domingo, 2 de febrero de 2014

**Oh Dios en súplicas.




 ¡Oh, Dios! Que infinitamente,
 Grande eres en tu universo. 

Qué desafiante lo pones...
No dudes que intentaremos. 
Ser buenos; 
Para así lograr encontrarte.
 En el reino de tu misericordia. 



Y es que, aunque mortales somos,
 En el camino de la vida 
¡Imposible! Hemos desesperado.
Al parecer, Dios mío;  
¿Qué no, nos escuchas?
¿Y quisiéramos saber por qué? 
Si tan ocupado estás...
Manda un ángel.
 Guardián y protector, 
Para que en este llorar nos consuele.
 Y calmes tanto dolor. 

En un tiempo, mandantes
 A tu hijo, único y amado... Jesús; 
Y como no quisimos entenderlo,
 ¡Muerte le dimos en la Cruz! 
¡Hoy te pedimos perdón!
 Pues si tanto daño le hicimos, 
No fue nuestra intención...
Simplemente no supimos. 
Comprenderlo y valorarlo.
 en su magnificente amor. 

 ¡Perdónanos, Dios del Cielo!
 Porque volvería a suceder... 
Pues nuestros actos están podridos.
 Por tanta desigualdad. 

Sí, estamos matando de hambre.
 a niños que no se lo merecen; 
haciéndoles preguntarse:
 ¿Cuál es la maldad cometida?
 ¿En su corto vivir? 
Ya que día a día,
 Les duele la barriguita.
 Al no tener que comer. 

Sin embargo, esperamos al final.
 Encontrarte en el espacio sin fin; 
Donde buscaremos la forma,
 aún... en lo más lejos,
 Para hacerte sonreír: 
Y que tú nos auxilies,
 echándonos una mano...
Y a tu lado poder ser feliz. 

Enrique Nieto Rubio 
Derechos reservados.
Colabora en imagen.
 Silvia Regina Cossio Cámara.

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