sábado, 16 de noviembre de 2024

**Don Anselmo una eminencia.

 




Don Anselmo era este buen hombre; hoy vive contento con una copa de brandy en sus manos y, de postre, su botella de vino. Ahora sí es feliz, pues así nadie lo persigue, y es su mejor disfraz.

Él vive ahora de las limosnas y una pequeña ayuda del Estado, que le ayudaron estos vecinos a arreglársela.




Ya volvió así a su pueblo, y en una casa en ruina que le prestó un vecino; ese es su domicilio.

Pero nadie sabe quién es, solo se llama Anselmo.

Él camina y pasea por donde quiere y lo respetan, pero jamás pasará cerca de un colegio.

Bueno, todos diréis a qué viene esta historia de un mendigo desapastroso.

Volveremos diez años atrás.

Don Anselmo era una eminencia muy respetada; se marchó a Cataluña.

Allí ejercía de maestro, en uno de los mejores colegios.

 Todo fue bien durante algunos años.

 Un día, en un nuevo curso, entró una adolescente; perdóneme por señalar, era muy mala, envidiaba a todos y además era de la familia más rica del país... tal.

Ella la tomó con don Anselmo y al salir le dijo: No me gustas, hueles mal y me repugnas.

Esto era mentira; él no olía mal, pues era una persona pulcra y excelente.

Así que se empicaron día a día; ella lo insultaba en público, lo humillaba y todo lo peor.

Más nadie la apoyaba porque todos sabían que era muy mala.

Como no conseguía hundirlo, pues sus padres de ella donaban una gran cantidad de dinero, y ni la molestaban siquiera.

Así que ella ideó una trampa a don Anselmo, se fue a su casa un domingo temprano con unas drogas en el bolsillo, entró por el sótano, y don Anselmo dormía, así que lo amarró y le dio esas drogas que eran bebidas; acto seguido, lo desnudó en la cama, quitándole toda su ropa, y seguidamente se desnudó ella completamente, puso su móvil en forma de grabar, se subió encima de él y se metió aquello dentro, pues esa droga también era un excitante; se grabó de todas las posturas posibles.

Cuando se hartó de esto, que hasta se excitó hasta culminar con su acto, se vistió, le soltó un brazo de su amarre y se largó como si nada.

El lunes en clase esperó a última hora, y a solas le puso el video, y le dijo: "O te largas o lo pondré diciendo que me has violado".

Don Anselmo se quedó blanco como la pared, pues él nunca fue consciente de aquel hecho.

Solo agachó la cabeza, recogió sus cosas y salió de allí como si de un zombi fuera.

Se dirigió a un puente muy grande, que estaba muy cerca; con su cartera se subió por su centro y se dejó caer.

Ella, que lo seguía de cerca, a ver qué hacía con esa cara de niña mala. Alber, que se tiró por el puente, en mitad de la carretera, empezó a saltar y aplaudir, disfrutando de esa escena, y saltando como loca.

Lo malo y sin percatarse de que un camión que pasaba pasó por encima de ella.

La llevaron al hospital, perdió piernas y manos, además de un ojo, y quedando toda desfigurada, ya jamás fue al colegio, ni nada, pues quedó lisiada para siempre.

A don Anselmo lo arrastró el río tres kilómetros, con toda clase de golpes, y la policía encontró su cartera del colegio, y lo dieron por muerto.

Unos campesinos lo encontraron y lo cuidaron; él se recuperó, pero jamás recordó quién era.

Enrique Nieto Rubio.
Derechos de autor.

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