Feliz me encuentro,
Con los cientos de tarjetas que tengo,
Con los cientos de tarjetas que tengo,
Un castillo grandioso compraré,
Y viviré miles de sueños...
Y viviré miles de sueños...
porque a mí poco me importa,
Y al de abajo, que le den,
tarjetas Blas.
Y al de abajo, que le den,
tarjetas Blas.
En mis sobres meteré mucho más,
Cuando ya estén vacíos,
Cuando ya estén vacíos,
Pues el dinero es para gastar,
Y viviré con los más ricos...
Y viviré con los más ricos...
Y de nuevo poco me importa,
Y al de abajo, que le den.
Y al de abajo, que le den.
Me apuntaré a miles de cursillos,
Y también me forraré.
Y también me forraré.
Hasta de nuevo volver,
A llenarme a gusto los bolsillos...
A llenarme a gusto los bolsillos...
Y otra vez, como siempre,
Y al de abajo, que le den.
Y al de abajo, que le den.
Preferentes venderé,
Para aquellos pobres desgraciados,
Para aquellos pobres desgraciados,
Y con su dinero feliz disfrutaré,
de regalos despiadados,
de regalos despiadados,
y a los infelices del pueblo,
Por donde siempre, que le den.
Por donde siempre, que le den.
Muchos bancos, por igual, compraré,
con ese sucio dinero;
con ese sucio dinero;
Para que el gobierno me lo llene,
Y gastarlo poco a poco,
Y a los siempre ilusos e incautos,
Ahorradores, que les den.
Ahorradores, que les den.
Desahuciaré muchos pisos,
Hasta que los tenga todos,
Hasta que los tenga todos,
con ayuda de la patronal;
que los deja parados a todos,
que los deja parados a todos,
Y a ellos, por supuesto,
Que también su parte, que les den.
Que también su parte, que les den.
¡Que no me digan corrupto!
delincuente...ni granuja!
delincuente...ni granuja!
Porque todo está en el reino,
Y siempre con compostura,
Y siempre con compostura,
De derechas y de izquierdas...
¡Eso no nos debe de importar!
¡Eso no nos debe de importar!
¡Porque cada uno coge lo que puede!
¡Y los demás a trabajar!
¡Y los demás a trabajar!
No te digo nada de los bancos,
Pues eso, qué miedo me da...
Pues eso, qué miedo me da...
Lo único importante,
Es que cada día me enriquezco mucho más.
Es que cada día me enriquezco mucho más.
¡Y a los pobres no les queda otra cosa!
que a trabajar!
que a trabajar!
Qué callados y oficiosos,
Se ven mucho más bonitos. ¡Ajá!
Se ven mucho más bonitos. ¡Ajá!
Que con mi alto sueldo,
Tarjetas debo llevar.
Tarjetas debo llevar.
Enrique Nieto Rubio
*Derechos Reservados
*Colabora en imagen,
Silvia Regina Cossio Camara.






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