Hola, mi querida amiga, sí, a ti, bien lo sabesverdad, amiga?, que por más que te dedico, no me quieres escuchar.
Bien sabes que me muero por ti, que sin ti yo no soy nada, que mis versos son el reflejo de tu sentir.
Y cuánto me castigas, cuántas noches sin dormir solo pensándote.
Y cuánto me castigas, cuántas noches sin dormir solo pensándote.
Mi querida amiga, eres un sinvivir.
Por más palabras hermosas que te lanzo, y te has quedado muda, pues ya no me dices nada.
Días y noches siempre te pienso y la cabeza me duele y entre tantos papeles ya ni siquiera me encuentro.
Sabes cómo te amo y cuánto te deseo.
Pero tú ya no me quieres, tú ya te olvidaste de tus promesas, se las llevó el viento.
Nunca me dejarías, dijiste. No, no, no, esas eran tus palabras.
Por más palabras hermosas que te lanzo, y te has quedado muda, pues ya no me dices nada.
Días y noches siempre te pienso y la cabeza me duele y entre tantos papeles ya ni siquiera me encuentro.
Sabes cómo te amo y cuánto te deseo.
Pero tú ya no me quieres, tú ya te olvidaste de tus promesas, se las llevó el viento.
Nunca me dejarías, dijiste. No, no, no, esas eran tus palabras.
Hay que ver qué poco vale una palabra cuando se deja de querer.
Quizás, querida mía, la culpa la tuve yo; entre tanta tontería, descuidé ese tu amor.
Quizás, querida mía, la culpa la tuve yo; entre tanta tontería, descuidé ese tu amor.
Mas lo siento, amiga querida, nunca te prometí que dejaría de amarte y bien lo sabes, mi cielo, que mi querer está en ti.
Hoy, triste de mí, solo miro tus fotos; ya no sé si se han borrado, pero con tanta angustia que tengo, a ninguna la veo bien. Es como si un río turbulento las hubiera enturbiado.
O quizás sean mis lágrimas las que no me dejan ver.
Ese tren que tú me dijiste que solo pasaba una vez, ay, pues no lo entendí, y billete no saqué.
Hoy, triste de mí, solo miro tus fotos; ya no sé si se han borrado, pero con tanta angustia que tengo, a ninguna la veo bien. Es como si un río turbulento las hubiera enturbiado.
O quizás sean mis lágrimas las que no me dejan ver.
Ese tren que tú me dijiste que solo pasaba una vez, ay, pues no lo entendí, y billete no saqué.
Que tu corazón era para mí, me dijiste esa mañana.
Hoy mi corazón se me para y el tuyo no está aquí.
Muchas gracias, amiga, muchas gracias por tu sentir; fueron días hermosos los que disfruté junto a ti.
Hoy me quedo con los recuerdos de ese amor que te di y esa sonrisa tuya, esa sí es para mí.
Hoy mi corazón se me para y el tuyo no está aquí.
Muchas gracias, amiga, muchas gracias por tu sentir; fueron días hermosos los que disfruté junto a ti.
Hoy me quedo con los recuerdos de ese amor que te di y esa sonrisa tuya, esa sí es para mí.
Más con ella yo me quedo, y con tus fotos en mi jardín; las regaré todos los días con lágrimas de mi sentir.
FIRMA: Enrique Nieto Rubio.
FIRMA: Enrique Nieto Rubio.
Derechos de autor.
Hola, mi amigo, no es que tus poemas no quisiera escuchar, solo que el tiempo dice más a veces que hablar.
Muchas noches he estado yo sin dormir; no hemos coincidido en nuestro sentir. Si cuando yo te pensaba, te amaba y te deseaba, tú ni siquiera de mí te percatabas.
¿Y las promesas, amor, las promesas? Por la angustia se disolvieron y junto a palabras de amor en el olvido sucumbieron.
La culpa la tuvimos los dos, tantos instantes detenidos en aquellas fotos... Cuántos recuerdos de amor...
Y el tren sí pasa una vez; más, con el billete, nada tiene que ver.
Que tu corazón no se te pare, que haya otro esperando por ti.
También te agradezco por los días que viví junto a ti, pero deja de regar ya los recuerdos.
Empieza a olvidar, a tomar caminos nuevos.
Sé muy bien que otro rumbo nuevo encontrarás, que a la dicha, la calma y la felicidad arribarás.
Publicado por ♥Ąhavã♥ administradora el junio 28, 2014 a las 12:20 am en LAS CARTAS LOCAS DEL CASTILLO MÁGICO. Volver a LAS CARTAS LOCAS DEL CASTILLO MÁGICO Discusiones.
FIRMA STELLA SANHUEZA
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