viernes, 7 de octubre de 2022

**Siéntete amante.

 

 Siéntete amante, mujer.
con rosas a espuertas,
la soledad a tus pies,
Y en la cama, sin amores.

Pues solo te busca en placer.
Y cántaros de bellas flores.

En la cama tú le esperas,
Siempre prepara dita.
que él ya pronto llegará,
entre rosas muy bonitas,
En canastas y en cantidad.

pues tu amor se siente solo,
por muchas rosas que te dé,
¿Será que tiene a otra,
Y tú, la jardinera serás de él.

Enrique Nieto Rubio.
Derechos reservados.

**Luna que iluminas mi sentir.


Luna que iluminas mi sentir,
¿Me regalas este camino?
Para poder vivir en ti.

Tú me guías con tus pasos.
la esperanza en este amor,
Viviremos los dos juntos.
Tú, mi luna de pasión.

Dormiremos por las noches.
juntitos en nuestro querer,
Más cuando amanezca,
Yo volveré a partir.
por este camino dorado,
Que tú lo pones para mí.

y volveré mañana.
Si tú me quieres en ti.
Para darte muchos besos.
Y hacerte muy feliz.

De Enrique Nieto Rubio.
Derechos reservados.



lunes, 3 de octubre de 2022

**Pensamientos de una esposa.

 La diosa Juno - Colección - Museo Nacional del Prado


Pensamientos de una esposa
Juno, la diosa enamorada,
Mi adorado Júpiter,
 Que ya impaciente me tienes.
En este hermoso día,
 Lleno de luz y hermosura,
¿Qué hoy has puesto para mí?
Ya veo tus caballos, ay, mi amor.
Y mi corazón está latiendo.
 Por este nuevo regreso.
  *
Es como si mi corazón
 Quisiera salirse.
Y echar tras de ti.
Mi querido Y amado,
 Ya oigo los truenos del limbo.
Pues todo retumba y sé que pronto llegarás.
  *
OH, amado mío, el viento se hace fuerte.
Y mis lazos vuelan con él.
  *
Ya noto tus caricias.
 que me arropan con el viento,
Y mi sentir, parece
 Explotar de impaciencia.
  *
Sí, mi amor, Júpiter,
 Vuelve pronto, llega ya.
Que mis cadenas se derriten.
 Por esta espera, sin más.
  *
Vuelve pronto, cielo mío.
 Que tu luz resplandece.
Y es porque ya te siento conmigo.
  *
Enrique Nieto Rubio.

Derechos reservados.

**El niño y el ganso.(cuento)

El niño y el ganso (cuento)
Érase, en una preciosa granja, donde vivía una familia que, con el abuelo, criaban de toda clase de animalitos, pero entre ellos el ganso y los patitos.
Un día, este chiquitín echó a andar, saliéndose de la vista de sus papás, así que el verdor de las plantas les impedía verlo.
Así pasaron algunos minutos, cuando sintieron un gran chapuzón en el lago, que aunque no estaba muy lejos, el niño cayó al agua.
De pronto, los padres del niño reaccionaron diciendo.
—El niño, el niño —salieron corriendo, y en ese mismo instante un ganso que en el tejado había, al sentir el chapuzón.
Saltó sobre el lago, metiéndose inmediatamente debajo del niño.
Y en segundo este subió hasta lo alto y los papás lo cogieron.
El ganso habría salvado la vida de este niño.
En días sucesivos, el ganso, siempre ya, vigilaría al niño desde su tejado.
Unos días más tarde, los papás decidieron hacer una prueba de fe a este ganso, con el niño.
Así dejaron salir al niño solito de la casa; efectivamente, este niño tiraría para el lago; ellos no saldrían, aunque estaban muy atentos, por si algo iba mal.
En ese momento, el ganso empezó fuertemente a cacarear, pero al ver que el niño estaba ya en peligro,
El ganso saltó y voló hasta ponerse delante del niño. Este saltó al agua, y el ganso se metió debajo, mientras el niño se agarró a su cuello, y el ganso, lo más contento, se fue más adentro con el niño.
Y los dos jugaron un buen rato en el agua.
Los padres, viendo aquello, supieron que ese ganso protegería al niño contra todo y contra todos. Desde entonces, siempre que salía el niño de casa, el ganso estaría a su lado, muy pegadito.
Y además, siempre que un desconocido aparecía cerca, gritaba como un condenado.
Así fue, un niño feliz con su amigo, el Ganso, que se harían inseparables hasta el final de sus vidas.
Cuando el niño se hizo mayor, y el ganso se hizo viejito, más cuando murió, lo enterraron, como si fuera de la familia; incluso a la entrada de la granja, mandaron hacerle una estatua en cada lado de la entrada, con un epitafio maravilloso que hablaba del ganso y el niño. Fin.
Enrique Nieto Rubio.
Derechos reservados.