jueves, 31 de octubre de 2019

**Ayer me llamaste por teléfono. solo para mayores de 18 años.


C
Solo para mayores de 18 años. De Enricostro:
Ayer me llamaste por teléfono, llorando y desconsolada.
Te dije: "¿Qué te pasa, mi amor? No quisiste contestar.
Solo gemías, con mucha pena.

Al rato me dijisteis: "¿Puedes venir? Me siento muy mal". 
Cierto es que se me encogió el corazón, pues sabes lo mucho que te quiero, y sabes que estoy loquito por tus huesos. Pero con esa carita,
Que me pone todo frenético, lo sabes. Así que decidí ir a verte, tomé mi coche y marché; yo sé lo que va a pasar, seguro. Solo tardé un rato en llegar, saqué mi llave que tú un día me diste; era muy tarde ya, cerca de las dos.
Entré en la casa, y solo una pequeña luz en el pasillo.
Subí las escaleras hasta tu dormitorio; allí en la cama, boca abajo, semidesnuda, estabas dormida. Solo una lámpara de tu mesilla encendida, y solo con ese tanga sexi que tú sueles ponerte.
Estabas hermosísima. 
Me tumbé junto a ti, lentamente, pero no podía resistirme.
Deslizaba mi mano suavemente por tu espalda hasta llegar a tu nuca. Suave, cálida, muy fresquita, quizás demasiado.
Pues fuera hacía un frío de mil demonios.
Así cogí las sábanas y nos tapamos los dos juntos.
Aunque cierto es, yo me tumbé vestido; claro, suponía que no era momento de tonteo Tú notaste ya ese calorcito de las sábanas y mi cuerpo. Te volviste lentamente y me miraste: "¿Estás aquí?".
Con voz entrecortada: "¿Sí, mi amor, qué te pasa?"
¿Abrázame? Así lo hice y tus hermosos pechos duros y redondos.
Con esos pezones, grandes y deliciosos, en mi cara.
¿Qué me los pusisteis en mí, cara? ¿Me encendiste todo?
Ya empezamos a acariciarnos, lentamente, poco a poco.
Ufff, ya me sobraba toda la ropa; tú ya parecías un pulpo.
Tentáculos por todos sitios, iba a explotar, me quedé desnudo, solo con esas sábanas, y tú lo mismo. Todo era revolcones: tú arriba, después yo, y tú, otra vez, un revuelto de pasión y lujuria flotaba en aquella habitación. Lo demás, fue un río de deseos y lujuria.
Así, hasta que quedamos, agotados y abrazados, los dos.

Enrique Nieto Rubio.
Derechos de autor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario