Alberto Plaza e Ingrid ZZetterberg.
Siempre será una incógnita mi descansar.
A veces mi cuerpo se rehúsa a dormir.
Sí, en mi lecho me he refugiado.
Y en él he vivido.
*
Temo tocar una piel que me estremezca.
Que me haga vibrar, temo desear.
Temo amar. ¿Acaso no hay humanidad?
En mí, ¡¡Oh, Corazón!! Oh, fuego…
*
¿Por qué sigues amando?
Y me calcinas con tu mente.
Tal vez vuelo, tal vez sueño…
Sí, he sido el Sol y tú la lluvia.
Sí, he buscado en las entrañas.
La cordura que me queda.
*
He mirado mi interior.
Engañándome de hallarte,
Si sueñas, en mis sueños,
Si tu alma, mi cuerpo,
Hallarán un lugar.
*
Si en la mente se pudiera amar,
Ya no habría razón.
Solo un dulce amor.
Amar con el alma es comprender.
Que nunca se puede tener todo.
Lo que uno ansía querer.
*
Como bendición y anhelar,
Los brazos de alguien como tú,
Que sabrás que nunca alcanzará.
Será como un amor divino.
Que te amara en silencio santo…
Alberto Plaza.
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