miércoles, 9 de agosto de 2023

**Carta a un amor imposible * de Alejandra en Cartas locas.





Amado cuñado: Solo hasta hoy me atrevo a llamarte amado y el motivo por el que lo hago es porque, para cuando leas esta carta, yo estaré en un tren con rumbo hacia una nueva vida, lejos de la tiranía de tu hermano y del sentimiento que ha nacido en mi corazón hacia ti y que debo asesinar antes de que crezca hasta el punto que ya no lo pueda controlar y así evitar una tragedia mayor.

Desde el día que viniste a vivir con nosotros para empezar tus estudios universitarios, pude notar la diferencia enorme que hay entre tú y tu hermano. Bastó con ver la dedicación con la que cuidas el jardín, cantándole a las flores y mimándolas para que sus colores permanecieran alegrándonos durante mucho tiempo. Mientras tu hermano solo pensaba en tomar cerveza y ver los partidos de fútbol en la tele con sus amigos.

Eras tú y nadie más el que me acompañaba en esas dolorosas noches de soledad después de que tu hermano, pasado de tragos, increpaba contra mi integridad física y moral. ¡Ah! Cómo olvidar tus cuidados, tus palabras de aliento, tu presencia incondicional y tus impulsos de defenderme que yo detenía constantemente para no hacerte parte de mi conflicto.

Un par de veces te descubrí espiándome en la ducha, otro par mientras tendía sábanas en el patio y, aunque siempre supe que estabas ahí, con tu curiosa inocencia, siempre me hacía la indiferente porque me gustaba que me observaras. También sé que llorabas pegado a la pared de la habitación contigua cuando escuchabas los sonidos de una pasión fingida que le brindaba a tu hermano, mientras mi cuerpo pensaba en ti y mi alma sollozaba junto a tus ojos humedecidos por los celos.

Es irónico pensar que, mientras el amor por tu hermano se iba extinguiendo en mi alma, el amor por ti fue creciendo cada vez más y más, hasta el punto de desear estar contigo en cada instante, porque eras tú el que me llenaba de vida y de motivación para seguir adelante, aunque solo fueras un chiquillo diez años menor que yo.

Ayer decidí seguir tu consejo, o por lo menos parte de él: alejarme de una vez por todas de tu hermano y la vida miserable que me proporcionaba, y aunque no escapé contigo a donde nuestro amor nos llenara de felicidad la existencia, te agradezco por darme el valor que necesitaba para cerrar una triste etapa de mi vida y comenzar de nuevo en otra ciudad.

Me despido de ti, con una lágrima en la mejilla, un beso sobre el retrato que hay en el anaquel y un te amo que nunca tuve el valor de decirte mirándote a los ojos... 

                 FIRMA: ALEJANDRA HADA SOÑADORA

Mi querida cuñada, siempre dije que dejaras a mi hermano, pues tú eres demasiado grande para él y ya ves, ni tú eras feliz, ni él te quería, pero, cuñada, bien sabes que me moría por ti.

Siempre estaba contigo por tu aroma, tu cariño hacia mí, y eso me hacía grande. Bien sabes el dolor que me provocaba verte una lágrima, aunque siempre te volvía, para que no la viera, y yo me moría por cogerla, pues esa lágrima la deseaba a morir. Te has marchado y ahora, ¿qué será de mí? Pues tus hermosas rosas, que con cariño cultivaba para sacarte una sonrisa, qué bellas estabas; solo mirar tus ojos me moría por estar ahí. Me dices que te espiaba; sí lo hacía, día y noche, retorciéndome en mi habitación, cuando el bruto de mi hermano te pegaba. Qué ganas de darle me daba, pero cómo hacerlo. Discutí muchas veces por ti y nunca me hizo caso.

Hoy, cuando te has marchado, he vuelto a pelear. Él me echa la culpa de todo y he marchado para no volver, pues esto sin ti no es nada. Recuerdo una mañana que entré al baño a hacer un pis y tú estabas en la ducha. Te dije: "Perdón, no me di cuenta", y tú a través de la mampara dijiste:

¿No pasa nada termina?, qué deseos de tocarte me daba, tu silueta a través de la mampara, qué cuerpo más hermoso digno de una diosa de veras y esa rajita del postigo que no cerraba muy bien, vi todo tu hermoso cuerpo, que deseos que pasión despertaste en mí, al volverte te vi toda de frente y me puse tan nervioso, que salí tan ligero que me di un cabezazo con el quicio de la puerta, y me hice un chichón te acuerdas.

Después saliste tú con la toalla alrededor de tu cuerpo y me miraste el chichón y me diste un beso en la frente; tus pechos casi se salían de la toalla, rozándome con ellos y ese olor de diosa me volvió loco de veras ja, ja, ja ahora me rio, pero con tu beso ni me dolió desde entonces te me grabaste en mi mente, y soñaba contigo a cada instante, deseaba con locura que mi hermano no estuviera allí nunca y que tú fueras mía, pues cuando se marchaba me pegaba tanto a ti y tú te reías, cuanta complicidad entre nosotros, pero nunca llegamos a más y lo deseaba te lo juro, en ese instante entro mi hermano por la puerta y tú te metiste en él bañó otra vez.

Mi hermano me dijo

¿Pero qué te ha pasado?

¡Nada, que he tropezado en el jardín y me he dado contra la pared!

¿Joder lo que te has hecho?

¡Sí, verdad!

Así que, cuñada, no me olvides; quisiera estar contigo y espero y deseo que pidas la separación, y cuenta conmigo, que sabes lo mucho que te quiero, y quiero estar contigo para siempre. Besos, cuñada; mándame las señas, si lo deseas, y me iré contigo. Te amo, lo sabes. 

                                 FIRMA: ENRIQUE NIETO.

CARTA A UN AMOR IMPOSIBLE* DE ALEJANDRA HADA SOÑADORA* -RESPONDE ENRIQUE NIETO

Publicado por ♥Ąhavã♥ administradora el noviembre 30, 2014 a las 2:53 am en LAS CARTAS LOCAS DEL CASTILLO MÁGICO. Volver a LAS CARTAS LOCAS DEL CASTILLO MÁGICO. Discusiones.

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**Carta de una mujer maltratada. en cartas locas.

 


Esposo y verdugo mío:

Te escribo con el dolor impotente que hoy me hace una mujer triste, desamparada y sin fuerzas para continuar con esto. Cuando te conocí, te amé profundamente; eras tan tierno y afectivo, que me entregué a ti sin miramientos, segura de que escogía bien mi destino. ¡Qué equivocada estaba! A veces el amor nos confunde, nos ciega y no nos permite percibir la oscuridad que pueda haber en un alma.

Todo lo daba por ti, la vida misma colmada de bellas ilusiones, espejo rosa que enferma de amores, solo puede ver “felicidad”.

Mis ojos brillaban en el altar, donde ante Dios te entregué mi amor puro y solemne.

Solo duró unos días la ilusión; enferma de gripe, olvidé lavar tus camisas. Preguntaste furibundo dónde estaban; yo pedí disculpas, pues me encontraba en la cama; la fiebre alta me acongojaba. Me levantaste y a empujones me hiciste lavar una camisa, diciéndome que era mi obligación, pues esa era la correspondencia que esperabas al darme techo y comida.

Lloré como una Magdalena en el lavadero, pensando en que tenías razón, pues tenía un compromiso como esposa, pero en mis adentros hubiera querido otra cosa, que me llevaras un té y me mimaras para que me sintiera mejor.

Después ya fue cotidiano tu mal humor, hasta que llegaste a golpearme, esa primera vez que no olvido. Me arreglé para ti, pues cumplíamos un mes de casados; me pinté los labios de cereza, cosa que no hacía, pues siempre me decías que era más linda, sin pintura en el rostro. Pero quería conquistarte, verme bonita para ti. Recuerdo tu rostro al verme; gritaste furioso diciéndome que si era una prostituta. Yo no entendía a qué te referías hasta que acercaste la mano y embarraste el labial en mi rostro, para después darme una cachetada, diciéndome mujer libertina. Lloré nuevamente sintiendo en mi corazón frustración y aborrecimiento. Tomé mis cosas y, sin que te dieras cuenta, salí de ahí. No tardé mucho, pues llegaste con flores a casa de mi madre y a pedirme perdón; yo creí en ti nuevamente, justificando tu acción, pues ya esperaba a nuestra hija. Siguió mi martirio incluso embarazada, porque no te importó pegarme, dejándome tirada y con la herida de una mujer humillada.

Hoy me pregunto.

¿En qué momento dejé que te convirtieras en mi verdugo?

Sé que tengo la culpa de estar como estoy ahora, postrada en una cama, amoratada y con crueles cortadas, sobre todo mi cuerpo adolorido.

Quiero decirte que jamás regresaré contigo. Que te quise mucho, de eso debes estar convencido. Pero esto se acabó; hoy, al lado de mi hija, tomo otro camino.

Dios te perdone, yo estoy en paz contigo, pues me llevo mi amor, mi dignidad y mi tiempo sufrido. Hoy estoy en libertad y te deseo que nunca más nadie padezca a tu lado lo que yo he padecido.

Firma: Araceli García 2014

Hola, amada mía, siento tanto haberte provocado tanto dolor.

Bien sabes que yo no soy así; aquellos golpes que tan brutalmente te di y causé en tu cuerpo no era mi intención, no era yo, lo siento. Sé que nunca podrás perdonarme, mi vida; sentí, es un calvario, mis noches, un infierno. Sé que me porté como un cerdo, lo sé; entonces estaba enfermo y amargado, me dijeron cosas malas de ti y me las creí.

Hoy me he dado cuenta de que todo fue mentira y he pagado muy caro. Tu dolor sí, te amo, lo sabes, tu cara no la puedo olvidar, esos ojos maravillosos, tus risas cuando éramos novios, tus juegos de adolescente que me volvían loco.

Esos tiempos los quería yo, y cuando nos casamos ya no era lo mismo; las noches eran presas de nuestros enojos. Yo te buscaba en ellas y tú no estabas. Entiendo que era por mi mal humor, seguro, pero quería amarte todas las noches, y tú no me escuchabas. Así, por el día era un ogro y tú la princesa.

Por las noches yo era tu príncipe y tú una fría estatua de mármol; así mi amargura fue creciendo, y me convertí en ese que tú bien dices, en tu verdugo.

Ahora ya es tarde para mí, ¿verdad?, y lo peor es que mi hija no la pueda ver, pero no te preocupes, merezco cuanto me pasa; la amargura eterna es lo que yo me merezco, sí, lo siento.

Lloraré cada noche por cada golpe, por cada riña y por cada maltrato que cause en ti; vagaré por los suburbios con mi dolor, pues no merezco nada mejor, y cuando te enteres de mi abandono, no me vayas a buscar, pues ya voy errante por las calles desde que tú te fuiste, pero ¿sabes? Tengo una aliada que me hace olvidar tu hermoso cuerpo, tus lindas caricias, el olor de tu cabello que me volvía tan loco, tu sentir, sí, y tus labios cuando me decían "te quiero", qué ciego estuve, lo siento tanto.

Esa es mi amiga, la botella de ron que, por más que la maltrate, no me deja abandonado; ella sí me enterrará pronto.

Dile a mi madre que en mi guardilla tengo dos cartas, una para ti y para nuestra hija, para que no le falte de nada.

Y otra para mi madre, para que sepa lo malo que fui y que tú eras una santa. Perdóname si tu carta lleva un seguro de vida que pronto cobrarás para nuestra hija, que Dios me perdone.

