Tú me amas... —¿Cuánto?
¿Cómo pesar este amor?
¡No importa! ¡Sí, ya te amo yo!
-Ajá... sí, mi amor.
Sí, vivo solo por ti y para ti.
Por tu sentir, por tus deseos...
Pero sobre todo, por tu amor...
Ajá... Sí, mi amor.
Felicidades, amor mío,
Que en este día de San Valentín,
Y en los días que están por venir;
Tu corazón se sienta en calma.
En paz y armonía absoluta.
-Ajá... sí, mi amor.
Mi amor por ti es insuperable.
Mis deseos son locos y románticos.
Como aquella vez a tu lado...
¿Recuerdas si...? ¿Aquella vez?
-Ajá... sí, mi amor.
Cuando te visité, tú lloraste tanto.
No podías contener la emoción.
Y tan pronto llegué, me besaste...
¿Recuerdas lo felices que fuimos?
- Ajá... sí, mi amor.
Te pregunté: Mi amor. ¿Por qué lloras?
Y tú, tímida, no alcanzabas a contestar.
¿Recuerdas cuántos besos nos dimos?
-¡Fueron tantos, que no lo sé!
- Ajá... sí, mi amor.
Sí, mi niña, fueron tantos, tantos...
Que mi sentir por ti se derramó;
Nos amamos por toda tu casa.
¿Así fue, verdad? ¿Recuerdas?
-Ajá... sí, mi amor.
Y ahora te siento, otra vez más;
Y desde entonces, sabía que
Jamás dejaría de amarte.
Sin ninguna presión y condición.
- Ajá... sí, mi amor.
- ¡Que! ¿Fue un sueño?
¡Noooo!
- ¿Entonces?
Fue real... ¿No te acuerdas?
- Sí... celebrábamos el Día de San Valentín.
- Aja... sí, mi amor.
Te amo... tanto, tanto te amo.
Que mi felicidad irradia.
Un gran haz de luz sobre mí.
Ajá... sí, amor.
Todos me dicen:
¡Estás raro! ¿Qué te pasa?
Es que la quiero... les digo yo.
- Aja ... Sí, mi amor.
¡Sí, te quiero a morir!
-Preguntas: ¿Cómo así?
¡Eso!... ¡Que te adoro!
Eres hermosa, bella, cariñosa.
Romántica y tierna, sííí...
- Ajá... sí, mi amor.
Frágil y digna, como una diosa;
Bella y honesta como una virgen;
Linda y dulce como una princesa;
Y la más hermosa de todas las flores
Juntas sobre la faz de la tierra.
- Ajá... sí, mi amor.
¿Te acuerdas de aquella mágica noche?
Cuando juntos mirábamos las estrellas
-Ajá... sí, mi amor.
Tú preguntaste:
-¿Cuál es aquella, la más grande y brillante?
Yo te respondí:
Eres tú, mi amor, de allí has venido...
Para dar vida e iluminar mi corazón,
-Ajá... sí, mi amor.
—¿Y tú no estás?... —me preguntaste.
¡Sí, cielo mío... claro que estoy!
¿La de al lado... soy yo, acaso no la ves?
Fíjate bien, es la que te guiña constantemente...
-Ajá... sí, mi amor.
Esa noche fue inolvidable, ¿te acuerdas?
Estuvimos bailando en el porche de tu casa.
Y escuchando hermosas y dulces melodías;
Y expresándonos infinitos te amo.
-Ajá... sí, mi amor.
Tu mamá apareció y te cuestionó:
Niña, ¿a qué hora piensas ir a dormir?
Y tú, volviendo suavemente el rostro, dijiste:
- ¡Sí, ya voy, mamá!
¡Solo déjame estar un rato más!
El alba despuntó.
Dando lugar a un nuevo día,
Y allí estábamos los dos:
Disfrutando nuestro amor.
Se vislumbran los cálidos rayos del sol.
Los pájaros cantaban, y tú, mi cielo;
Casi derrotada por el cansancio,
Con tu cabecita en mi hombro soñabas.
- Ajá... sí, mi amor.
Yo te llenaba de cariños y besos.
Sintiéndome pleno y feliz.
-¿Cuántos besos y caricias me diste, amor?
¡No sé! Un millón, o infinitos, quizás;
Porque te amo sin medida.









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