
domingo, 24 de marzo de 2024
**Quien compro tu corazón.
lunes, 18 de marzo de 2024
**La vecina. ( Relatos para Mayores.)
La vecina.
Alina es una chica de 27 años, licenciada en matemáticas.
Ella en casa daba clase a varios niños, y entre ellos estaba el chico que vivía puerta con puerta, y se conocían de tiempo atrás.
Este chico era muy noble y cariñoso y servicial, pero un gran zoquete para estudiar.
Este chico le hacía mandados a ella casi todos los días.
Pues la chica tenía poco tiempo por su trabajo.
Un día Alina, en casa, le dio un dolor muy fuerte, que no podía ni andar; llamó a la vecina y salió el chico corriendo, llamando a una ambulancia.
La operaron de urgencia; era apendicitis...
En un par de días estaría en casa, pero tenía que estar en reposo dos o tres semanas.
El chico Antonio se ofreció para ayudarla; bueno, todos lo vieron bien por esa amistad tan grande que tenían.
La mamá de Antonio le preparaba comida, y Antonio se la daba...
Antonio tenía 15 años, entonces, pero muy espabilado para todo.
Así, cuando ella tenía que ir al baño, él la ayudaba despacito y la ayudaba a sentarse y lo que fuera preciso.
Cuando terminaba, entraba el chico y la reincorporaba hasta su cama...
Así todo el tiempo...
Pero Antonio, poco a poco y viéndole cada vez más cosas de su cuerpo, se iba poniendo más nervioso, pues llegó a verle sus partes sexuales al meterla en la cama y al acostarla.
Pasó una semana, y Alina ya necesitaba un baño, pero sola temía resbalarse y caerse; lo peor era que se le abriera algún punto.
Así que Antonio la ayudó, y la metió en la ducha, pero ella sola no podía así; él le protegía la herida para que el agua no le cayera y a la vez la frotaba por todos lados. El chico se puso cachondo y excitado...
Ella era de grandes pechos, y este la ayudó en todo y a secarla; ufff, soplaba como un poseso.
No paraba de tocarla y cada vez más.
Ella lo miraba de reojo, viendo que tenía eso tieso y no quería cortarlo por ese cariño que le tenía, pero el chico no aguantaría mucho más.
Así que la ayudó hasta la cama; ella, tumbada, se tapó con las sábanas y él se sentó al lado, así ella descansaría más.
Antonio no podía más al atardecer; le metió la mano entre las sábanas despacito, le iba acariciando sus muslos; poco a poco subía, bajaba, cogía sus pechos; ella se hacía la dormida para no hacerle daño. Este término desnudándose y metiéndose entre las sábanas con ella y corriéndose entre sus piernas, pero se asustó y se levantó. De pronto, fue a por una toalla para limpiarla, pues la puso llena de semen en todo el vientre; después con otra la lavó y la secó.
Ufff, ella más que excitada fingía dormir...
Así, pero cada día él quería más y más; terminó poseyéndola de todas las formas posibles; se lo hizo hasta en la ducha.
Ella aguantó hasta tres semanas, que ya estaba más que repuesta, y decidió que tenía que cortar aquello...
Él ya se puso agresivo con ella cuando se lo dijo y no lo consentiría...
Así, a la noche siguiente de su alta médica, decidió que se tendría que marchar de la vivienda y desaparecer de su vida, pues ya era una ocasión...
Esa misma noche, ella se marchó a las Canarias en secreto, cogiendo un vuelo chárter, desapareciendo al instante...
Así ella se colocó de maestra y jamás se supo de ella.
Antonio se tuvo que aguantar, aunque cogió depresión, poniéndose bastante arisco, pero con el tiempo en el instituto, se echó una novia de su edad, bastante guapa, y esta relación lo curó del todo, pero no pasaron ni seis meses cuando empezaron a ser el amor, como dos grandes enamorados, que les duró hasta muchos años...
Ella, sin saber cómo, resultó que quedó embarazada de él.
Enrique Nieto Rubio.
Derechos de autor.
sábado, 10 de febrero de 2024
**Acércate mujer.
viernes, 2 de febrero de 2024
**El escarabajo pelotero. (cuento)

El escarabajo pelotero (cuento)
Una mañana de agosto, un precioso escarabajo pelotero
Paseaba por el campo pegando trompazos a todo cuanto enfrente de él encontraba.
Así un buen rato, pues buscaba una hembra hermosa que por allí rondaba.
Al volver un tronco seco bien grande, un gran vendaval allí ocurrió.
Parecía como un huracán, pero sin serlo, claro.
El viento se lo llevó volando, y medio kilómetro más adelante, de un trompazo se pegó contra una gran montaña de excrementos de vaca que el granjero allí posó.
Hundiéndose hasta el fondo de aquel monto de mierda. "¿Uy, qué me quemo, coño?", dijo dentro del monto.
Salió pitando hacia arriba, y dijo: Joder, qué mierdón, que me vuelvo loco, ¿me la quiero llevar todo?
Pero al alzar una de sus patitas viendo aquella exageración de mierda, pues más alta que un camión, cayó de espaldas y riendo, arrastrando aquel montón.
Fue dando vueltas y vueltas, haciendo un buen pelotón.
Medio metro que tenía aquel albondigón, y sigue dándole vueltas hasta llegar a donde empezó.
Allí que lo vio ella, que hasta parecía un rey, en lo alto de aquella mierda, sonriente como es él.
Ella se volvió loca, saltando un montón de la alegría.
Y él la miraba, pues ella sería su amor.
Un agujero hizo en la bola, y allí a ella la invitó, metiéndole aquella cola, y entera que la preñó.
Ufff, decía ella, que toda se la clavó, y pronto pondría sus larvas en aquel gran mierdón.
Y de allí comería la familia, dándose un gran festón.
Enrique Nieto Rubio.
Derechos de autor.