viernes, 14 de octubre de 2022

**Con pluma y tintero.

 

Con pluma y tintero,
 Escribiré nuestro amor,
y decirte cuánto te quiero,
 estrella de mi corazón.

Con pluma y tintero,
 Pensaré solo en ti.
Diciéndote, mi lucero,
 Que yo me muero por ti.

Te diré, vida mía,
 que lucho por tu querer,
de noche y de día,
 Pensando cuándo volver.

Si por las noches te pienso,
 Y no me puedo dormir.
con mi pluma y mi tintero,
 Solo puedo ser feliz.
porque sé que tú me leerás,
 alegrándote por mí.

Sueño contigo, mi reina.
 qué juntitos viviremos,
acariciándonos los cuerpos,
 y decirnos los te quiero,
Estos que son pasiones,
 Estos de mucho amor,
besándonos en los rincones,
 Tú y mi corazón.

con mi pluma y mi tintero,
 Las rosas serán de los dos.
Un amor, un te quiero.
 y una noche de ilusión,
que se repetirá todos los días,
 En esos besos de tu amor.

Enrique Nieto Rubio.
Derechos reservados.

**Cruzando el infinito.

Cruzando el infinito

En un sueño, yo lo vi, me vi en una ventana, en el centro de un agujero de gusano, y al llegar al límite del infinito, de lejos, en el margen derecho, donde apenas hay estrellas, solo hay una gran estrella moribunda que colapsó consigo misma, convirtiéndose en una enana roja.

Adulterada manualmente por estos seres que habitan en un gran enjambre de planetas, que viven muy cerca de esta estrella.

Estos seres son personas de más de dos metros de grandes; así, como avatares, ellos pueden mover planetas y ponerlos en sus órbitas.

Ellos solo se dedican a la metalúrgica y crean de todo; son mil veces más inteligentes que nosotros.

Según pude ver, nacen de un huevo, y nada más nacer ya son superinteligentes, pero lo que más me llamó la atención es que se alimentan de la radiación de su estrella; si salieran de su hábitat, seguro morirían, al igual que si nosotros nos acercáramos a ellos.

Pues son radioactivos y de eso se nutren.

Ellos han creado un cinturón de millones de kilómetros alrededor de su estrella y ahí van todos sus planetas unidos.

Estos seres carecen de sentimientos y nada saben del amor, el cariño o la belleza; son así tal cual. Además, tienen unas cualidades que pueden viajar por el espacio con naves descapotables y pueden vivir sin nada, como nosotros, con cascos y trajes.

Tampoco parecen hostiles, pues son casi como robots o como hormigas que siempre están trabajando.

Solo espero que jamás se den cuenta de que existimos, pues de seguro seríamos aniquilados en cuestión de minutos.

Enrique Nieto Rubio.

Derechos de autor.

IJ.IO.DD.DO.OR.






jueves, 13 de octubre de 2022

**Como la virgen Maria.



Como la Virgen María, se refugiaron aquí.
en una cueva sola y fría,
Ella se sentía morir.

No hubo reyes ni camellos,
Nada tenía que ver.
Solo pasaban del invierno.
que se calaba en toda su piel.

San José él parecía.
Un pesebre le buscó,
de palos, paja y arena,
 Al niño lo colocó.

El niño con alegría,
 A su padre el dedo cogió.

Su padre miró al cielo.
 Que no tenían qué comer.
Solo se veía un rayito de estrella.
Entré en la gruta de la pared.

Un guiño le hizo la estrella.
 Al menos eso creyó él.
pues se pasó muy rápido.
 Entre el agujero aquel.

En la cueva, este hombre,
 que no era José ni na,
Hizo una buena candela.
Para poderlos calentar.

Ella lo miraba, con ojitos de cielo.
Y él a ella con mucho amor.

Y cuando estaban calentitos,
Él a un arroyo, que por dentro la cueva había.
y una caña que cogió,
y el velo de su María,
una red, él se formó,
y unas truchas, que por allí nadaban,
En su red, él las cogió.

Y celebraron la mejor Nochebuena.
Con comida y esa bendición,
de comer pescadíto asado,
Qué rico, dijo el señor.

Enrique Nieto Rubio.
Derechos de autor.
IC.IO.DODD.DO,JJ.



miércoles, 12 de octubre de 2022

**Allí sentada esta.

Allí sentada está la abuela.
Y mirando por la ventana,
esperando a su marido,
Que se fue de madrugada.


Él se toma una copita.
Antes de volver a casa,
y charla con sus amigos.
De cosas de otras muchachas.


Aunque todo es en la amistad,
Para entretenerse un ratito,
juega al dominó unas partidas,
Y se marcha despacito.


Su gatito, que es simplón,
Pendiente está de su amito.
que lo presente todos los días,
Y siempre en el mismo sitio.


El abuelo ya se acerca.
por esa calle empedrada,
y el gato que lo oye subir,
Con sus orejitas veladas.


Ya se oye por la puerta.
Ya entra este señor.
Le da un beso a la abuela.
Que la quiere con pasión.
Enrique Nieto Rubio.
Derechos reservados.