FIRMA: ENRIQUE NIETO

CARTA DE UNA MUJER MALTRATADA * DE ARACELI GARCÍA -RESPONDE ENRIQUE NIETO

Publicado por ♥Ąhavã♥ administradora el octubre 31, 2014 a las 11:31 am en LAS CARTAS LOCAS DEL CASTILLO MÁGICO. Volver a LAS CARTAS LOCAS DEL CASTILLO MÁGICO. Discusiones.

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sábado, 5 de agosto de 2023

**Cartas de Enricostro. y Stella Sanhueza.





Hola, mi querida amiga, sí, a ti, bien lo sabesverdad, amiga?, que por más que te dedico, no me quieres escuchar.
Bien sabes que me muero por ti, que sin ti yo no soy nada, que mis versos son el reflejo de tu sentir.
Y cuánto me castigas, cuántas noches sin dormir solo pensándote.
Mi querida amiga, eres un sinvivir.
Por más palabras hermosas que te lanzo, y te has quedado muda, pues ya no me dices nada.
Días y noches siempre te pienso y la cabeza me duele y entre tantos papeles ya ni siquiera me encuentro.
Sabes cómo te amo y cuánto te deseo.
Pero tú ya no me quieres, tú ya te olvidaste de tus promesas, se las llevó el viento.
Nunca me dejarías, dijiste. No, no, no, esas eran tus palabras.
Hay que ver qué poco vale una palabra cuando se deja de querer.
Quizás, querida mía, la culpa la tuve yo; entre tanta tontería, descuidé ese tu amor.
Mas lo siento, amiga querida, nunca te prometí que dejaría de amarte y bien lo sabes, mi cielo, que mi querer está en ti. 
Hoy, triste de mí, solo miro tus fotos; ya no sé si se han borrado, pero con tanta angustia que tengo, a ninguna la veo bien. Es como si un río turbulento las hubiera enturbiado.
O quizás sean mis lágrimas las que no me dejan ver.
Ese tren que tú me dijiste que solo pasaba una vez, ay, pues no lo entendí, y billete no saqué.
Que tu corazón era para mí, me dijiste esa mañana.
Hoy mi corazón se me para y el tuyo no está aquí.
Muchas gracias, amiga, muchas gracias por tu sentir; fueron días hermosos los que disfruté junto a ti. 
Hoy me quedo con los recuerdos de ese amor que te di y esa sonrisa tuya, esa sí es para mí.
Más con ella yo me quedo, y con tus fotos en mi jardín; las regaré todos los días con lágrimas de mi sentir.
FIRMA: Enrique Nieto Rubio.
Derechos de autor.

Hola, mi amigo, no es que tus poemas no quisiera escuchar, solo que el tiempo dice más a veces que hablar.
Muchas noches he estado yo sin dormir; no hemos coincidido en nuestro sentir. Si cuando yo te pensaba, te amaba y te deseaba, tú ni siquiera de mí te percatabas.
¿Y las promesas, amor, las promesas? Por la angustia se disolvieron y junto a palabras de amor en el olvido sucumbieron.
La culpa la tuvimos los dos, tantos instantes detenidos en aquellas fotos... Cuántos recuerdos de amor...
Y el tren sí pasa una vez; más, con el billete, nada tiene que ver.
Que tu corazón no se te pare, que haya otro esperando por ti.
También te agradezco por los días que viví junto a ti, pero deja de regar ya los recuerdos.
Empieza a olvidar, a tomar caminos nuevos.
Sé muy bien que otro rumbo nuevo encontrarás, que a la dicha, la calma y la felicidad arribarás.

Publicado por ♥Ąhavã♥ administradora el junio 28, 2014 a las 12:20 am en LAS CARTAS LOCAS DEL CASTILLO MÁGICO. Volver a LAS CARTAS LOCAS DEL CASTILLO MÁGICO Discusiones.
FIRMA STELLA SANHUEZA
°l||l°CARTA°l||l° de ENRIQUE y °l||l°RESPUESTA°l||l° de STELLA SANHUEZA.












