miércoles, 22 de abril de 2015

**sigo llamando a su puerta.





Sigo llamando a su puerta. 
A la puerta de mi sentir,
Pero ella no me quiere.
 O quizás ya no se fía de mí.

Con premura le suplico, 
Que, por favor, me dé otro sentir.
Pues por su amor voy muriendo. 
Más no me quiere ni oír. 


Sigo implorando sus besos.
 Y sus labios no me quieren besar. 
Y mi boca poco a poco va muriendo.
 Secándose en soledad, 

Más yo por ella me muero.
 Esperando que me vuelva a mirar, 
Sigo esperando sus caricias.
 Para que rompan mi sentir, 
Pues ella llenaba mi vida de alegrías. 
Con sabor a frenesí. 


Más hoy me muero, vida mía.
 Pues tú no me quieres sentir. 

Sigo llamando a esa piel.
 tersa e inmaculada,
 a tu cuerpo de mujer...
que abrazado junto al mío,
con este amor desesperado;  
que al fundirse en un solo,
 Gozábamos como dos enamorados. 


Sigo llamando a tu amor.
 Desde mi amor atormentado; 
que con el mío tan solo,
 Únicamente me queda la desventura.
de ser un desgraciado. 

Me pregunto: ¿Amor?
 ¿Por qué no estás?
 ¿Más a mi lado?...

¿Dónde estás? No puedes permitir 
Que nuestro amor muera.
 De forma tan absurda
Y los sueños ya olvidados. 


Que renazca la pasión.
 Y que reluzca tan fuerte,
 como una estrella;
Y así con tu mágico encanto,
 Feliz me guíes hasta tu vera. 


Enrique Nieto Rubio 
*Derechos de autor* 
Colabora en imagen.
 Silvia Regina Cossio Cámara.


Si alguien quiere saber, 
¿De qué color es la pena?  
Que de otra persona 
se enamore...
 
Y que él o ella 
no le quiera. 

domingo, 19 de abril de 2015

**Dicen Aleluya.



Dicen aleluya.
 Cuando Nuestro Señor,
 Jesucristo crucificado,

Murió y al tercer día resucitó. 
Mas no fue encontrado. ¡Aleluya!

Huyó con María Magdalena.
 a los valles de Francia. ¡Aleluya! 

Más con Él llevaba el cáliz divino.
 de Dios Todopoderoso. ¡Aleluya! 


En aquellos valles de Francia,
 Mientras Jesús se curaba de sus heridas, 

Debajo de unos olivos le dijo: Dios, 
Jesús, Hijo mío, no pasarás más penas...

Tomarás a tu bella familia entre ellos.
 Y seguirás predicando los evangelios;

Pero solo en mi casa.
 cubierto de bellos matices,
 Honrarás la palabra de Dios.



Jesús así lo hizo.
 Se puso infinidad de veces.
 en contacto con sus apóstoles,

Y desde entonces Jesús está.
 En cada iglesia, en cada catedral...

En los templos, en los monasterios,
 Y en el corazón de todos sus hijos.


El vestido del santo obispo o de cardenal,
 Se pasan cientos de años.

Regocijándose entre los fieles,
 Y lamentándose de las desgracias, 

Quizás sea el papá de hoy...
Pues quién sabe si habita en él.


¿Por qué dicen que visita los hospitales?
 a todos los enfermos e incluso 

Visita las prisiones para consolar.
 Sin resquemores a todos los presos;

Otros dicen que visita los colegios.
 Y que lo han visto en aldeas de África.


Pues Dios Todopoderoso,
 Le dio la inmortalidad. 
Para toda la eternidad. ¡Aleluya!


Enrique Nieto Rubio
*Derechos reservados*
Colabora en imagen.
 Silvia Regina Cossio Cámara.

domingo, 12 de abril de 2015

**Renaciendo de su tumba.







Renaciendo de su tumba,
 Sigilosa sube por las escaleras. 
Buscando afanosa un sin sentir,
 que dejó en la otra tierra... 

Va pidiendo clemencia.
 Rastreando con afán a su amado; 
Va pérdida por esta fría tierra.
 Más no lo ha encontrado. 
Vagando camina.
 Llorando por los rincones,
 con sus alas abiertas, 
Y con la muerte tras sus talones.

Nada de este mundo recuerda.
 Ni el porqué de sus temores; 
Solo sabe de llantos, penas. 
y desamores. 
Del porqué de su llegada,
 A este miserable mundo maldito, 
Pues ella no se marchará.
 Hasta dejar todo bien escrito. 

Después de su venganza...
Partirá a ese viajar a su mundo. 
Pero tendrá que recordar,
 ¿Por qué se fue de esta tierra? 
Se tendrá que enamorar.
 de ese hombre vil y maldito, 
que mientras reía haciendo el amor,
 En su cuello dejaba escrito: 
con un lazo de seda azul,
 Que dejó bien amarradito.
 
Más su muerte, ella encontró...
Besándose con su amado. 
Han pasado los años y años. 
Y por fin le recordó.
 que... en su cama,
 Se han liado. 
Haciendo fuertemente el amor; 
que con premura ella le hace.
 Hasta un eterno placer. 
¡Con sus alas, ella le rodea!
¡Hasta hacerlo desfallecer! 
Ya los dos juntos vuelan de la mano.
 a un mundo siniestro; 
Pues ambos igual han pecado.
 por asesinos en destierros, 
A la fosa han bajado.
 Y allí eternamente,
 Yacerán sus cuerpos. 
Enrique Nieto Rubio 
*Derechos reservados*
Colabora en imagen.
 Silvia Regina Cossio Cámara.

sábado, 11 de abril de 2015

**Silencio silencio.


Silencio, silencio,
 Que no se apague esta noche. 
Que no se sientan reproches.
 Que los sueños sean eternos. 
Y vivamos los te quiero.
 Llenos de grandes pasiones.

Silencio, silencio,
 Que no se rompa la noche estrellada.
Que vivir sin reproches,
 Sea como un nuevo amanecer; 
Y así poder sentirnos puros...
Para nunca enloquecer.


Que las caricias y besos nos colmen. 
Con los deseos del placer, 
Que se inunden nuestros cuerpos.
 Hasta otro nuevo amanecer.

Que tus labios con los míos,
 Se llenan por siempre esta pasión. 
Regocijándonos, muy juntitos,
 Hasta saciar nuestro amor.
Que nuestros cuerpos se abracen.
 Como grandes enredaderas, 
que, aunque... queriéndose liberar, 
Ya inasequible esto les sea. 

Shhhh, silencio.
 que tu gemir y el mío,
 Hagan eco en nuestro amor. 
y deleitarnos en él... perpetuamente,
 En un mundo de pasión.
Que la noche se haga eterna. 
Que la vida perpetuamente nos sonría; 
Para que vivamos en la senda del amor,
La luz, la paz y la alegría. 

Que no haya cabida para los reproches.
 Que no triunfe el mal sentir. 
Que reluzcan las ilusiones y el buen vivir...
Pero si eso no es posible...
¡Que renazca una vez más el silencio! 
¡Para volver a empezar!

Enrique Nieto Rubio
*Derechos reservados*
Colabora en imagen.
 Silvia Regina Cossio Cámara.