Al otro lado de la Vía Láctea. de Enricostro. 2
Mis queridos terrícolas, han pasado dos años solamente y estos seres han conseguido hacer grandes rascacielos completamente redondos, altísimos, quizás los más altos de la tierra.
Han usado los millones de metros de arena compactándola con derivados del plástico y del petróleo; es un material mucho más resistente que nuestro hormigón. Ellos, a diferencia de nosotros, su inteligencia va por encima de las acciones que se realizan, evitando miles de accidentes.
Mientras nosotros cogemos, por ejemplo, una escalera, y es cierto que es así, la tomamos sin ver la reacción de las cosas. Y estas arrastrarían otras cosas, pues no nos fijamos en lo que hay a sus lados o levantamos algo sin percatarnos de que puede haber algo debajo.
Ellos lo preveían todo.
Han limpiado millones de metros, y han descubierto ciudades tremendas enterradas de miles de años; estas ciudades, en colaboración con nosotros, las estamos explotando, pues en su mundo también lo hacían.
Su economía ha subido más que la de todo el mundo.
Y acuden miles de personas a trabajar con ellos.
Ellos no se oponen en nada, y nos aceptan.
Podrían hacerse con toda la economía mundial.
Pues su inteligencia nos supera en siglos.
Pero solo quieren ayudarnos a todos.
Eso sí han prohibido todas las guerras en la tierra, pues esto sí es una amenaza.
Han prohibido todas las fronteras y barreras en todos los países, diciendo que, si no es así, ellos acogerán a todos los más desvalidos.
Y además, por mucho que nos pese, nos educarán a todos a no derrochar nada, pues este mundo, nos han dicho, es muy frágil.
Así acabarán con todos los incendios, pues nuestro sistema es inútil, y el derroche de agua es nefasto.
Limpieza, limpieza y prevención es lo que se está haciendo; se acabó el vaguear y el no trabajar. Si trabajas, comes; si no, mueres.
Ahora sí sobra el trabajo por todos los sitios.
Y esto de los millonarios, a costa de los demás, se ha acabado. Su nave nodriza estará por siempre gobernada ahí arriba.
Bueno, parece ser que todos los gobiernos ven, con buenos ojos, las labores de estos seres.
Y se acabaron los culitos; serán vigilados con nuestra policía, pero con drones y robots, más estas gafas raritas, negras, que a distancia paralizan a los delincuentes.
Enrique Nieto Rubio,
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