamó a uno de sus mejores amigos por teléfono, y dijo:
¡Hola! ¿Eres Juanito?
¡¡Sí, soy yo, ¿quién eres!!
¡Soy la mamá de Luis!
¡¡Ah, y qué quería!!
¡Pues verás, ha venido Luis muy triste, y se ha subido a su habitación y no ha querido hablar conmigo! ¿Qué ha pasado? ¿Os habéis peleado o qué?
¡¡No, nada de eso, hemos estado toda la tarde juntos, solo que al final, cuando volvíamos, él se ha marchado sin decir nada, y no sabemos más, pero nadie de nosotros se ha molestado con nadie!!
¡Gracias, Juanito, no sé qué le pasará, adiós, hijo!
¡¡Adiós, señora.!!

¿Quién era? Dijo la mamá de Juanito. 
¡¡Nada, la mamá de Luis, que dice si le ha pasado a su hijo algo, que ha llegado triste, no sé, no sé, mamá.!!
Así acabó la conversación entre ellos.

Al día siguiente, se vieron todos los amigos en el instituto, pero

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A nuestro amigo Luis algo le pasaba, seguía triste y cambiado, parecía otra persona.
Pero entre ellos, no prestaron gran atención al problema; solo Juan preguntó a Luis, pero este no contestó nada.

Así transcurrió la mañana y los próximos días.
Pero solo había un matiz en estos días.
Que nuestro amigo Luis llegaba a casa, algo más tarde que de costumbre.

Su mamá le decía: ¡Has venido más tarde, ¿no?!
¡¡Ah, sí, es que me he entretenido un poco!! 
Pero igual de soso y distante.

Así pasó mucho tiempo, llegando tarde y el siguiente domingo, salió solo; él no decía nada a nadie, y los próximos domingos, también y los sucesivos.

Ya era como un desconocido para sus padres, como si tuviera ya veinte años, por lo menos.
Pero estaba más contento, días después, y hasta sonreía, a su mamá abrazándola y con unos suspiros de alivio, nada más entrar a la casa, pero la madre sabía que algo le pasaba a Luis.

Un día decidió hablar seriamente con él, en su habitación, y al fin consiguió sacarle la verdad.
Era un buen chico y jamás le mentiría a su mamá; le contó que estaba locamente enamorado de una chica muerta que vivía en el cementerio.

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Después fue a un psicólogo y trató a este chico un tiempo, pero no surtió efecto.
Luis cada día estaba más delgado, pero eso no le impedía que en sus estudios flaqueara; es más, seguía sacando sobresalientes.

Un domingo de aquellos, alguien de la familia de la difunta vio a este chico y se lo comentó a los padres de la difunta. Que visitaba aquella tumba todos los días y domingos incluso, los familiares preocupados de lo que sucedía, pues no entendían quién era aquel chico, pues esta niña nunca tuvo novio ni nada, solo amigas, ni siquiera un amigo.

Luis estaba al borde de caer enfermo, pues ya casi ni comía.
Un día, una hermana de la difunta decidió ir al cementerio a investigar.
 Al entrar por la verja del cementerio, vio a este chico, de rodillas y hablando con la difunta; bueno, supongo que con aquella foto, claro.

Ella llegó por detrás y le tocó el hombro, diciéndole: Tú, ¿quién eres? Él, al volver la cara, la vio, y se desmayó.

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Ella tomó el celular y llamó a emergencias, avisando que un chico estaba allí, en el suelo. Llegaron con una ambulancia, y la chica se metió con él en ella. Hasta el hospital.

Allí quedó ingresado y la chica con él, pues estaba inconsciente y no podían avisar a nadie, pues "quién era".

Al caer la noche, la chica llamó a sus padres, diciéndoles dónde estaba y les explicó todo lo ocurrido, para que estos no se preocuparan, y que se quedaría toda la noche con él.

A las doce de la noche, él despertó pidiendo agua; ella le dio de beber con una pajita. Él, creyendo que era la muerta y creyéndose que estaba en el cielo con ella, le dijo:
¡¡Me he muerto, ¿verdad?, y por fin estaremos juntos!!

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Ella le tomó la mano y diciéndole:
¿Cómo estás y quién eres?
¡¡Soy Luis, no lo sabes!!
¡Yo soy Laura, hermana gemela de la chica que está muerta!

Como les dieron calmantes y relajantes, este solo le dio tiempo a decirle:
¡¡¿Por qué no llamas a mamá!!
Solo le dio el número de teléfono y quedó durmiendo.

Laura llamó a su mamá y le explicó dónde estaba su hijo, pero que no se preocupara, que estaba bien.

Y la mamá le dijo: "¡Voy para allá, no lo dejes solo, por favor!".

Cuando llegó la madre de Luis y entró por la puerta, vio a una preciosa muchacha de ojos azules.
Rubia muy linda, sí.
Le explicó que se había enamorado, locamente, de su hermana muerta, y que llevaba muchos meses yendo al cementerio y que ella no podía hacer nada por él.

Y así se tiraron toda la noche, las dos hablando de todo lo ocurrido.

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Hasta el día siguiente, que le hicieron a Luis toda clase de pruebas, y a las once de la mañana, les dieron todos los resultados, y solo le sacaron algo de anemia, y tenía un poco de endeblez, por comer poco.

Le dieron el alta y se marcharon, todos juntos. Laura lo acompañó hasta su casa y estuvo con él todo el día, y así comenzó una nueva amistad, que le duró muchos años, que ya casados y con dos preciosas niñas, igualitas que su mamá, vivieron felices para los restos de sus días. Y además, todos los domingos le llevaban flores a su hermana.
FIN.
Enrique Nieto Rubio.
Derechos de autor.
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