En la estrella Sirio (2, b) existe un planeta. Este planeta tiene vida.
Sirio o Sirius (2, b)
Esta estrella, hace miles de millones de años luz, en un tiempo se contrajo sin explosionar siquiera, y solo hizo ploc y fue como un eructo. En la cual se formó alrededor de la estrella una inmensa pompa acristalada, de algunos miles de kilómetros de grosor, quedando esta estrella atrapada dentro.
Revolucionando su rotación, al doble de cuando era mucho más grande.
De ahí, empezó a lanzar una luz blanca y rosada; más a su alrededor, existe (Fobos 2), un planeta enano como Plutón.
Y al pasar varios millones de años, comenzó la vida en él; existen personas parecidas a nosotros, pero su altura es de menos de un metro. Y superinteligentes. Estos seres han progresado tanto que en sus cuatro hemisferios tienen unos brazos gigantes de cientos de kilómetros y una inteligencia artificial creada por el científico Leccc.
La creó para que nadie tuviera que trabajar.
Estos brazos lo hacen todo; en el campo siembran y cosechan para todos.
Este mundo es maravilloso.
Para nosotros, solo sería un cuento mágico.
Las personas de este mundo son todas iguales; nadie es más que nadie y su mundo es como un gran parque temático, donde todo son campos de trenes de viajeros, toboganes tan altos que rozas la estratosfera, viendo las estrellas de su firmamento, y minutos después vuelve a bajar vertiginosamente; tanto es así que los parques están sus treinta horas del día y de noche.
Nunca descansan; todo el mundo es así, como si fueran ferias, circos de robots disfrazados de animales rarísimos nacidos en otros tiempos, que ya ni existían. Siempre son felices; es el mundo perfecto que nosotros, las personas de bien, quisiéramos tener.
Ellos no conocen la maldad ni la envidia; nada malo existe aquí, todo es diversión siempre.
Aquí no se comen animales ni pescados; es más, nada de esto existe. Algo pasó antes de que las personas nacieran, que todos los animales desaparecieron de pronto.
No existen políticos ni gobernantes; solo es un mundo maravilloso.
Hay un parque con sus jaulas y todo, con una diversidad de animales tremenda, pero fue fundado por este mismo científico, para que nadie se exterminara jamás.
Todos por dentro son robots, dirigidos por esta inteligencia, además de los sueltos por bosques y ciudades, que son idénticos a los reales.
Grandes ciudades donde sus parques son de maravillosas flores de caramelos y chocolates de unos gustos exquisitos.
Aquí cualquiera que le apetezca comerse algo lo hace y nadie lo vería mal.
Comer y beber es libre a todas horas.
Ellos son conscientes del respeto a los demás y nada se malgasta; hay un punto donde la mayoría de las personas descansan y todo es repuesto por androides como ellos que nadie diferenciaría.
Enrique Nieto Rubio,
Derechos de autor.
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