Mi querida amiga, aunque muchas cartas te escribí, hoy vuelvo a hacerlo. Van cuatro años ya y mi corazón sigue encogido por tu ausencia. No sé, mi niña, qué te ha pasado con lo que nos queríamos; sabes que mis señas son las mismas, no sé qué te pasa.
Quizás, mi amor, te hayas enamorado de ese nuevo vecino que en tu última carta
Me comentaste y no me lo quieres decir; si es eso, para no hacerme daño, ¿acaso no me lo estás haciendo con tu silencio?
Niña mía, me tienes preso en tu silencio y me estás matando poco a poco; si te has enamorado, dímelo; si te has casado, dímelo; si te has muerto, dímelo, porque me haces sangrar.
No sé qué hacer, no salgo, no vivo por ti, libérame, dé mis cadenas; si no me quieres, haz que mi vida pueda despegar, libérame de la promesa de amarte para siempre; si no me quieres, devuélveme el alma que te regalé si no me quieres.
De los cien mil candados que a la orilla del Guadalquivir, aquí en la ribera, estos candados que por amor están aquí cerrados, en sus barrotes de acero, hoy sigo sentándome aquí, junto a nuestro candado, que tú pintaste con carmín. Hoy hay muchos candados a los lados del nuestro; claro, después de cuatro años, muchos amores se han unido al nuestro. Dime que no me amas y con una sierra me pondré a cortarlo, y lo mismo que en su día tiramos las llaves al río, por favor, déjame tirar este candado, que nos tiene presos y mudos, por favor.
Mas si otro motivo hubiera y no me lo quieres decir, hazte de valor, yo lo entenderé; mas si es alguna enfermedad, dímelo iré a por ti si lo deseas, ya no sé qué más ponerte, son demasiadas cartas mías sin contestar, y lo peor ninguna devuelta, le pregunto al cartero y me dicen que llegan a su domicilio ¿qué pasa.?
Esperaré esta otra carta con la misma ilusión que las otras, mil.
Besos sin más; te espero con este pellizco en mi corazón.
FIRMA:
Bebote, ¿tú qué crees que estuve haciendo estos cuatro años? Tus cartas jamás llegaron a mi domicilio, nunca volví a saber de ti; aunque nos prometimos la vida, algo falló. Sabes que creo que esta carta es solo un anzuelo para atraparme, porque eres tú quien me abandonó aquel verano.
Sí, estoy perdidamente enamorada, locamente perdida, tristemente vencida por el ayer que me sofoca y hiere. No sabes nada, nunca supiste amarme, todo fue un engaño para hacerme sufrir. Cuando Santiago me declaró su amor, tú que estabas a mi lado escuchaste esa declaración y te fuiste sin permitirme darte una explicación, y ahora te haces el desentendido, el pobre hombre suficiente y aterrado porque no puede romper sus candados. Mira, esta es la primera vez que recibo una carta tuya; siempre he vivido aquí, así que sé que nunca te importé. Te busqué por cielo y tierra, arrastré tu lastre y mi vergüenza cuando me dijeron que estabas con mi mejor amiga. No, tú no sabes cómo fue mi vida, no sabes nada, solo eres un hombre sin corazón, y así y todo te seguí amando. El candado que seguía cerrado hasta hoy, al leer tu carta, se rompió la magia, se murió el amor; al abrir esa luz intensa, mis ojos supieron de tu traición.
No trates de hacerme pensar que sufres; sé que ella te dejó por tu mal genio, pero también sé que no te interesa. Eres un hombre frío, sin corazón; aléjate de mí, no trates de contactarme más... aléjate de mi vida, ahora mismo liberaré mi corazón, lo pondré a funcionar como tendría que haberlo hecho antes. Hoy llegó la verdad, toco mi puerta, abrió mis ojos, curo mi mal, soy una mujer nueva buscando encontrar ese camino que perdí en la vida por querer caminar el tuyo, adiós
¡Ah, no olvides dejarme tu dirección, Bebote! Así te visito, nos ponemos de acuerdo para hacer una nueva versión que nos haga nacer ese fuego cuando jugamos con las palabras...
El cartero es el que miente, sí, jajajajaja.
Besos
FIRMA:
CARTA: * A MI LINDA AMIGA * __ DE ☛ ENRIQUE NIETO RESPONDE ☛ MARÍA DEL ROSARIO
Publicado por ♥Ąhavã♥ administradora el julio 31, 2016 a las 3:52 pm en LAS CARTAS LOCAS DEL CASTILLO MÁGICO. Volver a LAS CARTAS LOCAS DEL CASTILLO MÁGICO. Discusiones.
No hay comentarios:
Publicar un comentario