viernes, 7 de agosto de 2020

**Abraham, un escultor de grandes obras de mármol.

 


Una mancha de semen sobre la Afrodita de Cnido
Abraham, un escultor de grandes obras de mármol.
Un día, se empeñó en que quería hacer a la mujer perfecta. 
A tamaño real, 
Buscó a las mejores modelos, y fueron muchas. 
Pero a ninguna la veía perfecta.
De cada una de las modelos, fue creando primero en barro. 
Y después, en yeso, de una, le sacó la cara, la mujer más bella del mundo; de otra, el torso, y así fue, día tras día, formando a la mujer perfecta.
Era un encargo de un multimillonario, que le pagó una gran suma de dinero.
Conforme pasaban los meses, su inquietud fue aumentando por esta mujer, que en el fondo no existía en la tierra.
Pasaban los meses y, estancado, no podía seguir; los taladros se les rompían, hasta que terminó dejando la obra a medio hacer.
Su cabello no encontraba pose para él, y se agobiaba, y llegó a un punto estresante.
Le devolvió todo su dinero a este hombre, diciéndole que le era imposible hacerla.
Sus temblores, cada vez más grandes y largos, terminaron con su botella en la puerta del taller.
Abraham soñaba cada noche con ella y hasta le hablaba; incluso hacían el amor, llegándose a enamorar locamente.
Se despertaba cada noche asustado y con muchos sudores; su obsesión era tan grande que apenas si dormía. 
Y se asomaba a verla, aunque la tenía con unas sábanas por encima.
Un día de primavera, se fue al parque a pasear muy relajado y extraño, con una paz tremenda y alegre; no sabía por qué, pero lo estaba.
Se cruzó con una preciosa mujer, con sus cabellos negros ondulados al azote del viento, que los acariciaba.
Ella lo miró de reojo, como diciendo: ¡Este es un loco! ¡Y aligeró el paso!
Abraham se quedó mirándola fijamente y se fue girando conforme ella iba pasando.
Firmando en su mente esos cabellos preciosos que llevaba, pero él no dijo ni palabra.
Se volvió inmediatamente hasta su taller, la descubrió y comprobó que su obra ya estaba completa, con esos cabellos vistos por él.
Él, sin darse cuenta, cada noche se levantaba y la fue formando inconscientemente.
Realmente era tan hermosa, que no fue capaz de deshacerse de ella, y en su pequeño jardín, que daba a la espalda de la puerta principal, allí en su centro, la puso y todos los días se sentaba frente a ella y le hablaba.
Todas las personas que la veían se quedaban enamoradas de esta estatua de mármol puro, blanco como la leche.
Y todos le hacían fotos, y terminó por hacerse muy famoso, aunque nadie pensaba que él era su escultor.
Enrique Nieto Rubio.
Derechos de autor. 

d.dd.doym.p.co.98

**La máquina del tiempo.

 