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**Cartas locas: ♥A un amor virtual.




Hola, ¿cómo estás? Cuanto hace de todo, de nuestro amor tan trivial, así dicen muchos cuando a amores cibernéticos se refieren, qué ironía, qué osadía está la mía, enamorarme día a día de una imagen dentro de un computador... ¿Sabes? Aun así alivias mis penas, sin roces, sin caricias, ni un beso, ni un abrazo, solo vos y yo. Ridícula mi insensatez, estar horas esperándote, para apoyar mi mano en una pantalla fría, colorida, sin sangre, y luego morirme de celos, de angustia, de soledad, de no poder concretar mis ganas de ti en un abrazo, de caerme a pedazos suspirando por tu amor. ¿Cómo entender que, aunque no te tenga, te amo? ¿Qué necesito de ti como si fueras humano? Bueno, lo eres. Pero es tan larga la distancia, no puedo besar tus mejillas, ni sentir de tus manos tibias cosquillas... Cómo quisiera ser fundida en el fuego de tu pasión, y juntos convertirnos en viejas cenizas de amor, pero ya ves, yo aquí, tú allá... Ni ganas quedan de reclamar nada ya. Hay cosas que, si no salen de uno, desde lo más profundo... no tienen sentido, no valen la pena. Por eso, amor, por eso te digo, con mis ojos bañados en desdicha y dolor, con el poco aire que le has dejado a mi pulmón, con mi rostro desfigurado, con mis manos cerradas en puño de desolación y mi corazón salido de su guarida, me voy, te dejo, amor...
FIRMA: STELLA
Amada mía, bien sabes que aunque la distancias es larga, mi corazón se muere por ti.
Tú, mi cielo, me has dado tanto que me estremezco con solo pensarte, si bien sabes que te amo a morir.
Y solo deseo tenerte en mis brazos, lo sabes.
Aunque cada vez te noto más distante, y no entiendo por qué, quizás no sé, ¿te cansaste ya de mí? Uuunuun.
Espero que no, pues si así fuera, me romperías el alma. Ya ves, mi niña, tus vibraciones, aunque sea por esta ventana, que aunque no lo parezca une mucho, pues te noto tan dentro que mis pálpitos me golpean con solo saber que estás aquí, y por eso, mi cielo, te quiero tanto, tanto que si fuera chispa encendería la llama de tu corazón de una vez por todas. Sabes, cada letra, cada golpe de dedo en mi computadora, me recuerda que tú estás detrás, y mi alma se me engrandece. Sí, te noto, te siento; hasta hay veces que creo sentir tu respiración en mi cuello, y se me corta el sentido. Amiga mía, te quiero, lo sabes, solo desearía tenerte, besarte, acariciarte, sí, y sentirte, desearte con toda mi alma, que te deseo, claro, pero quizás todo sea una ilusión, tú tan lejos, yo tan solo. No sé, la distancia es tanta que hasta el amor parece enfriarse, pero de veras, cielo, que te llevo en mi sentir y nunca te olvidaré, lo sabes.
Sabes, mi amor, tengo tu foto delante y es que te abrazaría hasta estrujarte como un tomate, hasta sacarte el jugo, sí, y después te bebería para así tenerte dentro, para siempre, si no te caso más, mi cielo, pero no olvides nunca que la distancia no es el olvido, solo la ausencia de saber de ti, eso sí es el olvido. Te quiero, amiga, bien lo sabes, besos y hasta lo tuyo, que ya la echo de menos, sí.

CARTA: ♥ A UN AMOR VIRTUAL de STELLA SANHUEZA °|remitente→ ENRIQUE NIETO

Publicado por ♥Ąhavã♥ administradora el julio 28, 2014 a las 12:21 am en LAS CARTAS LOCAS DEL CASTILLO MÁGICO. Volver a LAS CARTAS LOCAS DEL CASTILLO MÁGICO. Discusiones

FIRMA: ENRIQUE NIETO