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25-2-2018, a las 5 de la mañana
Me desperté a las cinco de la mañana con un extraño sueño, en el que despierto seguí soñando.
Alguien me dio un extraño juego; lo encontró en una vieja caja cuadrada y una litografía vieja y con personas alrededor grabadas.
Alguien tiró un camión de basura en un camino, que acostumbra la gente a tirar, aunque esto está prohibido, y ahí estaba.
Se componía de unas cintas de estas que los camiones llevan para amarrar; son cintas anchas, como de nailon, de tres metros cada una, pues eran cuatro.
En sus puntas tenía como unos adornos dorados que apenas pesaban nada.
Parecían como estas plomadas de los albañiles, que parecen como unos trompos alargados.
En su centro de las cuatro cintas era como estas peonzas de juguete antiguas que sonaban una preciosa melodía de unos 50 centímetros de grande.
Por lo visto, el juego consistía en que le metías como una especie de llave en su centro; era una cosa alargada y puntiaguda que era de cristal o cuarzo, algo así, y se suponía que aquello comenzaba a girar en el suelo y los niños comenzarían a saltar las cintas, todos a la vez, y aquel que tropezara quedaba descalificado, al menos eso parecía.
Pero aquello no funcionaba, así que me lo llevé a mi campo y allí pensábamos mi hermano y yo.
¿Qué le podría pasar? Mi hermano me dijo: "¿Seguro que lo han tirado porque no sirve?"
¿Sí, yo contesté, puede ser claro?
Lo extendimos en el suelo y quedó como las aspas de un avión, que abarcaba casi nueve metros de un lado a otro.
Era grandísimo.
Mirándolo detenidamente, descubrí en una de las cintas que estaba casi suelta por su junta; tenía como unos tornillos y la fibra estaba casi para cortarse. Así que la desmontamos del todo y la volvimos a montar, como debía de ir según las demás juntas.
Le pusimos su llave en el centro y nos dimos un susto de muerte; aquello, de pronto, se alzó medio metro del suelo y comenzó a girar y girar. Nos apartamos, porque veíamos que aquello era peligroso; giraba tanto que el polvo de todo el campo comenzó a girar también, como si de un remolino fuera, las hojas y todo.
Al rato era tal la velocidad que nos asustamos, que hasta los árboles se movían.
Parecerá ficción, pero se convirtió en un agujero de gusano que se levantó sobre cinco metros de altura y dentro era superhondo.
Apareció en el suelo flotando frente al agujero una cápsula de dos metros y de pronto quedó todo tranquilo y silencioso; solo se veía el agujero y la cápsula flotando. La tocamos y se abrió; era como dos asientos y una serie de botones marcadores y lucecitas dentro.
Nos miramos los dos y dijimos: "Entramos". Mi hermano, que es muy echado para adelante, dijo: Sí, cómo no?".
Y nos sentamos, yo delante y él en el asiento de atrás.
De pronto aquello se cerró y salió disparada hacia el centro del agujero, que desapareció inmediatamente.
Se ve que a la hora o cosa así aparecieron unos hombres de blanco y se llevaron aquel aparato y el juego, digamos, y así quedó todo; nadie sabe qué hicieron con él.
Bueno, pues sigo.
Viajamos tremendamente rápidos, supongo que a la velocidad de la luz, no sé. La máquina estaba programada, con unos números en una pantalla que se encendió encima de nosotros.
Y lo más increíble, no se asusten, pues raro, de pelotas sí es.
¡¡¿Dónde creen que aparecimos?!!
En Egipto, junto a las pirámides, pero estábamos en una cueva cerca de ellas, como trescientos metros o algo así.
La cápsula se abrió, y aquello era fantástico, era una cápsula del tiempo. Nos asomamos por la cueva con mucho miedo y, si les digo: allí había cientos de seres extraterrestres de dos o más metros.
de alto, 
Resultado de imagen de GOOGLE POSTALES DE MARCIANOS
Y estaban construyendo las pirámides, pero aquello era cientos de kilómetros de un suelo de piedra y grandes torres con luces y postes muy raros.
Un corredor de estos seres que se perdían en la distancia, es como si lo estuviera viendo ahora mismo.
Sobre sus cabezas, a unos veinte metros, levitaban grandes piedras completamente cuadradas, como si en una cinta transportadora viajaran, y una gran maraña de estos seres, en el centro de las pirámides, con sus brazos estirados, las iban poniendo cada una en su sitio, sin tocarlas siquiera, y aquello corría mucho.
Supongo que en varios días las terminarían. Todas estas piedras salían de una gran montaña que a unos pocos kilómetros estaba, de la que hoy en día no hay ni rastro de aquellas montañas.
Y mucho menos de seres humanos; todo lo que nos han contado y hemos leído de esto es una gran mentira.
Pues esto es una base ALIENÍGENA y las pirámides en su centro son donde las naves se posan para aterrizar.
Pues en la Tierra estas naves es imposible aterrizar, pues sus motores de fricción se atorarían con el polvo.
Viendo esto, no podíamos salir y, mirando alrededor de la cueva, vimos dos hombres con trajes espaciales muertos; estos sí sabemos de dónde vienen, del futuro, como nosotros sí.
Algo falló con este experimento y murieron.
Así que nos metimos en la cápsula y se cerró automáticamente, y volvimos a desaparecer por aquel agujero de gusano. Y aparecimos en Perú y era lo mismo, nada de seres humanos, solo cientos de extraterrestres, pero estos no eran iguales, eran más bajitos.
Sí, así como estos, que vendrán de otros mundos.

Pero mi pregunta es: ¿dónde están los humanos?
Pero sí construyen igual que los otros, levitando las grandísimas piedras.
Quizás eso sea una nueva generación en la Tierra y nosotros seamos sus alimentos, quién sabe. No nos pararemos mucho; a investigar nos vayan a pillar. 
Los del futuro lo saben, se han dado cuenta de que estamos vivos y damos saltos en el tiempo.
lo que no sabemos, es si nos van a dejar volver, quizás no quieran que el mundo del futuro se enteren de esto.
Así que esta vez, vamos a manipular nosotros el tiempo y nos vamos al año 0.
donde supuestamente Dios hizo al hombre y la mujer.
Pero Dios nos ha pillado. Y nos ha dicho el porqué estamos aquí.
¿Venís del futuro por respuestas? No os bastó lo escrito en la Biblia, mi libro sagrado, ¿verdad?
¡Bueno, él solo se sentía dentro de un resplandor extraño!
¿Pero daba mucho miedo, sí, pues estábamos haciendo algo muy malo?
¿Pues lo ponemos todo entre dicho?
El gran Dios nos dijo: "¿Vean ustedes mismos?".
¡Y sí vimos un hombre y una mujer perfectos, relucientes e inmaculados, dos ángeles eran y muy felices!
¡Lo veis así? Yo los creé, pero ellos con el paso de los siglos han ido evolucionando sin mi consentimiento, a escondidas, y se han degradado ellos mismos, hasta donde estáis ustedes, la corrupción y el pecado, ¡pero creedme que eran perfectos!
Pasará un tiempo de miles de años y otros seres gobernarán la tierra y se mezclarán las razas. Después de estos, vendrán otros y otros; os harán esclavos y yo no podré hacer nada, ya que a ellos también los creé, en sus correspondientes mundos, ¡pero como ustedes desobedecieron mi palabra!
¡Enfermedades nuevas venidas del universo irán acabando con todos estos y renacerán otra vez, pero no los humanos, y así hasta el fin de los tiempos!
Y si no, ustedes mismos, viajar y lo veréis. En esta estúpida máquina que habéis creado, esta os enterrará a todos.
Pues en ella y sin querer meteréis la gran bomba, que acabará con toda la civilización y no, no os equivoquéis, ustedes lo habéis escrito, ¿al viajar en el tiempo?
Así que ya nos hemos marchado, con el corazón encogido, por lo que parece inminente que va a pasar.
Pero intentaremos que no suceda, aunque quizás sean los del futuro quienes nos manden otra cápsula, con algún artefacto para que muramos aquí en este tiempo.
Y, señores, ustedes lo han visto, esto de los neandertales y todo esto es mentira, también, pues eran monos y lo siguen siendo, pues el hombre y la mujer fueron los primeros que Dios puso en la tierra.
Así que continuaremos huyendo, en esta máquina, sin posibilidad, hasta ahora, de volver.

Viajaremos a China y la India a ver si todo lo hizo el hombre, o ellos los extraterrestres.
Enrique Nieto Rubio.
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**Si me sentara contigo.

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Sí, me sentaré contigo.
Un ratito para hablar.
No sabría qué decirte.
Pues sin ti, yo no soy nada. 
*
Si me sentara contigo,
Un ratito para ver.
Para verte, esos ojos tan bonitos,
que secaron mi querer.
*
Si pudiera recordar,
Aquellos besos prestados,
Que en un día de primavera,
Sin querer te había robado.
*
Hoy sí... me sentaré contigo.
Y pegado junto a ti,
Holiendo tu perfume,
que me hacías resurgir.

Solo un recuerdo me queda.
Un recuerdo de mujer.
Tus susurros en mis oídos,
que me hacían estremecer.
*
Solo si me sentara contigo,
Y viera un nuevo amanecer.
Sabría que sigo vivo.
Y viviendo, por ti, mujer.
*
Ya pasó mucho tiempo.
Se me olvidó la pasión.
Solo vivo del recuerdo.
de aquellas noches de amor.
*
Si me sentara contigo,
Y me dijeras por qué.
de aquellos sueños vividos,
de aquella noche de hotel,
que entre sábanas de seda,
Encontramos la pasión.
Y soñamos con estrellas.
Esa noche de ilusión.
*
Pero ya no te preocupes,
Todo fue una ilusión.
de aquellos años pasados,
Donde me dabas tu amor.
*
Hoy solo vivo en mi sillón.
con una silla delante,
Y la miro con ilusión.
Que allí tú te sentaste.

Una silla vacía,
Desde que tú no estás,
Solo es ya un recuerdo.
del pasado, ya no más.
*****
Enrique Nieto Rubio,
DERECHOS RESERVADOS.

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**Hoy por fin a entrado por mi casa, mi querida primavera.

 Resultado de imagen de postales de la primavera

Hoy por fin ha entrado.
 Mi querida primavera,
Fresca como una rosa.
 Hermosa como una flor.
*
Hoy, por fin, me visitaron.
 Mis queridas abejas, 
Ellas me anuncian. 
¿Qué viene, mi amor? 
con sus amorosas flores, 
con su luz y su pasión, 
Con cantares e ilusiones,
 Con besos del corazón.
*
Tú, mi dulce primavera,
 Generosa en tu sentir, 
Me acaricias todos los días. 
Y no me dejas que sea infeliz.
*
Tú, mi bella primavera,
 Hermosa como tú no hay dos. 
Que me llenas en las noches.
 Con frescura, mi corazón.
*
Déjame quererte, bella.
 Que las flores son tu canción. 
que iluminas mi mirada, 
Y me devuelves la ilusión.
*
Si tú fueras mujer,
 Tan fresca como las flores,
Yo viviría siempre a tus pies.
 Rodeándote de canciones. 
*
Esas caricias,
 que tu viento me trae.
con ese olor a vida,
 Enloqueces mi sentir.
Me conviertes en avispa.
 Para chupar todo el néctar,
Que tus flores dejas en la pista. 
*
Tú, mi dulce primavera,
 Que me llenas de ilusión, 
Y me haces que te vea. 
Con los ojos del amor.
*
Enrique Nieto Rubio 
Derechos reservados.



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